RETROSPECTIVA


Hace 40 Años Sucedió el Peor Desastre

Nuclear de la Historia

 

CHERNÓBIL, Ucrania-Cualquier antepasado nuestro hubiese creído que se estaba filmando una de esas tantas películas de desastres, que tanto les gustaban a los productores de Hollywood de los años 60, 70 y 80; y que alcanzó un costo económico extraordinario, fuera de todo registro en comparación con otras producciones realizadas mucho tiempo atrás. Que la actuación de los personajes fue impecable; que el realismo superó a la ficción y que la misma fantasía se confundió con el dramatismo impreso en los libretos.

            Pero para los cinéfilos desgraciadamente no fue ilusión causada para la gran pantalla del cine, sino que ocurrió en la realidad y fue algo para no congraciarse, ni aplaudir ni hacer comentarios favorables hacia los protagonistas de esta terrible historia.

            Hace 40 años, en la planta nuclear de Chernóbil, en Ucrania, el desastre causado por la impericia y las limitaciones propias del ser humano, fue toda una lección para el resto de los congéneres que observaron estupefactos la explosión del reactor número 4 y que diseminó la energía nuclear por los cielos de Europa. Un acontecimiento que se debe recordar hoy, cuando han pasado cuatro décadas; y también en lo que dure el ser humano sobre la superficie de la Tierra. Que sirva de ejemplo para respetar y asegurar el uso de la energía nuclear o, como decidieron hacer los alemanes, descartar para siempre esa clase de energía y apostar por la eólica (el viento) y otras nada peligrosas.

 

La Unión Soviética. Los golpes que ayudaron a aniquilar al “imperio del mal”

 

            Desde que los soviéticos derrotaron a las tropas alemanas durante la invasión de éstas a la URSS, se consideraron una potencia invencible, la mayor de cuantas existían a partir de los años 40. Comenzaron a invadir otras naciones, apoderarse de la mitad de Europa, sojuzgar a otros pueblos, tratar de encabezar la carrera espacial y crear el arsenal más poderoso y peligroso del mundo. Los soviéticos se creyeron más que los dioses, de esos que nos narra la mitología griega, de la antigüedad clásica.

            De hecho, se decía en aquellas épocas que el mundo era bipolar, que estaba dominado por dos grandes superpotencias, rodeadas por dos grupos de países, también poderosos, pero inferiores en otros aspectos y por ello funcionaban en condición de satélites. Se decía que la Unión Soviética estaba en el primer lugar en el aspecto militar; y los Estados Unidos en el económico (capitalismo). Y en apariencia así se creía y tendía a suceder.

            Por eso los rusos (o soviéticos), abusaban de la debilidad de otros gobiernos y países y procedían a invadirlos, amenazarlos o infiltrar el comunismo en sus formas de vida. Incluso, la esfera de influencia de los rusos llegó a tales niveles, que grandes partes de Asia, Europa y África, habían sido permeadas por la ideología y el temor que despertaban los marxistas-leninistas llegados desde Moscú. Y en América Latina, los estadounidenses en la Casa Blanca, tenían que hacer ingentes esfuerzos porque la influencia rusa no se apoderara de este subcontinente, donde ya tenían “algunas cabezas de playa” en los casos de Nicaragua, la guerrilla en El Salvador y en la también temible Cuba de Fidel Castro. A duras penas, el gobierno de Richard Nixon logró derrocar al dictador comunista chileno, Salvador Allende, “apagando una hoguera” que prometía incendiar al cono sur de la región.

            De esta manera, el poderío soviético inducía a combatirlo, a derrotarlo allí donde se posara y luchar incansablemente por su desaparición, porque una máxima era cierta: o vencían ellos y esclavizaban a la humanidad entera; ganaban la llamada “guerra fría” y todos los focos de guerra de guerrillas donde también se encendían con el auspicio de los soviéticos, o quedaba gananciosa la democracia y el capitalismo como formas libertarias de vida.

            Sin embargo y de manera inesperada, insólita e inexplicable, se dieron tres factores que derrumbaron a la Unión Soviética (URSS) desde sus entrañas: 1. la muerte del hierático e inflexible primer ministro, Leonid Brezhnev, que causó la elección del reformista Mijail Gorvachev, quien comenzó a delinear un nuevo país con sus ejes conocidos como “Perestroika” (libertad), y “Glasnost” (transparencia), y que no eran otra cosa que “descarrilar este tren” que iba bastante equivocado en sus objetivos y destino y comenzar de cero con un gobierno, ideología y país completamente nuevo. 2. La invasión a la vecina Afganistán para sostener a su dictador de ideología comunista, fue para el supuestamente invencible ejército soviético, un auténtico “baño de agua fría” que develó su inoperancia, su falta de profesionalismo, su malformación y su desmotivación bélica, algo que se puede observar también ahora, en los militares que han invadido Ucrania y que son los herederos de aquellos soviéticos que fueron derrotados por los guerreros islámicos, llamados muyahidines, armados por los Estados Unidos con los famosos misiles stinger, disparados desde los hombros de los combatientes; y guiados por un personaje que iba a ser relevante en el futuro cercano, con el nombre de Osama bin-Laden, quien se prometió expulsar a los rusos de las “tierras sagradas del Islán.” Tal y como lo haría al cabo de esta guerra aparentemente tan desigual. Y 3, la explosión de la central nuclear de Chernóbil, tragedia que los soviéticos quisieron ocultar, usando todos los medios de amedrentamiento y control de los informadores de la prensa; pero la nube radioactiva era tan densa y se esparcía tan velozmente por los cielos europeos, merced del empuje del fuerte viento, que los escandinavos, especialmente los suecos, dieron la voz de alerta, de alarma, de que algo había sucedido en el Este de Europa y tenía aspecto de un inédito y terrible accidente.

            Esos tres golpes puntuales que hemos reseñado aquí, hicieron doblar “las rodillas” al gigante que era la URSS y cayó hacia el suelo finalmente, para no levantarse nunca más.

 

La noche del desastre

 

            No hay que resaltarlo mucho ni explicarlo en demasía tampoco, para decir que la planta nuclear de Chernóbil era algo así como “la joya” de la ciencia soviética, el pináculo de la investigación, producción y elaboración nuclear de esta superpotencia que, en el momento del desastre atómico, ya había sido expulsada de Afganistán, en una derrota sólo comparable con la de los estadounidenses en Vietnam; y en la URSS gobernaba el reformista Mijail Gorvachev

            El gobierno con sede en el Kremlin intentaba en toda forma posible, brindar imágenes de esta planta nuclear como si se tratara de un lugar adelantado en el tiempo, un sitio futurista a centenares de años, lejos de la mitad de los años 80 que realmente estaban transcurriendo en aquel momento. Incluso, la ciudad de Pripyat, al lado de la planta, era la sede donde vivían los trabajadores de Chernóbil, con sus familias, y era una urbe construida por el gobierno central soviético con la clara intención de impresionar a Occidente con los adelantos tecnológicos, sociales y científicos que los rusos poseían, mayores que cualquier otro país, incluyendo a los Estados Unidos, Francia e Inglaterra. Alemania iba a abjurar a la energía atómica definitiva y radicalmente, después de lo observado durante la catástrofe en Ucrania, según apuntamos al inicio de este reportaje.

            En lo que respecta a Chernóbil concretamente, fue “el monumento a la arrogancia” de la Unión Soviética y que, en boca de los dirigentes rusos, representaba fielmente al poderío del imperio comunista. Pero resulta que el accidente que se dio después en esta planta nuclear, fue una combinación de un mal diseño de esta central que, además, no disponía de un recinto de contención, junto a los errores producidos por los operadores de la misma (tema que explicaremos con detalle más adelante). Fue evidente también la falta de una cultura de seguridad, consecuencia, a su vez, de la falta de un régimen político y social democrático en la Unión Soviética de aquel entonces y ello fue la raíz del accidente gigantesco, abruptamente mortal y que llamó la atención de todos los países que albergaban plantas de parecida especie en sus territorios.

            Uno de los errores estuvo en el diseño de un reactor del tipo RBMK, que no hubiera sido nunca autorizado en los países occidentales. Tal la situación. Incluso, nunca se había construido un reactor con ese diseño, fuera de la Unión Soviética.

            Cuando los operadores de la planta nuclear de Chernóbil quisieron hacer un experimento, dejaron fuera de servicio esos sistemas de seguridad que acotamos arriba de estas líneas. De hecho, el marco del sistema era escaso y no existía un organismo regulador independiente de inspección y evaluación de la seguridad de las instalaciones de este tipo, de parte de los soviéticos, como sí existen en los países occidentales.

            En todo caso, los efectos del accidente de Chernóbil fueron evaluados por organismos internacionales como el OIEA y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que, en su momento, hicieron públicos los resultados de sus investigaciones. Por ejemplo, la OMS llegó a la conclusión irrevocable de que las 50 muertes atribuidas directamente a la radiación liberada por el accidente, no fueron tales; es decir, casi todas esas defunciones fueron de trabajadores de servicios de emergencia, que sufrieron una exposición intensa y fallecieron a los pocos meses de la liberación de energía nuclear. Este mismo informe aseguró que la contaminación provocada por la explosión en el reactor 4, causó alrededor de 4,000 casos de cáncer de tiroides, principalmente en personas que aquella noche del accidente eran niños o adolescentes y vivían en Pripyat, la ciudad adyacente a la central nuclear. Nueve de esos pequeños murieron como producto del mismo cáncer. Pero las conclusiones indicaron que hasta 4,000 personas podrían morir en los años venideros, a causa de la radiación a la que estuvieron expuestas cuando el mismo reactor se hizo añicos en el aire. A ese resultado llegó un equipo internacional, integrado por más de 100 científicos, quienes investigaron, analizaron y arribaron a la inevitable conclusión aquí resumida.

            En cuanto al impacto psicológico derivado del desconocimiento del efecto de la radiación y las informaciones incorrectas que se prodigaron después del estallido, ha sido uno de los daños más importantes causados a la población que vivía cercana y sufrió en carne propia esta catástrofe.

            En lo que atañe al medio ambiente circundante, los ecosistemas afectados se han estudiado profundamente y vigilado ampliamente en los últimos 20 años y han dado como resultado grades emisiones de radionicleidos, en los primeros 10 días, que contaminaron a más de 200,000 kilómetros cuadrados de toda Europa.

            Para comprender mejor lo que sucedió en esta planta nuclear soviética, hemos de redefinir su ubicación: se encuentra en Ucrania, que en aquel momento preciso formaba parte de la Unión Soviética, junto a otras repúblicas como Georgia y Bielorrusia, posteriormente independizadas, a 18 kilómetros al noroeste de la ciudad de Chernóbil; y a 16 kms. de la frontera entre Bielorrusia y Ucrania; y a 110 kms. al norte de la Capital ucraniana, Kiev.

            Esta central tenía cuatro reactores RBMK-1,000, con capacidad para producir 1,000 MW cada uno. Entre 1977 y 1983, se pusieron en marcha progresivamente los cuatro primeros reactores; pero el accidente frustró la terminación de otros dos que estaban en construcción en ese momento. Es importante subrayar lo que reseñamos anteriormente en este mismo reportaje, que el diseño de estos reactores no cumplía con los requisitos de seguridad que, en aquellos tiempos, ya se imponían a todos los reactores nucleares de uso civil en Occidente. Por ejemplo, los reactores 1 y 2 de Chernóbil carecían de edificios de contención; mientras los 3 y 4, se hallaban dentro del llamado “blindaje biológico superior.”

            Era la 1:23:45’ de la madrugada, del 26 de abril de 1986, cuando el reactor 4 de la central nuclear de Chernóbil, ubicada en las afueras de la modernísima y futurista ciudad de Pripyat, explotó, causando el peor accidente nuclear de la historia de la humanidad, uno de los mayores desastres medioambientales ocurridos jamás en toda la Tierra. Dicha explosión liberó alrededor de 5,2 exabecquerelios de material radiactivo hacia la atmósfera, equivalente a unas 400 bombas atómicas semejantes a las lanzadas por los estadounidenses en Hiroshima y Nagasaki, en Japón, al final de la Segunda Guerra Mundial. Creó una nube radioactiva que se expandió por toda Europa e, incluso, llegó hasta América del Norte.

            Una vez analizados los pormenores, se llegó a la conclusión de que este accidente ocurrió por culpa de una combinación de negligencia gubernamental, en Moscú, y fallos de diseño del reactor RBMK, que no eran conocidos ni contemplados por el personal que operaba la planta nuclear.

 

La prueba que desató el infierno  

 

            A esa hora de la madrugada, el jefe encargado de la central nuclear de Chernóbil, ordenó realizar una prueba de seguridad, en la que se iba a simular una pérdida de energía eléctrica externa y comprobar de paso si la inercia de la turbina podía mantener suficiente electricidad durante unos segundos, para alimentar sistemas críticos, hasta que arrancaran los generadores de emergencia. La prueba era una verificación de seguridad del reactor RBMK, exigida desde su construcción en 1982, pero que había sido pospuesta en tres oportunidades anteriores. La prueba quería reducir previamente la potencia del reactor a niveles bajos, lo que, debido a su diseño, provocaba inestabilidad operativa por acumulación de xenón-135. Pero debido a un problema en la red eléctrica, la prueba se retrasó alrededor de 10 horas, durante las cuales el reactor permaneció en ese régimen de baja potencia, aumentando en forma significativa la inestabilidad.

            Tras la caída de potencia del reactor, provocada por el envenenamiento por xenón-135, el personal de la planta intentó recuperarla retirando manualmente un número excesivo de barras de control, lo que dejó al reactor operando fuera de los márgenes de seguridad, con poca capacidad de regulación y una distribución de potencia inestable. En ese estado y con el reactor comprometido, se inició la prueba de la turbina, que implicaba cortar el suministro de vapor. Esto alteró el equilibrio del sistema de refrigeración y favoreció la formación de vapor en el núcleo, lo que en un RBMK aumenta la reactividad. El resultado fue un incremento brusco e incontrolado de potencia, en cuestión de segundos.

            Y al intentar detener la reacción mediante el botón AZ-5, pensado y construido como un mecanismo de apagado de emergencia, el diseño de las barras de control provocó un aumento adicional de reactividad en el núcleo inferior, acelerando aún más la reacción. Esto llevó a una escalada inmediata de potencia, que terminó en la destrucción del núcleo por explosiones de vapor y el posterior incendio del grafito.

            En ese momento de desesperación, el personal ejecutó una prueba poco habitual en un reactor con características poco comprendidas operativamente, y/o con manuales de procedimientos poco comprendidos operativamente. Testimonios de varios operadores que trabajaban en Chernóbil, informaron que habían seguido el procedimiento y no entendían, empero, lo que había sucedido.

            En todo caso, el accidente provocó las muertes de unas 31 personas en las siguientes dos semanas; y la evacuación, en autobuses enviados por el gobierno central en Moscú, de unas 116,000 personas que vivían en Pripyat. También, 134 bomberos fueron hospitalizados con síndrome de irradiación aguda, debido a la absorción de dosis altas de radiación ionizante, de los cuales 28 murieron en los meses posteriores; y aproximadamente otras 14 muertes sospechosas de cáncer inducido por radiación. Esto, en los siguientes 10 años.

            Lo cierto es que el reactor # 4 rompió el techo por completo y dejó escapar una columna llena de matices distintos, de colores que se veían perfectamente en la oscuridad de aquella noche (a miles de kilómetros de distancia) y que no eran otra cosa que el material radiactivo que subía hasta la atmósfera. Esa liberación de material continuó durante 10 días más, hasta que se controló el fuego en el reactor. Luego, la decisión de Moscú fue construir un sarcófago, con la finalidad de detener el escape del material nuclear. Fue cuando aparecieron los famosos liquidadores, vestidos con trajes que iban de sus cabezas hasta los pies, botas pesadas y herramientas manuales para hacer frente a la catástrofe. El sarcófago fue hecho con acero y hormigón y la intención era que cubriera el edificio del reactor 4, que nunca fue planeada para ser construida como una solución permanente. Dicho sarcófago fue construido con la idea de que tuviera una vida útil de unos 30 años, hasta que en el 2016, una empresa francesa se hizo cargo de hacer el nuevo sarcófago, que es el que tiene actualmente el mencionado reactor y que los rusos han destruido en partes importantes, a raíz de su estúpida guerra contra Ucrania.

            Este gigantesco techo en forma curva y que fue movido pesadamente con el uso de raíles de ferrocarril hasta la posición actual, permite desmantelar y limpiar el edificio del mismo reactor durante 100 años, ya que la fuga de material radiactivo prácticamente es eterna; o sea, mientras el planeta siga girando. Nunca terminará ese peligro de la radiación. Con base en lo aquí descrito, hay que hacer énfasis en que el accidente de Chernóbil ha sido el más costoso en la historia… se han gastado en evitar la propagación de la energía nuclear, unos €700 mil millones.

            Un dato que hay que tener en consideración es aquel que señala que el accidente ocurrió el 26 de abril de 1986; pero los soviéticos siguieron utilizando esta central nuclear hasta diciembre del año 2,000, cuando detuvieron la unidad 3 que estaba en funcionamiento. El gobierno de Ucrania, a la postre satélite de la Unión Soviética en aquel tiempo, accedió al cierre, luego de llegar a un acuerdo económico (millonario que le fue pagado a su presidente), con Euratom, el gobierno ruso y el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo. En parte, el convenio permitía completar la construcción de los reactores Khmelnitski 2 y Rovno 4. Y con la electricidad producida en esas centrales, sirve actualmente para satisfacer las necesidades energéticas de Ucrania. Además, los reactores que fueron construidos por los soviéticos, incluyendo los RMBK, fueron mejorados con una gigantesca ayuda de las potencias de Europa Occidental, en los casos de Inglaterra y Francia, principalmente.

 

La energía nuclear como peligro apocalíptico

 

            Posterior a esta grave situación, las compañías eléctricas alrededor del mundo, fundaron la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), con el propósito de alcanzar los más altos niveles de seguridad y fiabilidad en la operación de centrales nucleares, a través de información técnica, de la comparación, emulación y comunicación entre sus miembros.

            Y en julio del 2007, se creó, por iniciativa de la Comisión Europea, el llamado High Level Group on Nuclear Safety and Waste Management, con la finalidad de ayudar a la Unión Europea (UE), a alcanzar sus objetivos en el campo nuclear y a que, si bien es decisión de cada Estado miembro apostar o no por esta fuente de energía, la cuestión de la seguridad nuclear y los residuos radioactivos conciernen a todos. Este grupo ayuda a la Comisión Europea a desarrollar normas europeas referentes a la seguridad en las instalaciones nucleares y el tratamiento seguro del combustible gastado.

            De hecho, los países occidentales han seguido poniendo nuevas unidades en operación, después del accidente de Chernóbil y programas adicionales de nueva potencia nuclear se están desarrollando fundamentalmente en los países asiáticos, en los que se experimenta un gran incremento de la demanda de energía eléctrica.

            Sin duda alguna, la catástrofe de Chernóbil fue un llamado a la consciencia de millones de personas en los continentes donde se estaba poniendo “de moda” el uso de la energía nuclear. “El apocalipsis” desatado con la explosión del reactor 4, que sigue emanando energía altamente radioactiva y lo hará por miles de años en el futuro, hizo abrir los ojos a los admiradores de esta energía, para que detuvieran sus actividades al respecto o la desecharan por completo, como lo hizo el gobierno de Alemania, liderado por Ángela Merkel, quien observó otro gravísimo problema fundamentado en el depósito de la basura nuclear; es decir, “¿Adónde dejarla sin que cause daños ambientales y a los seres humanos en derredor?” En un principio, toda esa basura se depositó en unos túneles bajo tierra, pero después se hicieron insuficientes y el tema no se volvió a tocar en Alemania desde entonces. Pero los sucesivos gobiernos al de Merkel, optaron por las gigantescas hélices para generar energía eólica, que son bastante visibles a lo largo y ancho de esta potencia europea. En la actualidad, las plantas nucleares más grandes de Europa, a la postre las más peligrosas, continúan en Ucrania, nación que enfrenta una guerra desalmada con la Rusia de Putin y que éste podría ganar al instante, tan solo con bombardear una de estas centrales, aunque causaría otra catástrofe igual o peor a la de Chernóbil en tiempos de la Unión Soviética.

            Después del transcurso de 40 largos años de aquel accidente, la pregunta que surge una y otra vez, es: ¿Puede repetirse algo similar en otras plantas nucleares? Y los expertos que han estudiado hasta la saciedad ese acontecimiento, han hecho el recuento de los daños y que serían irrepetibles en las centrales europeas. Es decir, la repuesta se dirime con un tajante “no”. No es posible que suceda otro Chernóbil actualmente o en el futuro. En principio porque el accidente de aquella central se dio por una serie de circunstancias irrepetibles, como la falta de una cultura de seguridad, no contar con un organismo regulador y el hecho de que prevaleciera el poder político frente al conocimiento tecnológico. A ello deberá sumársele el reactor soviético RBMK, que no disponía de un recinto de contención, donde habría quedado confinada la radioactividad, ya que el diseño no permitió la recuperación del control del reactor, para evitar así la emisión de radioactividad hacia la atmósfera. Además, ese tipo de reactor nunca habría obtenido la autorización para funcionar en los países occidentales; y, desde el accidente en mención, o bien se han parado definitivamente ese tipo de reactores o se han perfeccionado, gracias a los programas de mejora de la Unión Europea (UE), en los que también han tenido participación los Estados Unidos y Japón.

            El programa de restauración de Chernóbil fue financiado por 29 países que contribuyeron al Fondo para el Confinamiento de Chernóbil. Así, el entonces ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, anunció en noviembre del 2011 que había suficientes compromisos financieros para comenzar la construcción del nuevo sarcófago que iba a cubrir el reactor en desgracia. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, constituido en 1997, se encargó de emitir los fondos necesarios para dar inicio a la gigantesca obra de ingeniería y también la construcción de un almacén para el combustible usado en las otras tres unidades de Chernóbil, con capacidad para recoger y almacenar más de 200,000 elementos combustibles o radioactivos.

            El sarcófago, que tapa a todo el reactor 4, tiene una elevación de 22 metros en el arco superior del primer módulo; está formado también por la unión de varios arcos más estrechos y ha sido dotado por un revestimiento estanco, con un peso total de unas 5,300 toneladas. Cuando fueron completadas las secciones intermedia e inferior del módulo, se soldaron gradualmente entre sí, se elevaron en conjunto hasta alcanzar la altura de 108 metros. Una vez completado el módulo, fue llevado sobre una pista de hormigón, hasta colocarse frente al antiguo sarcófago construido precipitadamente por los soviéticos.

            El segundo módulo fue construido con el mismo método y se colocó después del primero gracias al uso de grúas y maquinaria necesaria para las operaciones de desmantelamiento y la retirada de material, que fueron ejecutadas por control remoto desde el exterior del nuevo sarcófago. Por último, se unieron los dos módulos y se colocaron sobre el sarcófago “soviético”, mediante gatos hidráulicos. Así mismo, se colocaron dos paredes laterales de cierre.

            Esta nueva contención del material radioactivo, una vez instalada, alcanzó los 108 metros de alto, 257 de ancho y 150 metros de longitud y un peso de 30,000 toneladas. El edificio es hermético por completo, para proteger el interior de fenómenos atmosféricos exteriores, como para impedir la salida incontrolada al exterior de combustibles y materiales contaminados que se vayan manipulando para su disposición. Sin embargo, el edificio no está diseñado como blindaje, por lo que las operaciones desde el exterior tendrán que ejecutarse con la debida protección del personal contra las radiaciones gamma.

            La construcción y la instalación de este sistema, finalizaron en el 2015; y está diseñado para durar más de 100 años y se espera que el desmantelamiento total esté terminado para entonces. Esto si los rusos invasores de Ucrania no lo destruyen como ya han querido hacerlo, dejando caer sus misiles en los alrededores. Incluso, invadieron el perimetraje de la planta de Chernóbil, desplazaron a los guardianes ucranianos especializados y debidamente entrenados, e hicieron acampar a varios regimientos de soldados, todos ellos muy jóvenes, en el llamado “bosque rojo”, compuesto por pinos, y que tiene ese color rojizo que la radiación nuclear le ha dado desde el mismo día de la tragedia. Todos esos militares desarrollarán en el futuro próximo, distintas clases de cáncer, como una muestra de la estupidez del alto mando ruso que los envió a ese lugar de peligro y muerte.

            Cerramos el presente reportaje que conmemora los 40 años desde la explosión de la famosa planta nuclear, con la descripción hecha por Anatoli Doroshenko, de 38 años de edad, e investigador del Instituto para los Problemas de las Centrales Nucleares (ISPNPP), y que tiene el trabajo más peligroso del mundo, cual es recorrer el laberinto radioactivo, bajo el reactor 4 de Chernóbil. “El reactor 4 de la Planta Nuclear de Chernóbil –comienza su narrativa-, quedó completamente destruido con la fatal explosión del 26 de abril de 1986; pero a unos 10 metros de profundidad, aún están los centros de control y monitoreo, que sobrevivieron al desastre. Es como un gran laberinto bajo el reactor. Mi trabajo incluye recorrer ese laberinto al menos una vez al mes, una misión que puede considerarse el trabajo más peligroso del mundo. En esa red de salas y corredores subterráneos, todo está contaminado por la radiación: el piso, los equipos, las paredes y el aire. Ahí me encargo de revisar los equipos, recolectar datos, instalar medidores, tomar muestras y monitorear el estado del combustible nuclear. En algunas salas, la radiación es tan alta, que debo completar esas tareas en menos de cuatro minutos y salir de inmediato. En otras, los niveles de radiación no son aptos siquiera para detenerse ahí. Mi labor es clave para asegurar que las condiciones del reactor se mantengan estables. Mi trabajo me produce miedo, pero yo uso al miedo como mi aliado: el miedo te ayuda a mantener el control y seguir las indicaciones para asegurar bajas dosis de radiación. Aquí el mayor riesgo es acostumbrarse a las condiciones del lugar. Si te acostumbras al miedo, comienzas a ignorar que estás rodeado de radiación. Cualquier cosa, un guante, una pieza de metal, puede estar contaminado, aunque no lo notes.” Explica.

            Este hombre recorre, igual a un fantasma, los laberintos, los corredores donde hay iluminación; pero él y sus colegas prefieren valerse de linternas. Algunos pasajes son tan estrechos que deben caminar agachados y todas las salas y corredores están señalizados, pero hay que conocer bien el camino para no perderse entre los pasadizos. Y vuelve a narrar: “También tenemos mapas de contaminación que indican cuáles son las áreas con mayor radiactividad. Aquí todos los científicos sabemos dónde podemos trabajar y dónde no. El lugar está lleno de tubos con agua radioactiva y peligrosas formaciones de corio, una sustancia que se produjo cuando, por las temperaturas de miles de grados Celsius, el combustible nuclear se mezcló con las estructuras del núcleo del reactor. Como si fuera lava (volcánica), esa sustancia se ha filtrado entre las ruinas, formando figuras peculiares. A una de las más conocidas, se le conoce como ‘la pata de elefante’. Mucho del combustible nuclear está en rincones inalcanzables para nosotros. Si pudiéramos tomar muestras del reactor destruido, podríamos determinar con precisión su nivel de riesgo nuclear. Pero está bajo una enorme capa de hormigón y el acceso humano es imposible. Por eso realizamos mediciones, para comprender qué procesos ocurren en el combustible nuclear.” Cita este funcionario del gobierno de Ucrania, quien, para bajar al laberinto, tiene que ponerse varias capas de indumentaria protectora, que incluyen cubre-mangas, cubre-zapatos y un respirador FFP2 con válvula. Y en algunas zonas más estrechas, donde tiene que abrirse paso entre los escombros, debe añadir un atuendo especial de polietileno. Al salir, debe pasar por varios puntos de control y una “zona sucia”, donde se quita la ropa que pasa a ser descontaminada o directamente a su destrucción, si no se le puede mover la radiación. Después debe ducharse obligatoriamente y pasar por una estación de dosimetría para confirmar que no renga partículas radioactivas en su cuerpo.

            Y concluye: “Cuando visito la unidad 4 me lleva a un estado casi eufórico, una emoción que, creo, se puede comparar con la de escalar el Everest; pero aun así, la clave es mantener el control. Lo principal es no entrar en pánico, el pánico que te lleva a cometer errores. Este lugar está lleno de mitos y a menudo se le demoniza, pero no es tan aterrador como muchos intentan presentarlo. Cuando estás ahí, te das cuenta de que es una estructura creada por el ser humano. Comprendes que este espacio requiere vigilancia y supervisión constantes. Si personas como nosotros dejamos de bajar ahí, se iniciará un proceso incontrolado y eso es peligroso. Una vez al año, me someto a exámenes médicos obligatorios y en mis vacaciones siempre trato de ir al mar. Seguiré bajando a los laberintos del reactor mientras pueda. No me he puesto un límite. Si viera una generación que pudiera reemplazarme, ya estaría pensando en jubilarme. Pero, por ahora, no pienso en eso. Lo más importante para mí, es que la gente tenga presente los retos que enfrenta Chernóbil: contener la radiación de los residuos de combustible nuclear y el control de las instalaciones. Es un trabajo duro. Chernóbil no debe ser olvidado.” Observa Anatoli Doroshenko, un hombre que tiene una mezcla difícil de encontrar en otra persona: heroísmo, valentía, temor, actitud suicida al entrar a las profundidades de la central nuclear, altísima responsabilidad y un temor a morir por la radiación, temor que atenúa y ha aprendido a vivir con él y valerse también de él.

            Han pasado 40 años desde aquella madrugada fantasmagórica y en los alrededores de Chernóbil la vida se ha regenerado: nacen, crecen y mueren plantas y animales, con el común de que en sus cuerpos y tallos, en el caso de la vegetación, llevan la radiactividad que no cesa y nunca cesará mientras este planeta no deje de girar.


Retrospectiva de los Fracasos Militares de los Estados Unidos en Oriente Próximo

 

RIAD, Arabia Saudí-La obsesión de los estadounidenses, de cualquiera de ellos que arribe a la Casa Blanca, es hacer de las naciones de Oriente Próximo, “lo que a ellos les parezca conveniente”, en especial la mal llamada “democratización” de esos gobiernos, que no es otra cosa que el alineamiento con Washington, ante el temor de que terminen alineándose con Irán, China o Rusia, tal y como ha sucedido en el pasado, cuando más de la mitad de esta región estuvo siempre dispuesta a formar alianza política, económica y militar con el bloque de la Unión Soviética. Aquella experiencia fue particularmente amarga para los Estados Unidos y su aliado irrefrenable, Israel.

            Sin embargo, en opinión de un versado conocedor de lo que sienten y son los islamistas en Oriente Próximo, de todas las nacionalidades, como lo fue el famosísimo y laureado actor egipcio, Omar Sharif (“El Doctor Shivago” y “Lawrence de Arabia”, entre otras decenas de películas que filmó), esta es la realidad de lo que se vive en esta zona tan “candente” y explosiva del mundo: “En Occidente no comprenden –contestó a la pregunta de un periodista durante una visita que el actor hizo a España-, la distinción entre los árabes y el resto del mundo. La religión del Islam no sólo habla de la relación del hombre con Dios. El Corán fija el modo de vida de la gente, contiene deberes de sociología y marca el papel del gobernante.

“Mi aviso como árabe, es que no va a haber democracia en Oriente hasta dentro de un siglo. Los árabes son tribus y tienen la filosofía del Corán; cuando hay un problema van al emir o al sultán, no saben lo que es un Parlamento. Primero habrá que enseñar a leer, a escribir y a pensar a esos pueblos y es una labor que requiere tiempo. Es inútil imponer la democracia en los países árabes. Irak, Siria y Jordania son países inventados. Hoy en día se matan más entre las tribus y los iraquíes, que a los propios americanos. Es una violencia que me da miedo y que habría que combatir de otra forma, con filosofía y educación. 

 “El mundo Occidental no comprende, pese a toda su erudición, que en el mundo árabe nunca habrá una democracia, ni ahora ni en mil años. Las tradiciones árabes no lo permitirán y la idea del Parlamento, como fuente de autoridad política, es completamente extraña a su cultura. Los árabes viven, desde hace siglos, en sociedades tribales y la autoridad que reconocen es el jefe de la tribu. El Parlamento como fuente de la autoridad política, les es, en cambio, extraña.  

“Soy escéptico ante unas posibles elecciones (en cualquier nación musulmana), debido a que, con cinco dólares, se puede comprar cualquier elector en el mundo árabe. La democracia es muy bella y está bien cuando las circunstancias culturales son favorables, pero no es un valor absoluto. Me parece más importante luchar contra la miseria, la ignorancia y el analfabetismo. En cuanto a la democratización del mundo árabe (en alusión al entonces gobierno de los Estados Unidos de George Bush), partiendo de Irak, pronostico a los estadounidenses una decepción terrible.” Puntualizó el supra-galardonado actor, fallecido en el 2015, y no le faltó razón en su pronóstico.

 

Persistencia tozudez y fracaso mortal

 

            El problema fundamental de los sucesivos presidentes de los Estados Unidos –con las obligatorias excepciones de rigor, en los casos de Reagan y Clinton-, radicó (y radica) en que ninguno de ellos lee nada, ni los informes que los estrategas, los ideólogos, asesores políticos y militares ponen en su escritorio en la Casa Blanca, mucho menos libros que se refieren a la idiosincrasia de los pueblos de Oriente Próximo; y de ahí, el peligrosísimo desconocimiento de lo que es esta región, lo que sienten sus pobladores y lo que necesitan a corto o lejano plazo. Es por esa razón que las palabras anteriores, expresadas por Sharif, nos atrevemos a afirmar que nadie o muy pocos de esos mandatarios de USA, las conocen. Pero si supieran lo que significan, se abstendrían de cometer tantos errores como los han cometido en el devenir de las épocas, al enviar constantemente tropas a Oriente Próximo, con las intenciones claras de implantar la democracia, una vez derrocados lo que los estadounidenses llaman con toda categoría, “dictadores”; e implantar la disciplina por medio de sus tropas en pueblos que se mueven únicamente al ritmo de su cotidianidad, de sus urgencias, necesidades y costumbres ancestrales.

            Los distintos gobernantes de los Estados Unidos no caen en la cuenta de que hay infinidad de pueblos, en el África negra, en los pueblos nómadas del Sáhara, en la India, Camboya o demás naciones, que desean ser dirigidos por quienes a ellos les perece bien; pero no piensan en democracia, un concepto que la mayoría de ellos desconocen; tampoco en sistemas occidentales de trabajo, comercio o culturales. Son personas que están a gusto con la manera como se les gobierna en la mayoría de los casos. Tratar de imponerles lo que a los occidentales les parece, es el peor error cometido por los colonizadores franceses, ingleses, a principios del siglo pasado, y en el actual por los estadounidenses. Y ese error se ha pagado con sangre. Y eso tampoco lo entienden los estadounidenses. Es decir, entre más se quieran entrometer en las vidas de esos pueblos, más y más será la cantidad de ataúdes que saldrán de Irak, Libia y demás países, conteniendo los cuerpos de marines que dieron sus jóvenes vidas en misiones que nunca quisieron llevar a cabo y por objetivos tan lejanos de sus realidades que, de manera voluntaria, nunca los hubieran confrontado. Aquí, la terquedad y el desconocimiento visceral de los distintos presidentes de los Estados Unidos, es lo que ha causado esas muertes de sus compatriotas enviados a Oriente Próximo a luchar guerras que no les competen, que las iniciaron sus mismos presidentes desde el Pentágono y que, anticipadamente, sabían que nunca las iban a ganar. En otras palabras, ese intervencionismo se ha pagado (y pagará) con las muertes. No hay otra “moneda de cambio.”

            En el caso concreto actual de Donald Trump, llamó la atención, por vez primera, un argumento que dejó escuchar. Y llamó la atención precisamente por su precisión, acorde con la realidad y la verdad; y por la sabiduría implícita, lo cual deja creer que alguien se lo dictó al oído o lo escuchó de alguno de sus asesores: “Al final –dijo-, los llamados constructores de naciones, destruyeron muchas más naciones de las que construyeron. Y los intervencionistas, intervinieron (nótese el pésimo discurso de este sujeto) en sociedades complejas que ni siquiera entendían.” Se refirió, durante su reciente visita a Riad, Capital de Arabia Saudí, a la invasión de Irak, en el 2003, para deponer al dictador Saddam Hussein y que, a la postre, desató al criminal Estado Islámico (Daesh o Isis), conformado por ex oficiales y soldados del ejército que estaba al mando de Hussein y que tanta sangre hizo derramar en Siria e Irak mismo, mientras los estadounidenses observaban aterrorizados e impotentes como los yihadistas, supra-fanáticos (y hasta drogados), atentaban en el corazón de Europa con ataques terroristas o degollaban a musulmanes trabajadores y sencillos en los desiertos iraquíes y sirios. Todo ello comenzó con la llegada de las tropas estadounidenses y la imposición de un nuevo gobierno.

            La verdad es que, con ese argumento, Trump dejó entrever que el intervencionismo de los Estados Unidos en naciones de Oriente Próximo, será cosa del pasado; aunque con este individuo, cambiante de un día para otro o de una hora a otra, nunca se sabe. Y como ejemplo fehaciente de esa naturaleza voluble, cambiante, Trump ordenó el pasado sábado 21 de junio, el ataque aéreo a los supuestos complejos de investigación atómica de Irán. Una clara intervención en los asuntos que a los estadounidenses no les competen, obviamente.

            Empero, la historia muestra que cuando Occidente, y en este caso concreto los Estados Unidos, han intervenido en la región para, supuestamente, “solucionar algún problema”, no siempre todo ha salido acorde al plan previsto y trazado en la llamada “Oficina de Crisis” de la Casa Blanca, en Washington. Y para Fawaz Gerges, profesor de Política de Oriente Próximo y Relaciones Internacionales, en la London School of  Economics and Political Science, “el intervencionismo de EE.UU ha sido una constante en las relaciones internacionales de Medio Oriente desde finales de la década de 1940. Los recientes ataques aéreos estadounidenses contra Irán, son otro claro ejemplo de esa política.” Puntualiza este autor del libro “What Really Went Wrong: The West and the Failure of Democracy in the Middle East” (“Lo que realmente salió mal: Occidente y el fracaso de la democracia en Medio Oriente.”)

            Parece que la solución a ese intervencionismo estadounidense, se basa en dos ejes: 1. dejar que las cosas sucedan en la región; es decir, no intervenir del todo, a no ser que algún gobernante se los pida en forma directa; y 2. Abandonar la inepta idea de que la democracia debe ser para todos alrededor del orbe y hay que implantarla a toda costa y esfuerzo, aun cuando nadie se los haya pedido. Pero los estadounidenses –y menos Trump., están en condiciones de entender algo tan simple como eso. Es decir, como vecinos de nuestro vecino de al lado, no podemos irrumpir por la fuerza en su casa para imponerle nuestras costumbres, cambiarle “sus feos” muebles y decirle a la mujer de aquel, lo que debe cocinar, servir y darles de comer a sus hijos y esposo. Ese aspecto tan elemental, es un verdadero quebradero de cabeza para los políticos, estrategas, analistas y militares de los Estados Unidos.

            Repasemos algunas de las fallidas intervenciones, a través de las décadas, de los norteamericanos, en naciones de Oriente Próximo…

 

1953. Apoyo al Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlaví

 

            En ese año, en contraste con las elecciones celebradas democráticamente -como les gusta a los estadounidenses-, la CIA y el servicio secreto inglés, apoyaron un golpe de Estado contra el primer ministro iraní, Mohammad Mossadeq, quien fue votado mayoritariamente por su pueblo; pero no fue de la complacencia de la Casa Blanca ni del 10 de Downing Street, sede del gobierno británico, y procedieron a planear y apoyar la asonada llevada a efecto por el ejército de Irán. “El pecado” de Mossadeq, quien apenas tenía en el cargo dos años solamente, fue prometer que iba a nacionalizar las vastas reservas de petróleo, propiedad de los iraníes. Esa afirmación del premier fue recibida por Washington y Londres como un “síndrome” que sacudió las cabezas de sus dirigentes políticos, ya que ambos países dependían del crudo iraní, después de la Segunda Guerra Mundial. A esta preocupación de índole económica, le sumaron las ambiciones territorialistas de la Unión Soviética, cuyo campo de influencia iba expandiéndose considerable y atenazador alrededor del planeta.

            En este caso, los intervencionistas occidentales tuvieron “el tino” de hacer ver el levantamiento como si fuera del pueblo mismo, cansado de aquel primer ministro, al que, supuestamente, no avalaban ni era de su gusto. Presuntamente, la gran masa popular propuso para el cargo a quien sería el Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlaví. Por aquel tiempo, la gran mayoría de las personas que siguieron con interés lo que ocurría en Irán, creyeron que se trató, efectivamente, del descontento del pueblo persa y de ahí, el levantamiento. Pero en el año 2000, la entonces secretaria de Estado estadounidense, Madeleine Albright, develó abierta y sinceramente la participación de la CIA y el Pentágono en el golpe de Estado en Teherán; y años más tarde, en el 2009, fue Barack Obama, durante una visita de Estado a Egipto, cuando admitió el rol de Washington en aquel derrocamiento espurio y de espaldas a la democracia. “La contradicción de contradicciones,” en todo caso. Es decir, la potencia exportadora de la democracia, los Estados Unidos, derrocaba a un primer ministro que fue electo por el voto popular en una nación de Oriente Próximo, como lo era Irán. Aquí notamos que la política estadounidense se mueve al ritmo de un péndulo, de acuerdo a las exigencias circunstanciales y rara vez responde a la ideología, los principios, los ideales, el humanismo y el sendero correcto.

            Y para alejar cualquier duda acerca de aquel capítulo en suelo iraní, en el 2013, sesenta años después del golpe de Estado, la propia CIA publicó documentos en los que, por vez primera, reconocía su papel en aquel acontecimiento. Es cuando Fawaz Gerges, el escritor y profesor arriba citado, indica inequívocamente: “El conflicto actual entre Estados Unidos e Irán, tiene sus raíces en aquella intervención encubierta estadounidense en Irán. Los iraníes nunca han perdonado a Estados Unidos por derrocar a un primer ministro legítimo y elegido democráticamente e instalara un dictador brutal, el Sha de Irán, como gobernante absoluto del país. El antiamericanismo en Irán que se ve hoy en día, se debe a que la élite política culpa a Estados Unidos por haber cambiado la trayectoria de la política iraní. (Además) Estados Unidos también trató de influir en las políticas de Gamal Abdel Nasser, en Egipto, y cambiar el rumbo de su proyecto nacionalista, pero sin mucho éxito.”

            Lo que sobrevendría iba a ser una corrupción sórdida, galopante, en el plano administrativo en el gobierno central de Teherán, encabezado por el Sha y su esposa Farah Diba; y un lujo extraordinario, propio de las antiguas Cortes de Oriente Medio, emulando a los Califas turcos o a los mismos reyes persas del pasado. Además, la occidentalización del modo de vida de los iraníes, en claro contraste con los postulados islámicos, con la religión y la cultura intrínsecamente arraigada en este pueblo milenario, que llevaban a cabo los autócratas, acabó por causar el estallido de la Revolución Islámica, encabezada por el Ayatolá Ruhollah Jomeini, quien permanecía exiliado en París, Francia. El Sha y su familia se desterraron primeramente en Panamá, una hospitalidad que les concedió el entonces dictador panameño, Omar Torrijos. Poco tiempo después, el Sha Reza Pahleví falleció el 27 de julio de 1980, aquejado por el cáncer, en El Cairo, Egipto, donde estaba finalmente exiliado.

            Lo que sucedió después, todos lo conocemos más o menos bien: se implantó un régimen teocrático, el de los Ayatolás, más cercano a la Unión Soviética y más alejado de los Estados Unidos, declarándose incluso archienemigo de Washington y de Israel, en clara oposición a la anterior política del Sha, “hermanada” con los estadounidenses y los judíos de Israel. Pero el nuevo gobierno persa no estaba para esas displicencias, una postura que ha mantenido hasta nuestros días actuales, cuando Teherán es la pesadilla de todos los últimos presidentes de EE.UU y del criminal dictador israelí, Benjamín Netanyahu.

            Llama particularmente la atención, a los pocos meses de haberse implantado el nuevo régimen en Irán, se produjo la invasión a la embajada de los Estados Unidos en Teherán por parte de unos 500 y 2,000 jóvenes universitarios iraníes, exactamente el 4 de noviembre de 1979, una crisis que se prolongó por espacio de 444 días y que terminó el 20 de enero de 1981. Tomaron rehenes a 52 estadounidenses que estaban en dicha sede, de los cuales sólo pudieron escapar cuatro de ellos y se refugiaron en la residencia del embajador de Canadá, hasta que se les permitió salir de Irán. Los rebeldes islamistas repetían una y otra vez que libertarían a sus cautivos solamente a cambio del Sha de Irán, para ser juzgado por sus crímenes y actos corruptos, una retórica en consonancia con el pensamiento del nuevo gobernante, el Ayatolá Jomeini.

            El 11 de abril de 1980, el entonces mandatario estadounidense, Jimmy Carter, uno de los menos políticos que ha llegado a la Casa Blanca y que luego demostraría, yerro tras yerro, su incapacidad para gobernar, ordenó al Pentágono diseñar un ataque contra los captores en la embajada de USA. Participarían en la misión cuatro cuerpos de las fuerzas militares: la marina, el ejército, la fuerza aérea y la infantería. La operación recibió el rimbombante nombre de “Garra de Águila”, que resultó ser un rotundo fracaso, cuando fueron repelidos por los iraníes. En resumen, murieron ocho soldados norteamericanos y los cadáveres de algunos de ellos fueron expuestos ante la multitud en el centro de Teherán, delante de la televisión que transmitía las imágenes a todo el mundo. Después del fallido asalto a la embajada, los militares iraníes dispersaron a los rehenes en varios lugares de la Capital y con ello alejaron toda nueva idea de rescatalos. Esta crisis la resolvió el nuevo presidente estadounidense, Ronald Reagan, quien aceptó la mayoría de las demandas de los iraníes, cuales eran asumir las responsabilidades financieras y económicas derivadas de las acciones del depuesto Sha Reza Paheví; devolver los fondos del Sha; cancelar las demandas contra Irán, descongelar los cuantiosos fondos iraníes en Bancos de los Estados Unidos y la promesa de no intervenir en los asuntos internos de Irán. Reagan sólo dejó la decisión sobre los fondos que estaban a nombre del Sha, en manos de los tribunales. Así sorteó esa imposición de los Ayatolás. Finalmente, los rehenes fueron enviados a la base aérea norteamericana ubicada en Frankfurt am Main, Alemania; y de allí, en otro vuelo, hasta Washington D.C.

            En todo caso, debemos partir del hecho de que el intervencionismo norteamericano fue el causante de toda la situación que se observa en Irán en estos días, tras el derrocamiento del primer ministro elegido democráticamente, Mohammad Mossadeq, a quien tuvieron terror porque anunció que quería nacionalizar el petróleo persa. Errores estadounidenses que no han dejado de producirse, a pesar de la retórica de poco cuño dicha por uno y otro presidente de USA.

 

Los marines en Afganistán. Otra historia militar fallida

 

            Y se produjo la invasión soviética a Afganistán. Corría el fatídico año de 1979, uno de los peores en la contemporaneidad mundial. El Pentágono se “enlista” al lado de los muyahidines en su intento por derrotar y expulsar a los rusos de su patria. Además de los Estados Unidos, estos rebeldes extremistas, fanáticos de El Corán y la yihad islámica, contaban con el apoyo de China, Pakistán y Arabia Saudita, entre otros países.

            Es importante hacer hincapié de que Washington fue uno de los gobiernos que más armas y dinero suministró a los renegados que se escondían en las montañas escarpadas de esta nación centroasiática. EE.UU pretendía que la Unión Soviética se viera atrapada en Afganistán en un “lodazal” que acabara con las vidas de sus soldados y los recursos del llamado “ejército rojo,” tal y como los gringos lo habían sufrido en Vietnam, de donde tuvieron que salir apresurados, dejando material de diversa índole, abandonado en el raudo e improvisado escape. Esa misión de apertrechamiento y adiestramiento de los guerrilleros afganos por parte de USA, se le conoce como “la mayor operación encubierta en la historia de la CIA”. Incluso, Ronald Reagan, entonces mandatario estadounidense, llegó a recibir la visita de los líderes yihadistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca. ¿Habrá estado allí en esa oportunidad Osama bin-Laden? No lo sabemos y nunca lo sabremos; pero lo que si se dio a conocer hasta la saciedad, fue que ese renegado jeque saudí estaba en las montañas afganas, dirigiendo parte de la guerra de guerrillas contra el invasor soviético.

            Esta misión en Afganistán fue llamada “Operación Ciclón”, que consistía en apoyar desde todo ángulo posible a los rebeldes que empujaban a los rusos contra su inevitable derrota. Y los soviéticos decidieron abandonar el irreductible país intermontano himalayo en septiembre de 1988, después de 9 años de perder millones de millones de rublos (dinero ruso), vehículos y armas “made in URSS” y por supuesto, miles de hombres que demostraron que el afamado ejército soviético no era más que una falsedad hiper-inflada y “bueno para nada” en el teatro de la guerra.

            Tras la partida de los rusos, Afganistán se sumió en el caos de la guerra civil entre distintas facciones, hasta que, en 1994, aparecieron los talibanes (“estudiosos del Corán”), que se habían formado y forjado en el exilio en Pakistán. La primera aparición de este grupo conformado por fanáticos islamistas, barbados, vestidos con túnicas medievales y llevando al extremo la sharía o la ley islámica, se dio en la ciudad sureña de Kandahar. Allí se nutrieron sus filas combativas con cientos de jóvenes de la etnia pastún. En 1996, los talibanes asaltaron el poder afgano, tras haber conquistado Kabul, la Capital afgana. El régimen que impusieron de inmediato fue integrista islámico, que fue prontamente condenado a nivel global, por sus violaciones a los derechos humanos: introdujeron y apoyaron castigos físicos, acordes con su estricta interpretación de la sharía. Por ejemplo, los asesinos y adúlteros convictos debían ser ejecutados públicamente; los ladrones sufrían amputaciones; los hombres tenían que llevar barba cerrada y las mujeres el burka o atuendo negro, con una rejilla apenas en sus ojos para que pudieran ver. El cuerpo tenía que estar cubierto desde la cabeza hasta los pies. También prohibieron la televisión, la música y el cine y las niñas mayores de 10 años dejaron de asistir a las escuelas, entre otras leyes draconianas y retrógradas que impusieron. Y mientras todo eso era implementado entre los afganos, una organización religiosa-militar iba tomando forma, liderada por el jeque Osama bin-Laden. Se trataba de al-Qaeda (la Base), que tenía la misión de extender la guerra más allá de las fronteras de Afganistán. El común de estas facciones islámicas era el odio contra Occidente. Es por ello que este grupo de terroristas fijó su residencia y su centro de operaciones en Afganistán, con el apoyo “hermanable” del talibán. Y el 11 de septiembre del 2001, al-Qaeda hizo estrellarse dos aviones Boing, de pasajeros, contra el World Trade Center de Nueva York, las famosas “Torres Gemelas”, causando el peor trauma de guerra sufrido por los Estados Unidos en toda su historia. Osama cobraba así, décadas enteras de intromisión de los estadounidenses en las naciones y las tierras sagradas de Oriente Próximo, intervenciones vistas, en profundidad por los musulmanes, como herejías y sacrilegios de sus “lugares santos.”

            Para Waleed Hazbun, profesor libanés de Estudios de Medio Oriente en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Alabama, USA, explica que, durante la Guerra Fría contra los soviéticos, “la mayoría de las intervenciones estadounidenses en la región (de Oriente Próximo), podrían describirse como esfuerzos de equilibrio. (Porque) buscaban contrarrestar toda fuerza política opuesta a los intereses de los Estados Unidos y sus aliados. Sirva como ejemplo la intervención liderada por los Estados Unidos en la Guerra del Golfo (1990-1991), porque fue un intento de contrarrestar la invasión iraquí de Kuwait. Se logró restablecer la soberanía kuwaití y tras el fin de la Guerra Fría, hubo conversaciones entre los responsables políticos y dirigentes estadounidenses en la región, para buscar maneras de abordar las necesidades de seguridad comunes en la región. Sin embargo, bajo la administración del expresidente Bill Clinton, comenzó otro enfoque de la situación, (porque) se buscó organizar una arquitectura de seguridad que sirviera a los intereses estadounidenses y a su visión de orden regional. Esto incluyó, por un lado, centrarse en el proceso de paz y la normalización de las relaciones árabe-israelíes, para que todos los países árabes pudieran alinearse con EE.UU e Israel, pero también conteniendo a Irán e Irak (una política conocida como ‘doble contención’), mediante medios militares y sanciones.” De hecho, “el terreno” o el cimiento para la política estadounidense en Oriente Próximo, ya había sido lastrado y preparado para los siguientes pasos que se iban a dar en el futuro. Washington buscaba la forma de asegurar su permanencia y seguridad en la región.

            Y vino otra intervención directa y evidente de los marines en Oriente Próximo, cuando, a raíz de la voladura de las Torres Gemelas por los hombres de bin-Laden, en Nueva York, el presidente de USA, George W. Bush decidió perseguir y atrapar al jeque saudí en su propio escondite… el agreste y escarpado Afganistán, ahora en manos de los fanáticos e irracionales talibanes. 

            En octubre del 2001, fuerzas estadounidenses vuelan hacia el centro de Asia y desembarcan en suelo afgano. Daba comienzo otra guerra y otra historia de los norteamericanos en territorio islámico. Lo primero que llevaron a efecto fue derrocar a los talibanes del poder, quienes corrieron a refugiarse nuevamente en el vecino Pakistán, cuyo gobierno siempre ha practicado una doble política: “somos amigos de EE.UU, pero también somos amigos de sus enemigos.” Esta nueva misión tuvo la particularidad en el ejército invasor estadounidense de no cometer los mismos errores que cometieron los soviéticos años atrás. Rápidamente, los soldados americanos conquistaron Kabul, después de que los talibanes abandonaron el poder precipitadamente. No obstante, el deseo de que los soviéticos se “zambulleran en un lodazal”, como dijo un político estadounidense, se puede aplicar a los norteamericanos mismos, pues la guerra en Afganistán, en lugar de acabar y de dominar por entero a este país, por el contrario… recrudeció, pues los talibanes asumieron la responsabilidad de expulsar al nuevo invasor; en este caso, los Estados Unidos y su ejército. Las batallas y escaramuzas siguientes fueron particularmente sangrientas. Ante la tozudez y la intransigencia de los talibanes, en el 2009, el entonces presidente Barack Obama intentó terminar de una vez para siempre al talibán y envió más fuerzas beligerantes, un mayor número de tropas, e hicieron retroceder a los insurgentes islámicos, pero aquello sólo fue algo así como “una ilusión óptica”, puesto que la guerra recrudeció, los ataúdes envueltos en la bandera de las barras y las estrellas, llenaban los aviones de transporte, de regreso a la patria, pero en esta oportunidad, sin vida. Era común ver el desembarco de los féretros por decenas de ellos, portando en su interior los restos sin vida de jóvenes estadounidenses, ante el estupor y el enojo de sus familiares, quienes sentían que la guerra en un país lejano no era de su incumbencia y mucho menos debía decantarse, dirimirse, con las muertes de sus hijos, hermanos y esposos.

            2014 fue el año más sangriento de este conflicto bélico y las fuerzas de la OTAN, empujadas por los Estados Unidos para que se metieran en una guerra que tampoco a los europeos les competía, anunciaron que regresaban “a casa”, dando por finalizada su fallida misión en Afganistán. La “solución” fue dejar la responsabilidad en el nuevo e inexperto ejército afgano. Fue cuando los talibanes conquistaron más territorios y llegaron a atacar, incluso, a la sede del Parlamento afgano, en la propia Kabul; y también al aeropuerto internacional en la misma Capital.

            Aquí, en este punto, hay que traer del recuerdo la peor traición que gobierno alguno, de una potencia mundial, pueda atestar a otro gobierno: Donald Trump, antes de abandonar el poder de su primer mandato, envió a su emisario, Mike Pompeo, a los Emiratos Árabes Unidos, para que negociara con los talibanes el regreso de éstos al poder en Afganistán. No le importó al bestial e ignorante presidente estadounidense, la cantidad de muertos norteamericanos que quedaron tendidos en el candente y árido desierto afgano, tras defender la democracia que habían creado a duras penas y las libertades individuales de los ciudadanos de esta nación.

            Tras la llegada de Joe Biden al poder en Washington, no tuvo más remedio que poner en práctica lo acordado por su antecesor Trump, con los talibanes, y en abril del 2021, tras 20 años de guerra fallida en Afganistán y tras haber traicionado a los afganos al permitir el retorno de los talibanes al poder, las últimas tropas estadounidenses montaron en sus aviones de manera cobarde y precipitada, mientras muchos ciudadanos de este país intentaron viajar en los fuselajes de los grandes aparatos y les vimos caer hacia la pista de aterrizaje cuando los aviones alzaron el vuelo. Aquella huida recordó la cobarde salida de los marines de Saigón, Vietnam, y fue cuando la congresista republicana Elise Stefanik escribió en su cuenta de X: “La caída de Kabul ha sido comparada con los eventos en Vietnam del Sur. Este es el Saigón de Joe Biden.” Pero omitió señalar que el convenio de salida de los soldados de USA fue idea de Trump, su jefe, y Biden sólo tuvo que hacerlo realidad durante su administración.

            Un exfuncionario afgano describió así el papel de los Estados Unidos en su país: “(Fue) un fracaso desastroso en la escena internacional que nunca será olvidado. Los talibanes se hicieron con casi un millón de armas y equipo militar, todo “made in USA.” Pero la huida de los americanos sólo fue “un detalle” en comparación con lo que sobrevino después: un informe de las Naciones Unidas, del 2023, indicó que los talibanes permitieron a sus comandantes locales, retener el 20 por ciento de las armas estadounidenses incautadas y, en resultado, el mercado negro floreció. En síntesis, Afganistán volvió a caer en el “agujero negro” al que fue lanzado por Donald Trump, en su incansable esfuerzo por alcanzar el Premio Nobel de la Paz. El obtuso presidente de los Estados Unidos creyó que la pacificación de Afganistán se lograría sacando a las tropas de su país y entregando el poder a los fanáticos de la sharía, pero lo que en verdad obtuvo fue un recrudecimiento de la falta de libertad en esa nación asiática, un Estado fallido, la anulación de los derechos de las mujeres y un retroceso a épocas medievales, cuando tribus diseminadas poblaban ese agreste territorio. Afganistán, hoy, está peor que nunca: más aislado, más primitivo, detenido en el tiempo, sin avance tecnológico alguno y con una población extremadamente reprimida, so pena de ser asesinada si infringe las leyes islámicas que pesan sobre sus cabezas. Todo, “gracias” al intervencionismo estadounidense en las naciones musulmanas.

 

Irak, otra sonora y escandalosa derrota

 

            Tras el derrocamiento sangriento de Saddam Hussein, cuyo único “pecado” fue no plegarse a las ordenanzas y designios de Washington y tras la ocupación de esta nación por las tropas norteamericanas (que cometieron diversos y reiterados abusos contra la población civil, ventilados por la página WikiLeaks, del australiano Julian Assange), los ex militares que habían estado bajo las órdenes de Hussein, formaron nuevas tropas; pero esta vez más criminales y sádicas que las anteriores. Fue cuando nació el Estado Islámico, conocido también como Daesh o Isis. Nunca antes Oriente Próximo había presenciado tal magnitud de crueldad inhumana de parte de un grupo militar en toda su historia. Los exsoldados de Saddam Hussein se debatían entre “dos aguas”: venganza contra los estadounidenses y occidentales; y rehacer el antiguo califato que comprendería tierras españolas, balcánicas (esto en el sur de Europa), toda el África al norte del Sáhara y Oriente Próximo al completo.

            Ante el terror que se podía traslucir en los ojos de los soldados estadounidenses, los criminales del Daesh iban apoderándose de más y más tierras en Siria e Irak y llegaron a poseer bajo su dominio, un territorio tan extenso como las islas británicas. En cada lugar procedieron a criminalizar sus actividades, degollando a inocentes ante las cámaras de filmación, cuyo material subían a las redes sociales (y todavía se pueden ver esos videos), o incendiando a personas vivas dentro de jaulas para animales. La perversidad, aunada a la sed de venganza contra los estadounidenses invasores, que habían derrocado a su líder, Hussein, no tenía límite alguno. 

            El temor que ocasionaban, hizo que en muchas ocasiones los soldados iraquíes huyeran ante el paso de los mercenarios del Daesh y dejaran sus vehículos de manufactura estadounidense, abandonados y fuesen capturados por los terroristas del Estado Islámico, quienes, conforme avanzaban, iban capturando mayor cantidad de pertrechos. Hay quienes piensan que, si se hubiesen decidido por avanzar hacia el noreste del continente asiático y llegado a Pakistán, muy posiblemente hubieran capturado material nuclear y con ello acabar con gran parte (o todo) el mundo civilizado.

            Washington y el Pentágono observaban el derrotero de la guerra en Oriente Próximo sin atinar qué hacer para solucionarlo. Fue el exdictador de Siria, Bashar el-Assad, quien, desesperado, viajó a Moscú y le pidió ayuda militar a Vladímir Putin, quien respondió positivamente a los ruegos de su amigo Assad. Fueron los rusos quienes comenzaron a acabar con el Estado Islámico y devolverle la soberanía a Siria primero y a Irak después. Mientras los estadounidenses no salían de su asombro, su anonadamiento y su parálisis militar, causada por la indecisión y el miedo. Ciertamente, el Daesh no ha sido exterminado por completo, porque todavía existen pequeños focos diseminados en la geografía de Oriente Próximo y se asegura, incluso, que tiene su base en el noreste de Afganistán y bajan de vez en cuando a Kabul, donde dinamitan, asesinan y después retornan a sus madrigueras en las cavernas incrustadas en las montañas.

            La invasión de los Estados Unidos a Irak dio inicio en el 2003, con el objetivo de dar de baja a Saddam Hussein. “Ese año marcó el comienzo de una larga y turbulenta etapa en la historia de Medio Oriente”, aseguran los analistas y expertos en temas políticos y militares. Según sucede en todas las guerras, “lo primero que muere en una confrontación bélica es… la verdad.” Y la verdad fue echa a un lado, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU, aprobó la Resolución 687, que exigió a Irak destruir todas sus armas de destrucción masiva (nucleares, biológicas y químicas, lo mismo que sus misiles balísticos de largo alcance). Muy poco o casi nada de ello tenía Hussein en sus arsenales. Pero esa falacia sirvió de pretexto para otra intervención norteamericana en Oriente Próximo.

            Incluso, el entonces secretario de Estado de EE.UU, Colin Powell, afirmó en un discurso ante el pleno de la ONU, que “Irak albergaba laboratorios móviles para producir armas biológicas”; sin embargo, en el 2004 reconoció que la evidencia “no parece ser tan sólida.” Aun así, la invasión a Irak se produjo, como todos recordamos. Gobiernos de naciones como Alemania, Canadá, Francia y algunos latinoamericanos, se opusieron a dicho ataque. Lo cierto es que Irak, lo mismo que Libia, Afganistán y Siria, es ahora un Estado fallido con todas sus acepciones y esto “gracias” a los estadounidenses. Conforma la parte de la región más inestable, peligrosa y desequilibrante de Oriente Próximo.

            Waleed Kazbun, profesor ya citado de Estudios de Medio Oriente de la Universidad de Alabama, así explica lo ocurrido: “con la invasión a Irak, Estados unidos buscaba un cambio de régimen y así imponer su propia visión de seguridad en la región.” Y Jeremy Bowen, editor internacional de la BBC de Londres y especialista en Oriente Próximo, manifiesta: “la invasión fue una catástrofe para Irak y su pueblo y sumió al país en décadas de caos. Lejos de destruir la ideología de Osama bin-Laden y los extremistas yihadistas, los años de caos y brutalidad que se desataron en 2003, intensificaron la violencia yihadista. Otra consecuencia de la invasión es que al-Qaeda, fragmentada temporalmente por una alianza entre estadounidenses y tribus sunitas, se regeneró y dio paso al aún más sangriento autodenominado Estado Islámico.” Concluye.

            Lo cierto es que nadie sabe con exactitud cuántos iraquíes murieron como consecuencia de la invasión del 2003; y según cifras del Proyecto de Recuento de Cadáveres en Irak (IBC), una iniciativa para registrar las muertes de civiles tras la invasión, 209,982 civiles iraquíes fueron asesinados entre el 2003 y el 2022. La Casa Blanca con “su brazo armado”, el Pentágono, quisieron hacer, supuestamente, gobiernos y sociedades idílicas, plenas de democracia, sensatez y armonía en los países que invadió, pero no supieron hacerlo y los resultados están a la vista, con sociedades extraordinariamente divididas, empobrecidas, en las que faltan algunos miembros que cayeron víctimas de las balas de los invasores o de la policía recién conformada con nacionales; con gobiernos inestables, inseguros, milicias mal entrenadas, desmotivadas, corruptas, lo mismo que sus gobernantes y territorios que tienden a despedazarse en cientos de pequeños y medianos sectores territoriales, que sólo propician una nefasta y confirmada realidad: tanto Irak, como Afganistán, Siria y Libia, en el norte de África después del derrocamiento del beduino Gaddafy, son Estados fallidos, a los que la reunificación en todos los aspectos, es tan utópica como los ideales que llevaron a la Casa Blanca a tomar las decisiones aberradas que tomaron de invadirlos y derrocar a sus líderes.

            En síntesis, la presencia de tropas estadounidenses en Oriente Próximo, es sinónimo de caos, dolor, sangre derramada inútilmente y estupidez, una enorme y profunda estupidez de parte de Washington y sus distintos gobiernos.


Otro Delirio de Donald Trump: Desclasifica Documentos del Asesinato de John F. Kennedy

 

WASHINGTON D.C.-Desde su primera administración, Trump deseaba desclasificar o hacer públicos los informes que el FBI y en general el gobierno estadounidense de la época, elaboraron en torno al asesinato del ex presidente John F. Kennedy. En aquella oportunidad, muy posiblemente un supra-desordenado Trump se enredó en sus propios cordeles y dejó de lado la desclasificación de esos documentos. Recordamos que Trump, en aquel momento, arguyó que no lo hacía por “seguridad nacional (¿?).” Pero ahora les ha entrado de frente y con mayor decisión y los ha hecho, finalmente, públicos; aunque los entendidos en la materia dicen que todavía faltan muchos de esos papeles para completar todo el legajo.

            En el caso de Trump, con toda seguridad lo han movido dos impulsos para publicar esos documentos: su habitual morbosidad por meter la mano en un asunto que sucedió hace muchos años atrás y que despierta los más recónditos instintos en ciertas gentes como él; y el deseo de publicitar su imagen, siempre deseoso de estar en el habla de los demás, que opinen de él en todo instante y la mejor posibilidad es desclasificando el asunto del asesinato de uno de los presidentes más populares de los Estados Unidos, como lo fue Kennedy.

            Sin embargo, esta desclasificación compite con otros temas candentes que el mismo Trump ha causado o que tienen en vilo al país entero, cuales son la persecución a los migrantes indocumentados, la guerra en Ucrania, la matanza causada por Netanyahu en la Franja de Gaza, los aranceles a Canadá, México y la Unión Europea (UE), su enfrentamiento retórico y comercial con China y otros más que son de latente actualidad. Pero el tema del asesinato de John F. Kennedy sigue causando polémica tanto dentro como fuera de esta nación.

 

¿Hay algo nuevo o todo sigue igual?

 

            Donald Trump giró la orden a los Archivos Nacionales de los Estados Unidos, para que desclasificaran los documentos que, según algunos de los conocedores profundos del suceso, contienen detalles inéditos; pero otros aseguran que no se sabrá nada nuevo hasta que no se desclasifiquen totalmente. Es importante subrayar que los Archivos Nacionales de USA, tienen la custodia de esos folios que tratan sobre la muerte trágica del 35avo. mandatario de este país, quien fue ultimado a balazos desde un edificio adyacente, por un asesino cuya identidad todavía no es segura, cuando apenas el presidente tenía jovencísimos 46 años de edad, un hecho que ocurrió en 1963, en Dallas, Texas.

            Este crimen ha tenido pendientes a muchas personas desde entonces y ha inspirado a numerosas teorías conspirativas, alimentadas muchas de ellas justamente por la falta de conocimiento de esos mismos textos. Incluso, una versión reciente apunta al mismísimo Estado de Israel como causante del asesinato de Kennedy, debido a que el mandatario estadounidense se oponía rotundamente a que esa nación de Oriente Próximo tuviera la bomba atómica. Esa sólida posición de Kennedy lo hizo enfrentarse al fundador del Estado judío, David Ben Gurión, cuando discutieron en torno a la creación de la central nuclear de Dimona, donde fue hecha la primera bomba atómica de las muchas que ahora posee Israel. “Después de su asesinato, ningún otro presidente se atrevió a contradecir al Estado sionista (israelí)”, cita el articulista en el periódico español El Mundo, en una publicación aparecida en dicho rotativo en días recientes. 

            Otras teorías indican que fueron los cubanos residentes en La Florida, debido a la traición de Kennedy durante la invasión a Bahía Cochinos, cuando no apoyó con la aviación norteamericana a la infantería compuesta por cubanos exiliados y Fidel Castro pudo repeler con su ejército y con relativa facilidad aquel intento por derrocarlo. También, afirman que el plan para asesinarlo se gestó en la embajada de la Unión Soviética en el propio Washington, debido a la crisis de los misiles que los rusos querían emplazar en la isla de Cuba y que Kennedy ordenó bloquear con la Marina de los Estados Unidos, hasta que Nikita Kuschev, premier soviético, desistió de su idea de llenar a la isla de armamento nuclear a pocas millas náuticas de USA.

            Lo cierto es que el origen y específicamente “quién” apretó el gatillo del rifle de largo alcance que le dio fin a Kennedy, es materia que pocos o nadie conoce y existe una nebulosa en torno a este asunto con el que miles de estadounidenses sencillos y corrientes, han muerto con el deseo de conocer esa verdad. En estos momentos, en la página digital o la web de los Archivos Nacionales de USA hay 1,123 documentos en línea que se refieren a este tema y Donald Trump había adelantado hace pocos días que haría públicos 80,000 documentos más en relación con la muerte del ex presidente. Un comunicado emitido por la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, indicó que el resto de los archivos ya han sido desclasificados, aunque aún no se han publicado en la web oficial y está previsto que los suban en los próximos días.

            Otros aspectos dignos de ser tenidos en cuenta se refieren al hecho de que la misma Unión Soviética ya no existe; también Fidel Castro, ex dictador de la férrea e inhumana dictadura cubana, hace tiempo murió; su hermano Raúl está muy enfermo y el apellido Castro ha desaparecido de la nomenclatura que gobierna a la isla; lo mismo que el judío Ben Gurión hace tiempo desapareció físicamente de la contemporaneidad nuestra y gentes de los Estados Unidos que pudieron estar implicados, como el presidente que asumió el cargo dejado vacante por Kennedy, el famoso Lyndon B. Johnson, también considerado un posible causante de su muerte, hace tiempo también abandonó este mundo. En este caso preciso, Johnson es señalado también como presunto homicida o que estuvo detrás del suceso, debido a que estaba de acuerdo con los comerciantes de armas para que los Estados Unidos entraran de lleno en la guerra de Vietnam, a la que Kennedy, como pacifista consumado que era, también se oponía. Y una vez que Johnson subió a la presidencia del país (era el vicepresidente de Kennedy), envió las tropas al lejano oriente en un conflicto que ha sido el peor en el que han participado los estadounidenses en toda su historia de intervencionismo internacional.

            Teorías van y vienen, pero ninguna deja satisfechos a los curiosos ni a los investigadores serios que profundizan en este tema. En todo caso, Trump indicó que los documentos que iban a ser desclasificados en relación con John F. Kennedy (1961-1963), iban a estar íntegros y sin ninguna tachadura, lo que iba a permitir leerlos completos. Eso no ha ocurrido con otros textos o archivos históricos, considerados sensibles y que se han referido a otros sucesos igualmente importantes. Sin embargo, en el caso específico de los referidos a Kennedy, todavía se desconoce si estos documentos contienen detalles que no han sido revelados en el pasado; pero el anuncio hecho por Trump supuso ser un nuevo despertar para los expertos en este homicidio, quienes están ansiosos de encontrar nuevos detalles que esclarezcan el hecho. No obstante, la mayoría de estas personas versadas en la vida y muerte de Kennedy, indican que “probablemente no contengan revelaciones impactantes, ni pongan fin a las desenfrenadas teorías de conspiración sobre el asesinato.”

            En el pasado, la publicación de gran parte de esos registros y que eran documentos de inteligencia sin procesar, en los que iban incluidos resultados de reportes elaborados por agentes del FBI, quienes siguieron pistas improductivas, realmente no aportaron nada nuevo que no se supiera de antemano, porque la mayor parte de lo que contenían esos papeles ya era conocido. Por ejemplo, se afirmó en ellos que la CIA, obsesionada con el auge y expansión del comunismo en los tempranos años de la década de los 60s, ideó varios planes para asesinar al dictador de Cuba, Fidel Castro, y como Kennedy, en algún modo, evitó dicho plan, la misma CIA se volcó en contra de su presidente y lo asesinó aquella mañana en Dallas.

            A través de los años, la versión más aceptada del causante de la muerte del mandatario, se le achaca al ex infante de Marina, Lee Harvey Oswald, quien disparó contra el personaje estadounidense desde una ventana de un almacén de libros escolares, mientras la comitiva presidencial pasaba por la plaza Dealey de Dallas, Texas. Fue aquel viernes 22 de noviembre de 1963, cuando John F. Kennedy fue alcanzado en su cabeza por los disparos y se desplomó en el asiento trasero donde iba sonriente, junto a su esposa Jackeline, y saludaba a las gentes apostadas a ambos lados de la calle. Ella intentó huir, subiéndose a la parte posterior del auto, pero la acción inmediata de los escoltas la hizo desistir de esa idea precipitada, causada por el terror. Dos días después, Jack Ruby, propietario de un club nocturno y gánster reconocido, tomó la venganza en sus manos y asesinó a Oswald en la sede de la policía de Dallas, cuando era trasladado a la cárcel. Pero esa otra muerte, justa por demás, impidió que el supuesto criminal fuese interrogado y se conocieran esos detalles que ahora continúan nublados y que no permiten conocer la verdad en toda su magnitud. Ciertamente Oswald fue silenciado para siempre y con él, el trasfondo del hecho y otros datos de capital importancia, también fueron silenciados para siempre.

            Un año después del magnicidio, la Comisión Warren, nombrada por el sucesor del occiso, Lyndon B. Johnson (1963-1969), para investigar el suceso, llegó a la conclusión (posiblemente precipitada y temprana), de que Oswald había actuado solo y no había pruebas de que otras personas hubieran podido estar involucradas en una presunta conspiración para matar al presidente. Si fue así, ¿Cuál fue el móvil del asesinato? ¿Qué motivó a Oswald para apretar el gatillo las veces que lo hizo? ¿Realmente era comunista como se afirmó tantas veces, indoctrinado incluso en la Unión Soviética? ¿Lo enviaron los rusos para tal fin o acaso fue el mismo Fidel Castro? Esto y más… nunca se sabrá, debido al asesinato que le segó la vida al conspirador.

            Otro obstáculo que se ha presentado a los investigadores a través del tiempo, fue el anunciado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y por la Policía Federal (FBI), cuando guardaron bajo secreto miles de documentos, alegando razones de seguridad nacional. Esto ha dado pie al nacimiento de más teorías conspirativas, reforzadas por la película producida por Oliver Stone, en 1991, llamada “JFK”, en la que se señala directa y claramente a los rivales durante “la Guerra Fría”, la Unión Soviética y Cuba, archienemigos de los Estados Unidos y el mundo libre Occidental; e, incluso, acusa al vicepresidente Lyndon B. Johnson y a la mafia, entre quienes Kennedy tuvo oscuros “amigos”, como Sam Giancana. El mismo filme enfatiza que Oswald, el principal sospechoso del crimen, desertó a la Unión Soviética en 1959 y regresó a los Estados Unidos en 1962.

            Incluso, Robert F. Kennedy Jr., actual secretario de Salud estadounidense, nombrado por Donald Trump al asumir el poder, considera que la versión oficial que tiene a Harvey Oswald como “chivo expiatorio” y único culpable del asesinato, es falsa y propicia debates para buscar la verdad del hecho. En su opinión, la CIA estuvo involucrada en el asesinato de su tío, el expresidente de los Estados Unidos.

            Según lo visto hasta este momento, no hay ninguna luz nueva sobre este asunto, todo sigue igual, tal y como se ha venido afirmando desde aquel aciago día 22 de noviembre de 1963, cuando se le quitó la vida al joven mandatario, mientras viajaba junto a su esposa en la limousine presidencial.

 

“Una colección única”

 

            Así está considerada la inmensa cantidad de documentos, fotografías, artículos de prensa, grabaciones magnetofónicas e imágenes de televisión, que están en poder de los Archivos Nacionales de los Estados Unidos. El número de ese material llega a unos 6 millones y han sido desclasificados y publicados la gran mayoría; pero, a mediados de febrero del presente 2025, el FBI anunció que había encontrado más de 2,400 documentos nuevos relacionados con el asesinato de Kennedy y que iban a ser transferidos a los Archivos Nacionales para que procedieran a su desclasificación. Y es que debe hacerse, ya que la publicación cumple con una ley de 1992 del Congreso, que señala que “los registros de asesinatos que se encuentran en los Archivos Nacionales, deben publicarse en su totalidad 25 años después.” A pesar de ese mandato gubernamental, Trump, en su primera administración (2017-2021), prohibió la publicación que debió haberse realizado en el 2017, alegando razones de seguridad nacional. ¿Por qué? Nunca dio detalles de esa determinación suya y da la impresión de que se debió a otra decisión característica de su estrafalaria personalidad, de la que se puede esperar cualquier cosa y no siempre buena.

            Otros folios que todavía están bajo el sello de “clasificados”, son los que se refieren a los asesinatos de Robert F. Kennedy, ex fiscal general de la nación, ex senador y hermano del presidente John F. Kennedy; y del reverendo y líder del movimiento por los derechos civiles, Martin Luther King Jr., a quienes les quitaron sus vidas en 1968. Los interesados están a la espera de que sean desclasificados, para ahondar en ellos y esclarecer los aspectos que todavía no son del dominio público.

            A pesar de la decisión de desclasificar parte de lo que faltaba, una gran cantidad de esos documentos siguen estando bajo el sello “top secret” y a pesar de lo que se ha venido asegurando por parte de Donald Trump y las autoridades competentes. Es decir, gran parte de esos archivos siguen sin estar disponibles. Y hay quienes consideran que lo que aún no se ha divulgado, cambie, en el futuro, lo esencial del relato histórico. Otro de los inconvenientes que han encontrado los investigadores han sido las partes borradas o tachadas, acciones que se efectuaron para preservar identidades o direcciones de agentes y otras personas involucradas. Por ejemplo, un memorando sobre Cuba, de 1965, no permite conocer la verdad ni la realidad del papel de la dictadura castrista en relación con la muerte de Kennedy. Un experto que observó detenidamente esos folios, manifestó que “la calidad de buena parte de los documentos difundidos (recientemente), deja mucho que desear. Hay manuscritos que apenas se entienden; otros tienen fragmentos mecanografiados (que son) prácticamente ilegibles; varios tienen partes borrosas o borradas, No es posible realizar con ellos búsquedas digitales. No se ofrece una clasificación, sistematización no explicación de los mismos, no se aclara cuáles de ellos eran parcialmente conocidos. Su análisis, por tanto, es necesariamente largo y laborioso.” Todo ello, inevitablemente, dificulta conocer más datos acerca del crimen, lamentablemente.

            En concreto, la nueva remesa de esos textos desclasificados recientemente, se refiere a la investigación que se le hizo a Lee Harvey Oswald cuando estaba fuera de los Estados Unidos; también hay cientos de páginas sobre Cuba, pertenecientes a la serie conocida como los Califano Papers. Así mismo, hay papeles del FBI, de la CIA, del Departamento de Estado y de otras agencias Estatales o relacionadas con el gobierno de los Estados Unidos. Hay archivos que poseen sólo una página, muchos de más de 100 y 200 páginas y otros de más de 300. Incluso, en muchos otros cuesta encontrar conexión alguna con el asesinato en sí.

            La página web donde se hallan, inicia con esta leyenda dirigida a sus visitantes: “Esta página web fue creada en respuesta a la Orden Ejecutiva 14176, titulada “Declassification of Records Concerning the Assassinations of President John F. Kennedy, Senator Robert F. Kennedy, and the Reverend Dr. Martin Luther King, Jr.,” que fue firmado por el presidente Donald J. Trump el 23 de enero de 2025. La colección President John F. Kennedy Assassination Records consta de más de seis millones de páginas de registros, fotografías, películas, grabaciones de sonido y artefactos. Esta página web albergará documentos y artículos ya publicados dentro de la Colección y será el futuro hogar de documentos y artículos que se publicarán.”

            Y el texto introductorio continúa de esta manera: “Respuesta a la Orden Ejecutiva 14176.

           “Orden Ejecutiva 14176

           “Orden Ejecutiva 14176, Desclasificación de Registros Relacionados con los Asesinatos del Presidente John F. Kennedy, el Senador Robert F. Kennedy y el Reverendo Dr. Martin Luther King, Jr. firmado por el presidente Donald J. Trump el 23 de enero de 2025, dice, “es de interés nacional finalmente divulgar todos los registros relacionados con estos asesinatos sin demora.”

            “The National Archives’ Rol en el Cumplimiento de la Orden Ejecutiva 14176

              “Como custodio de la Colección de Registros del Asesinato del Presidente John F. Kennedy, los Archivos Nacionales cumplen un papel esencial al poner estos registros a disposición del pueblo estadounidense.

             “Todos los registros de la colección President John F. Kennedy Assassination Records estarán disponibles en línea.

“Los Archivos Nacionales no tienen autoridad para desclasificar registros. Estamos entusiasmados de trabajar con agencias asociadas en todo el Poder Ejecutivo para implementar las determinaciones de los Presidentes para su liberación.”

               Hasta la fecha, los Archivos Nacionales han digitalizado más de 700,000 páginas de registros de la Colección, que consta de más de 6 millones de documentos, de los que, aproximadamente el 99 por ciento, ya estaba disponible para aquel que quisiera acudir a consultarlos físicamente.

Una retrospectiva de lo que pasó aquel día en Dallas, Texas, para ilustrar a las nuevas generaciones que pudieren leer este reportaje, recordamos que el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, fue ultimado a balazos aquel viernes 22 de noviembre de 1963, a las 12:30 p.m., hora estándar del centro. El mandatario viajaba en el coche presidencial por la plaza Dealey. Era un auto descapotable, muy de moda en los insipientes años 60 en esa nación. A su lado iba la Primera Dama, su esposa, Jackeline, quien no resultó ni levemente herida siquiera, pues el objetivo claramente se observó que era el presidente del país. Anteriormente habían sido asesinados Abraham Lincoln, James A. Garfield y William MacKinley. Ello permitió decir a Adolf Hitler, dictador de Alemania, en una ocasión: “Cada vez que un presidente de los Estados Unidos se muestra contrario a los intereses de los judíos (casi siempre económicos o de poder), termina siendo asesinado.”

Hora por hora, minuto por minuto, así sucedieron los hechos en Dallas. Esta es la cronología del crimen de John F. Kennedy:

·         11:39 - El avión del presidente Kennedy aterriza en Dallas.

·         11:54 - La comitiva del presidente abandona el aeropuerto y se dirige a las calles de Dallas.

·         11:54/12:29 - La comitiva circula por las calles de Dallas.

·         12:29 - Entrada de la comitiva en la Plaza Dealey.

·         12:30 - Se producen 3 disparos contra el presidente.

·         12:31 - El policía Marrion Baker, de la comitiva del presidente, entra en el edificio del Almacén de Libros de Texto de Texas, en el cruce de las calles Elm y Houston. En la planta segunda ve a un hombre tomando un refresco de las máquinas, es Lee Harvey Oswald; el intendente del edificio, Mr. Truly, declara que lo conoce y dejan a Oswald en el 2.º piso, subiendo a las plantas superiores.

·         12:33 - Oswald sale sin dificultad por la puerta principal y se dirige a una parada de autobús en una calle cercana.

·         12:38 - La limusina del presidente llega al Parkland Hospital.

·         12:40 - Oswald toma el autobús en el cruce de las calles Elm y Murphy.

·         13:00 - El equipo médico del Parkland Hospital declara oficialmente la muerte del presidente Kennedy.

·         13:15 - El agente de policía J. D. Tippit es asesinado presuntamente por Oswald.

·         13:22 - La policía encuentra en el 6.º piso del Almacén de Libros de Texto de Texas el rifle Carcano que se usó para disparar al presidente.

·         13:38 - Se anuncia oficialmente la muerte del Presidente Kennedy.

·         13:50 - Oswald es arrestado en un teatro.

·         14:20 - El cuerpo de Kennedy es llevado al Air Force One.

         Kennedy se levanta temprano el día 22 de noviembre y pronuncia el que sería su último discurso en vida, luego aborda un Lincoln Continental blanco y se dirigen hasta la Base Aérea de Carswell para abordar el avión presidencial.

          A las 11:40 el Air Force One aterriza en el aeropuerto Dallas Love, después de un corto vuelo de 13 minutos que ha realizado desde Fort Worth. La comitiva presidencial aborda un Lincoln X-100 (denominado en clave SS-100-X por el servicio secreto), que se pone en marcha hacia el centro de la ciudad de Dallas. En el asiento del chofer viaja un agente-conductor y de acompañante, otro agente de seguridad. En los asientos contiguos el gobernador Connally, a la derecha, y su esposa. En los asientos traseros, Kennedy, a la derecha, y su esposa. El automóvil va sin la capota transparente. Durante el trayecto, la comitiva tiene que realizar varias paradas para que el presidente salude a la gente.

           A las 12:30 entra en la Plaza Dealey y avanza por la calle Houston; en ese momento lleva seis minutos de retraso. En la esquina de la calle Houston con la calle Elm, la comitiva debe realizar un giro de 120 grados a la izquierda, lo que obliga a la reducción de la velocidad de la limusina tras pasar por la Calle Elm, que queda frente al edificio del Almacén de Libros Escolares de Texas. A una distancia de 20 metros nada más, se hizo el primer disparo de tres que supuestamente haría Lee Harvey Oswald. Se calcula que en ese momento la comitiva iba a una velocidad de 55 kilómetros por hora.

           La Comisión Warren concluyó posteriormente que el primero de los tres disparos no impactó en el coche, sino en la acera. Casi todos están de acuerdo que Kennedy recibió dos disparos y que uno de ellos le impactó en la cabeza y fue mortal. El primer disparo fue desviado por un semáforo y rebotó en el cemento, llegando a herir levemente al testigo James Tague. 3,5 segundos después, se produce el segundo disparo que llega a Kennedy por detrás en su espalda y sale por su garganta, Kennedy se lleva ambas manos a su garganta levantando sus codos, mientras su esposa lo observa atónita. El gobernador Connally sale herido por atrás por este disparo. Pasado el segundo disparo, el presidente aún con ambas manos en su garganta, deja de saludar al público girando hacia la izquierda y su esposa tira de él para recostarlo sobre el asiento, acercándole la cabeza a la suya.

          Sobreviene el fatal tercer disparo y ocurre 4,8 segundos después del primero, justo cuando el auto pasa frente a la pérgola de hormigón. Cuando ocurre el tercer disparo, este impacta en forma visible y de lleno en el hueso parietal derecho de la cabeza de Kennedy, Jackie Kennedy suelta súbitamente a su esposo, quien se recuesta hacia el lado izquierdo, mientras ésta se abalanza a horcajadas a la parte trasera del auto. La esposa del gobernador se tira al suelo y suelta unas flores.

           Un ciudadano, Abraham Zapruder, que filmaba la comitiva presidencial, logró captar nítidamente en su película el momento en que Kennedy es alcanzado por dos de los tres disparos. Esta película es parte del material de prueba que la Comisión Warren utilizó en su investigación del asesinato. Según la investigación llevada a cabo por la Comisión Warren, Lee Harvey Oswald, presunto autor de los disparos, habría usado un fusil de cerrojo Carcano M91/38 de fabricación italiana, con mira telescópica. Para haber podido realizar dichos disparos con tanta certeza, el asesino tendría que haber tenido experiencia como francotirador.

           El gobernador de Texas, John Bowden Connally Jr., quien iba en el mismo coche, sentado adelante del presidente, también fue gravemente herido, pero sobrevivió. Su herida ocurrió casi a la vez que el primer disparo que impactó sobre Kennedy (teóricamente como resultado de la misma bala, lo que ha dado pie a la existencia de la llamada teoría de la bala mágica). Al parecer, la acción de su esposa de recostarlo sobre sus piernas ayudó a salvar su vida, dado que evitó en mayor medida el neumotórax producido por la herida. James Tague, un espectador y testigo del asesinato, también recibió una pequeña herida en la parte derecha de su cara, estaba situado a 82 metros frente al sitio donde Kennedy fue alcanzado.

             Tras el tiroteo, el Lincoln abandonó a toda prisa el lugar. «El resto del camino fui abrazada a John, sujetándole la cabeza para impedir que se le saliera el cerebro», relataría más tarde la esposa del presidente. Después de una frenética carrera, JFK y el gobernador de Texas, son sacados del coche hacia la puerta del hospital Parkland. Aunque no había ninguna esperanza, los doctores James Carrico y Malcom Perry, los primeros en atenderle, por ese orden, no dudaron en intentar lo imposible. Para reavivar el pulso y la respiración decidieron practicarle una traqueotomía aprovechando la herida de la bala en la garganta de Kennedy, la única visible, además del espantoso destrozo de la cabeza. Fue inútil, porque tenía medio cerebro fuera del cráneo y ya no existía actividad neuronal, como comprobaría el neurocirujano Kemper Clark. Alrededor de 40 minutos después, se abandonó todo intento y se consensuaron las 13:00, hora de Dallas, como el momento de defunción de JFK. El gobernador Connally fue operado dos veces de urgencia ese día.

Después del aterrizaje del avión presidencial (Air Force One) en la Base Aérea de Andrews, a las afueras de Washington D. C., el cuerpo de Kennedy fue trasladado al Hospital Naval de Bethesda para su autopsia, que fue realizada por tres médicos de la Armada con treinta oficiales militares como testigos.               Dos agentes retirados del FBI que estaban presentes, declararon que Kennedy tenía una gran herida en el lado derecho de la cabeza, otra herida de aproximadamente 14 centímetros debajo del cuello de su chaqueta, por encima del lado derecho de la columna y una tercera herida, en la cara anterior de su garganta en el borde inferior de la nuez de Adán (la Comisión Warren realizó esta misma información). El informe del FBI sobre la autopsia, fue realizado por los agentes especiales Sibert y O'Neill. Varias fotos y radiografías fueron realizadas durante la autopsia (varias de ellas desaparecieron de los informes oficiales).

            Después de la autopsia en el Hospital Naval de Bethesda, el cuerpo de Kennedy fue preparado para el entierro y trasladado a la Casa Blanca y expuesto en la Sala Este durante 24 horas. El domingo siguiente al asesinato, cubierto con la bandera de EE. UU., fue trasladado al Capitolio para una vista pública. En todo el día y noche, cientos de miles de personas visitaron el féretro. Representantes de 90 países, incluyendo la Unión Soviética, asistieron al funeral el 25 de noviembre (día del tercer cumpleaños de su hijo JFK Jr.). Después del funeral, realizado en la Catedral de St. Matthew, fue trasladado en carro de caballos al Cementerio de Arlington, donde fue enterrado. También, durante su funeral, fue interpretado "El Duelo de la Patria", obra del costarricense Rafael Chávez Torres. El funeral fue oficiado por el arzobispo de Boston, el cardenal Richard Cushing, amigo personal de Kennedy, quien había casado a John y Jacqueline Kennedy, bautizó a sus dos hijos y también había oficiado el funeral de su hijo Patrick (fallecido quince semanas antes que su padre).

             Lee Harvey Oswald fue detenido ochenta minutos después del asesinato del oficial de policía de Dallas, J.D. Tippit, y fue acusado de la muerte de Tippit y de Kennedy a última hora de la tarde del día 22 de noviembre. Oswald negó siempre haber disparado contra el presidente. El caso de Oswald nunca fue juzgado, porque dos días más tarde, mientras era trasladado y custodiado por la policía, Jack Ruby un gánster de Dallas, le disparó y lo mató. Después de la detención de Lee Harvey Oswald y la recogida de pruebas físicas en la escena del crimen, a las 22.30 CST, del 22 de noviembre (04:30 UTC 23 de noviembre), se ordena al Jefe de la Policía de Dallas, Jesse Curry, por gente de Washington, según sus propias palabras, enviar todo el material al cuartel general del FBI, pero no a Oswald. Describió que había casquillos del mismo calibre, en una ventana a más de 1,500 metros de distancia.

              Lo anterior aquí descrito es lo que siempre se ha divulgado por parte de las autoridades gubernamentales de los Estados Unidos; y después de la desclasificación de los documentos, todo ha quedado igual; es decir, no se conocen nuevos episodios y tampoco el sospechoso ha cambiado y la pregunta que sigue flotando en el aire es: ¿Hay algo más por conocer, hay algo más intrincado que no se quiere que se sepa; se están encubriendo otras personas que son responsables del crimen y que podrían dañar mayor y profundamente la imagen de los Estados Unidos; o todo lo que se sabe es lo se debe saber? El asesinato de Oswald, premeditada y sospechosamente rápido, evitó contestar las anteriores interrogantes. Ese ha sido el enorme obstáculo que ha hecho que uno de los grandes misterios de la humanidad, haya quedado sin resolver.


Alemania Celebra la Caída del Muro de Berlín.

Fue Hace 35 Años

 

BERLÍN-La gran muralla que dividía a dos pueblos que en el fondo eran uno solo, el alemán occidental y el alemán oriental, tiene muchas aristas, varios ángulos para ser analizada con detalle, pues no solamente era una figura de hormigón y varillas de acero que se alzaba amenazante hacia el firmamento y partía a esta Capital en dos mitades, sino que representaba el encarcelamiento de los alemanes orientales y de la Europa del Este, aprisionada entre las fauces de la temible Unión Soviética.

            Su derrumbe sorprendió a la inmensa mayoría de personas alrededor del mundo, incluyendo a los mismos opresores, la dirigencia comunista de la Alemania satélite de la URSS y a los dirigentes marxistas, residentes detrás de las murallas del Kremlin, en Moscú. Ni los mismos puntillosos analistas de siempre, tan avezados en estas cosas de la política, pudieron interpretar los signos que se estaban evidenciando en aquellos días previos al 9 de noviembre de 1989, día, mes y año cuando el Muro de Berlín no soportó el peso de la incapacidad y la opresión de los soviéticos y de los demás comunistas, y no se resistió a cada golpe de mazo que le fue dado, hasta hacerlo desaparecer por completo, decretando, de inmediato y como resultado, la unión total y absoluta de Alemania.

 

“Preservemos la Libertad”

 

            35 años después de aquel glorioso acontecimiento que llenó de alegría a los alemanes y de sorpresa a los no alemanes, esta gran nación del centro de Europa recuerda y celebra por todo lo alto, el final o la caída del famoso “mauer” (muro en alemán). Como se ha dicho aquí, ese suceso allanó el camino para la reunificación alemana y el colapso del comunismo soviético, que no pudo sostenerse más y cuyo descenso y caída comenzó con la derrota humillante en la guerra de Afganistán, que los rusos, una vez más, llevaron a un país extranjero, en este caso a este, enclavado entre las escarpadas cordilleras del Himalaya del centro de Asia. Con esa derrota y con el regreso de las tropas soviéticas a Moscú, el régimen ideado por Lenin, comenzó a tambalearse, hasta que se precipitó al vacío, como cae todo aquello que es inservible.

            Después de una extraña conferencia de prensa convocada por el gobierno comunista de Alemania del Este, episodio que narraremos más adelante, la puerta principal que daba a la Alemania Federal (la capitalista), fue abierta ante el estupor y el anonadamiento de quienes presenciaban aquel hecho sin parangón y grandiosidad en el devenir de los acontecimientos humanos. Pocos años antes, muchos alemanes orientales habían caído bajo las balas del ejército de la Alemania socialista, cuando intentaban franquear o burlar al Muro de Berlín y a sus vigilantes; y aquel 9 de noviembre todo parecía una burla, una feliz burla, que contagiaba a todos los alemanes de aquí y de allá, en un sentimiento de alucinante hermandad. 

            Hoy en día, cuando transcurre noviembre del 2024 y las tropas rusas se mantienen invasoras en Ucrania, los alemanes celebran la reunificación y la caída del “mauer”, bajo el lema “Preservemos la Libertad”, porque desde el momento cuando Vladímir Putin, dictador de Rusia, ordenó a sus blindados invadir al país vecino, el sentimiento de inseguridad se apoderó de los europeos no afines a las políticas de dicho tirano; un sentimiento que se ha acrecentado cuando en los Estados Unidos acaba de ganar las elecciones Donald Trump, un individuo impredecible y que mantiene una fuerte controversia con Europa y una amistad profundamente leal con Putin, el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un y el déspota de Hungría, Viktor Orban. Lo cual significa que las libertades del hombre occidental están nuevamente en “la cuerda floja” y hay que luchar por la seguridad de estas sociedades, sus gobiernos y su modus vivendi. Precisamente esas libertades en peligro, así las ha descrito el mismo Canciller alemán, Olaf Scholz, quien dijo en el discurso conmemorativo por la caída del Muro: “los ideales liberales de 1989, no son algo que podamos dar por sentado. Una mirada a nuestra historia y al mundo que nos rodea, lo demuestra.”

            Yendo a las celebraciones propiamente dichas, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, inauguró los actos en el Memorial del Muro de Berlín, que honra el asesinato de unas 140 personas que fueron ultimadas por los guardias apostados en las casamatas de vigilancia, cuando intentaban huir hacia la Alemania libre. Recordemos que la dirigencia de la Alemania del Este, satélite obediente a la Unión Soviética, había girado la orden, sin cortapisas, de disparar a matar a todo aquel hombre, mujer o niño, que intentara fugarse de la República Democrática Alemana (RDA), superando la valla que dividía a ambas naciones.      

            Por la noche, se efectuó “la Fiesta de la Libertad”, con grupos musicales y luces en la Puerta de Brandenburgo, que ha visto los placeres de la paz y los destrozos de la guerra; y un día después, el domingo, la banda de punk, Pussy Riot, de protesta y de nacionalidad rusa, actuó frente a la antigua sede de la Stasi, la que fuera la policía secreta de la Alemania comunista. Así también, se contó con la participación de activistas pro-democracia, llegados de todo el mundo y que fueron invitados expresamente para esta conmemoración. Por ejemplo, estuvo presente la líder de la oposición bielorrusa, Svetlana Tikhanovskaya; y la disidente iraní, Masih Alinejad. Colateralmente, hubo charlas, actuaciones de teatro y una gran exposición de arte al aire libre, que marcaron lo que la ministra de cultura alemana, Claudia Roth, definió como “uno de los momentos más alegres de la historia mundial.”

            Es así como Alemania “se ha vestido de fiesta” para celebrar el 35 aniversario de la caída del Muro de Berlín y lo han celebrado en grande, como sólo los alemanes saben celebrar esta clase de grandes acontecimientos que han marcado la piel de la nación, semejante a un fierro rojo, candente por el fuego de una historia que no ha sido blanda ni mucho menos indiferente con su pueblo.

 

Aquella extraña y peculiar conferencia de prensa

 

        El jueves 9 de noviembre de 1989, el gobierno comunista de la RDA convocó a una conferencia de prensa que todos los periodistas, corresponsales extranjeros acreditados en Berlín del Este, consideraron aburrida y de rutina. Aburrida, porque ese tipo de encuentros con dirigentes marxistas de la Alemania satélite de la URSS, eran realmente soporíferos, hasta “los mil bostezos” incontenidos. Eran las 18:53 minutos y el frío era inclemente en la calle. Según narró muchos años después, en reminiscencia, el corresponsal de la Agencia italiana ANSA, Riccardo Ehrman: “Fui con poco entusiasmo a la cita convocada por Günter Schabowski, el hombre que había sido recién nombrado el 6 de noviembre anterior, Secretario para la Información del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania. En otras palabras, era el nuevo vocero del Estado comunista. “Pensé –citó el periodista de la agencia italiana-, será una rueda de prensa más, tan aburrida como todas las del régimen estalinista. Tiempo después, en 1992, el italiano se trasladó a Madrid, España, donde fue trasladado por ANSA para que fuera corresponsal en esa nación. Se casó en España y se quedó definitivamente allí. En 1995 se retiró de la actividad periodística y ahora tendría 95 años de edad, pues murió en el 2011.

            Desde su casa española, hizo recuerdos de lo que fue aquella noche fría de Berlín del Este: “Entones no significó nada. Me nombraron jefe de servicio, pero sólo me subieron el sueldo unos pocos Marcos (moneda de Alemania Federal), y el telex con el que envié la noticia (emanada de aquella conferencia de prensa), lo pagué de mi bolsillo. ANSA no devolvía el dinero si no tenías factura. Y no… no la tenía. ¡Cómo para acordarme de eso en aquel momento!” Narró con un aire divertido en presencia de su esposa ibérica, quien no le perdía atención a cada palabra que Ehrman pronunciaba.

            “Empezó la rueda de prensa –continuó con su narración-. El señor Schabowski iba contando lo que habían hecho, todo mentira, pero en un punto de su intervención admitió: ‘puede ser que hayamos cometido algunos errores’ y finalmente me dio la palabra: soy Riccardo Ehrman, corresponsal italiano. Usted ha hablado de errores. ¿No cree que han cometido un error al anunciar una ley de viajes hace pocos días, que no cambia nada, porque todo será igual de difícil que hasta ahora? Schabowski se quedó noqueado. Tiempo después, cuando ya éramos amigos, me confesó: ‘Nadie se había atrevido a hablarme así antes. En la RDA, el Politburó era la máxima autoridad del país. Hablar con poco respeto al portavoz (a mí), era como hablar con poco respeto al Rey (español) aquí.’”

            La conferencia siguió con su ritmo y el método preguntas-respuestas varió de pronto, para convertirse en un diálogo entre Günter Schabowski, portavoz del gobierno títere de Berlín Este, y el corresponsal italiano, Ehrman.

            “No cometimos errores –se defendió el funcionario alemán oriental-, pero tengo algo que decir…” Sacó de su bolsillo unos folios y comenzó a leerlos: “Anunció que los alemanes del Este podían viajar libremente sin pasaporte, sin visado, y tuve clarísimo que el Muro de Berlín se tambaleaba. No obstante, hice otras tres preguntas para asegurarme que había entendido bien: ¿Las nuevas normas son válidas también para Berlín Oeste? Sí, sí. Me contestó Schabowski. ¿Sin pasaporte? Volví a cuestionarle. Sí, sólo con un documento de identidad. Contestó él. ¿Desde cuándo? Rematé con mi tercera pregunta y el burócrata alemán demostró que no había leído detalladamente el documento, balbuceó nervioso y me respondió: a mi entender, entra en vigor… con efecto inmediato… ahora mismo.”

            Aquello fue demoledor, porque el gobierno autocrático de Alemania del Este estaba permitiendo la salida, la libre salida del país, a todo aquel que deseara hacerlo, hacia la Alemania Occidental, el enemigo a repeler desde el 13 de agosto 1961, día, mes y año del levantamiento del Muro, que precisamente fue construido para evitar la huida de miles de alemanes hastiados del sistema marxista imperante en la RDA y muchos que salían, con gran cantidad de dificultades y por los cauces de ley, simplemente no regresaban a Alemania Oriental. Se quedaban en “el lado libre de Europa.”

            Ehrman se dio cuenta de la magnitud de aquel anuncio que tenía carácter oficial, a pesar de que en el fondo se debía a una equivocación de Günter Schabowski, quien dio su respuesta “desde ahora mismo”, porque en realidad no sabía qué contestar e inventó aquellas palabras para salir del paso solamente. “Me di cuenta de la inmensidad del anuncio –relató el periodista italiano-; fui corriendo a llamar por teléfono a Roma y a enviar por telex la noticia. Sorprendentemente, sólo otra persona en aquella rueda de prensa entendió lo que habían significado las palabras de Günter Schabowski y fue un diplomático, jefe de prensa de la representación permanente de Bonn en Berlín Este. Este señor entró en la cabina de teléfono conmigo y le comunicó lo ocurrido, creo que al Canciller Helmut Kohl, que estaba de visita oficial en Varsovia, Polonia, y que regresó rápidamente.

            “En mi agencia, al principio, no me creyeron. Después de todo, ningún periodista había enviado una información con esa interpretación de lo ocurrido. Alguien en la redacción de ANSA dijo: ‘Riccardo se ha vuelto loco.’ Pero por suerte no me había vuelto loco. Tuve horas de verdadero terror. Fui al Muro, al punto más cercano. Allí estaban miles de personas que habían visto la rueda de prensa por la televisión y querían llegar a Berlín Occidental. La policía, que no había sido informada, no dejaba pasar a nadie, a pesar de que lo ponía en el documento oficial. Alguien de la dirección del gobierno, quizás intentó prolongar la vida de la RDA, al menos por unas pocas horas. Y sí, seguí aterrorizado hasta que volví a casa. Hasta que me encontré a una vecina, una ex embajadora del gobierno comunista en Naciones Unidas, que se lanzó llorando en mis brazos y me dijo: ‘Todo ha terminado y quizás sea mejor así.’

            “Subí a casa y sonó el teléfono. ‘Riccardo, soy el embajador de Italia. ¿Qué diablos has hecho?’ No recuerdo lo que contesté. Hoy podría haberle dicho: he hecho caer el Muro.”

            De tal forma, el Muro de Berlín fue abierto por la policía y los famosos “Vopos”, germanos orientales, dejaron pasar “la ríada de personas que se fundieron en un abrazo con los otros alemanes, los occidentales, quienes ya conocían la noticia gracias a los telediarios de su país y los esperaban alegres, cantando, brindando con cerveza o champagne. Otros se subían al muro y los “Vopos” trataban de bajarlos con cañonazos de agua, expelidos con largas mangueras. Fue entonces cuando aparecieron los paraguas que los jóvenes alemanes de la RFA abrieron para protegerse de los chorros del agua. Otros, más veloces de lo normal, habían adquirido cinceles y martillos y daban martillazos al duro concreto de la valla asesina que los había separado de sus hermanos orientales y de aquella Europa siniestra, de Checoslovaquia, Hungría, Polonia, las naciones Bálticas, Bulgaria y Rumanía, naciones bajo la bota soviética y convertidas en Estados satélites y oprimidos por el férreo e inhumano sistema comunista.

            Retornando a nuestro corresponsal italiano en Berlín Este, Riccardo Ehrman, narró lo que decía exactamente aquel documento que hizo trastabillar con las palabras al funcionario marxista de la RDA, Günter Schabowski: “en el primer párrafo se decía que las reglas de viajes perdían su valor provisionalmente, una palabra que Schabowski había tachado; y los periodistas alemanes han señalado que, a partir de ahí, Schabowski cometió el error más grande de la historia, un error maravilloso, al utilizar la expresión ‘ahora mismo’, pero no era así. Se han inventado muchas cosas. En realidad, no fue un error. Estaba escrito en el papel. Sí. En el documento estaba escrito ‘inmediatamente’. Cuando le pregunté desde cuándo, él, un poco irritado, contestó: ‘Aquí no está escrito, pero entiendo que desde ahora mismo.’ Era mentira que no estuviera escrito. En febrero del 2002, en su casa en Berlín, me dio ese documento y me lo firmó. Y en el segundo párrafo se podía leer ‘inmediatamente.’ El documento original está ahora en el Museo de Historia Alemana, en la Capital de Alemania, que fue vendido al gobierno germano por la viuda de Günter Schabowski.”

            Riccardo Ehrman fue corresponsal de ANSA en Canadá y Nueva York, hasta que lo enviaron a Berlín del Este, “a las fauces del lobo (comunista, para mejores señas)”, debido al hecho de que él hablaba perfectamente alemán. “A los periodistas nos vigilaban continuamente. Aún existen en Berlín los dossiers de la Stasi sobre muchas personas, pero nunca quise ver el mío. No quiero saber quiénes de mis amigos eran espías de la Stasi.” Manifestó.

            Contó que a Schabowski lo vio un año después de la apertura del Muro y en ese período estuvo en prisión. “Luego entendí que era uno de los nuestros –explica Riccardo-, un periodista honesto, difícil de encontrar entre los comunistas de la época. Cuando cayó el Muro, fue detenido y admitió su responsabilidad en las muertes en la frontera (intra-alemana), porque estuvo presente en la reunión del Politburó en la que se aprobó el uso de disparos contra los que huían de la RDA. Nadie más reconoció eso. Me reuní con él un año después en la casa que tenía en Berlín Oriental, un palacio de la nomenclatura (dirigencia marxista de la RDA), y allí empezó nuestra amistad. Me dijo entonces: ‘me pusiste nervioso con esa pregunta. Nadie se había atrevido a hablarme así antes y por eso me puse nervioso.’ La segunda vez que fui a verle, ya fue en un piso pequeño de jubilado, en Berlín. Me dio un libro de su autoría, titulado: ‘Nos habíamos equivocado sobre casi todo’. Y concluyó: ‘Esta es la respuesta a tus preguntas.’”

            Esa es la verdadera historia que propició la caída del Muro de Berlín, hace ya largos 35 años atrás. Hoy, Alemania es una, pero el mundo ha cambiado para convertirse en otro, siempre con la libertad pendiendo de un hilo...


De Stalin a Putin.

Los Reservistas como “Carne de Cañón”

 

MOSCÚ, Rusia-Claramente los dos tiranos que han gobernado a este país, Josef Stalin y Vladímir Putin, difieren en los métodos, pero lo que los hace semejantes es la sed de conquista de nuevos territorios y pueblos, con base en el poder militar, el fuego, la sangre y la devastación.

            En una retrospectiva analítica de lo que fue la dictadura del georgiano Stalin, podemos observar los métodos de éste y compararlos con el actual dictador, Putin, para evaluar lo que sucede en la Rusia de estos días. De acuerdo a los observadores militares, Vladímir Putin ha echado mano a un recurso del cual también se valió Stalin, para evitar el desastre en los campos de batalla. Esta vez, en las llanuras ucranianas.

            En otras palabras, Putin ha puesto en práctica un despiadado secreto de la época estalinista para evitar la debacle en Ucrania, cuando sus tropas iniciales de este conflicto, estaban siendo barridas literalmente por el ejército ucraniano. Este secreto que no lo es tanto… veremos en qué ha consistido a lo largo de los años…

 

Movilizaciones de reservistas

 

            Vladímir Putin, quien creyó en un principio que Ucrania caería en sus manos con extraordinaria facilidad y por ello llamó a la invasión de este país, “misión especial”, y que se ha tornado, con el paso de los meses, en una guerra en forma, en la que los rusos han ido muriendo en los campos de batalla y los blindados rusos han demostrado que, debajo de su débil blindaje pintado de verde oliva, sólo hay chatarra y más chatarra, ha tenido que remontarse al Siglo XX, cuando las tropas soviéticas estaban al mando del tirano (carnicero) Josef Stalin.

            En aquel entonces, la inexperiencia en la guerra del Ejército Rojo, costó a la nación más de nueve millones de soldados muertos; por eso, se recurrió a las movilizaciones de reservistas, quienes, desde 1904, han constituido la columna vertebral del ejército ruso. En esta oportunidad, Putin no ha dudado en exigir la movilización parcial de unos 300,000 reservistas para enfrentar los zarpazos que los ucranianos han estado propinando a los invasores, especialmente en el Donbás.

            “El secreto” ha sido el llamado a las armas de civiles con experiencia militar, y los ha convencido con el estribillo que dice que “Occidente quiere destruir a Rusia” y con esa mentira a todas luces, muchos rusos han acudido a engrosar las filas del apaleado y maltrecho ejército “putiniano.”

            La medida no es nueva, ya que los mismos Zares la aplicaron en la Primera Guerra Mundial, en el caso de Nicolás II, el último de los gobernantes de la Casa Romanov y el último autócrata de sangre azul que gobernó a Rusia antes de la Revolución Bolchevique que acabó con la dinastía que venía desde “la noche de los tiempos.” Stalin también echó mano a las reservas de hombres, pero fueron movilizaciones generales ante un enemigo que se atojaba era más peligroso que los ucranianos en nuestra realidad actual y se trataba del ejército de la Alemania nazi.

            Si nos remontamos un poco más al pasado de esta enorme nación euro-asiática, veremos que la primera movilización general rusa del Siglo XX, fue decretada por el Zar Nicolás II en el verano de 1914, cuando el Zar envió un telegrama al Kaiser Wilhelm II de Alemania, en el que le informaba de su decisión de entrar a la Primera Guerra Mundial. En aquel entonces, Rusia aparecía en el tinglado con casi un millón y medio de soldados, y era la mayor maquinaria militar de Europa. Por lo menos en el papel. Sin embargo, casi el 90 por ciento de esos hombres en armas (entre el 84 y el 88 por ciento), eran campesinos movilizados de manera específica para el conflicto, con base en la severidad y la violencia interna en la Armada rusa. Por esa causa, se manifestó un gran descontento general y hubo disturbios en todo el país, como en el caso de Sarátov, una ciudad al sureste de Moscú, cuando las familias de los reservistas se amotinaron y recibieron un severo correctivo de parte del Estado. Fue cuando murieron unos 30 hombres, mujeres y niños en aquel alzamiento. Los historiadores aducen que aquello fue un ensayo para la revolución posterior que iba a darse en 1917 y que cambió por completo la faz del país.

            La siguiente gran movilización de reservistas rusos, ocurrió en el verano de 1941, después de que las tropas enviadas por Hitler, cruzaron la frontera entre la Unión Soviética y Polonia, acabando con el Pacto Molotov-Ribbentrop, en el que se había llegado al acuerdo de no agredirse mutuamente ambas naciones. Josef Stalin, quien había diezmado a sus mejores generales, asesinándolos uno a uno para lograr la fidelidad de los nuevos oficiales, se enfrentó con derrota tras derrota a manos de los alemanes y decidió llamar, el 3 de julio de 1941, a los civiles, para que se hicieran a las armas “por la Madre Rusia”: “Camaradas, nuestras fuerzas son innumerables –dijo el tirano en aquella oportunidad-. En el Ejército Rojo y en la Armada, miles de trabajadores, granjeros e intelectuales, están alzándose para golpear al enemigo agresor.” Y como dato sorpresivo, llamó por vez primera a las mujeres, para que fuesen combatientes.

            Un año después, en 1942, Stalin efectuó otra movilización de civiles, debido a la enorme cantidad de bajas de soldados en los campos de batalla, a manos de los alemanes: casi 6 millones de soviéticos ya habían caído heridos o muertos, la mayor parte masculinos. Stalin seguía insistiendo en que la Unión Soviética tenía “reservas humanas inagotables”, que no eran otra cosa que “carne de cañón”, debido al hecho de que eran civiles sin experiencia en el manejo de las armas y de las estrategias en la guerra. Miles de muchachas, muy jóvenes, las enlistaron de manera obligatoria. La gran mayoría de ellas sucumbieron ante un formidable enemigo que no tuvo compasión con aquella gran masa de juventud.

            Lo cierto es que, con fundamento en estas movilizaciones arbitrarias para defender a “la gran Madre Patria”, el ejército de Stalin, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, había movilizado a un total de 30 millones de personas. La intención secreta de Stalin era lograr que el ejército soviético llegara a ser tres veces más grande que la mayor potencia de la época, aunque fuera con base en los reservistas.

            Aun así, con esas cifras desglosadas, el Ejército Rojo estuvo a punto de fracasar ante el invasor alemán, debido a la inexperiencia de los reservistas en los campos de batalla y la gran cantidad de purgas o asesinatos de los oficiales soviéticos, ordenadas por el dictador Josef Stalin. De hecho, entre 1920 y 1930, 47,000 altos mandos soviéticos, todos ellos con experiencia en combate, fueron expulsados de la Armada por su supuesta animadversión al comunismo, sino asesinados o enviados a Siberia. Y una vez que la Segunda Guerra Mundial “tocó a las puertas” de la Unión Soviética, Stalin no tuvo más remedio que ascender a jóvenes hasta la mayor oficialía, para enfrentar el caos que se le cernía sobre su cabeza.

            Para la suerte de Stalin, las pésimas decisiones de Hitler, quien se había hecho con el mando supremo del ejército alemán, facilitaron las victorias posteriores, hasta el final, cuando los soviéticos entraron victoriosos en Berlín, Capital alemana. Hay historiadores que siguen afirmando que “Stalin no ganó la guerra contra los alemanes, sino que fueron los alemanes quienes se derrotaron a ellos mismos, con las decisiones erráticas de su comandante.”

 

El ejército ruso de hoy

 

            Cada vez que se celebra el “Día de la Victoria sobre la Alemania Nazi”, con un brillante y extenuante desfile en la Plaza Roja de Moscú, se recuerda aquella hazaña que liberó a su patria y exterminó al régimen de Hitler de la faz de la Tierra. Y los rusos de hoy creen que su ejército es tan poderoso como aquel que se valió de los errores alemanes y es capaz, en la actualidad, de iguales o mayores éxitos sobre el terreno de guerra. Pero no es así. Veamos…

            La mala economía del país enseña “las costuras” del Ministerio de Defensa de Putin; por ejemplo: en el 2020 la nación que más dinero dedicó al armamento, fueron los Estados Unidos, con un gasto de su presupuesto global, de US$778 millones; luego le siguió China, con US$252 millones; y los rusos ocuparon la cuarta posición con US$61,7 millones, apenas por encima del Reino Unido, Arabia Saudita, Alemania y Francia.

            La propaganda del Kremlin señala que cuenta con 3,154,000 soldados; pero la realidad indica que 2 millones de ellos son reservistas; y sus fuerzas armadas mezclan tropas versadas o con experiencia, con unidades de reemplazo. De tal manera, el primer batallón de cada brigada o regimiento, está formado por combatientes profesionales, mientras que el segundo, el tercer y el cuarto, están conformados por una gran cantidad de hombres sin formación militar. Y en su contraparte, en los Estados Unidos, se dice, según datos del Pentágono, que dispone de un ejército de 1,380,000 hombres, todos ellos entrenados a consciencia, mientras Putin asegura que dispone de una masa de militares tres veces mayor que la primera potencia mundial; pero todos sabemos de las fantasías que crea y recrea el dictador ruso, a diario, en su mente.

            Además, los errores vistos en los oficiales rusos en Ucrania, como usar los teléfonos celulares, haciendo notar sus posiciones sobre el terreno, y usando las líneas ucranianas o sus servicios de telefonía celular, ha sido una “inocentada” que le ha costado las vidas a esos generales muertos sin haber entrado en batalla todavía.

            En apariencia y después de haber conocido y repasado lo anterior, da la impresión de que Putin, lo mismo que Stalin, cree más en la cantidad que en la calidad, una diferencia muy marcada con respecto a las fuerzas bélicas de la OTAN, donde la calidad se impone a lo numérico. Gracias a ese error de apreciación, los ucranianos han lucido invencibles, mientras los tanques rusos herrumbrados se apilan a ambos extremos de las carreteras y caminos de Ucrania, destruidos con relativa facilidad. Incluso, cientos de rusos se han rendido a los ucranianos, demostrando incapacidad, desmotivación y abulia para combatir por un individuo, en el caso de Putin, que si lo miramos apenas de reojo… no merece que se derrame una sola gota de sangre en sacrificio por él.


Retrospectiva:

El Rey Emérito Juan Carlos de Borbón.

El Pasado y el Presente del Ex Monarca de los Españoles

 

MADRID, España-Fue amado por el pueblo español, porque, en principio, significó la esperanza para salir de la dictadura franquista y conocer la democracia; y, además, demostró en su primera etapa al frente del gobierno, una sapiencia y sabiduría únicas para conducir al país y conducirse él mismo frente a las masas de ciudadanos que nunca dudaron de su preparación personal y política y de su inteligencia aun en las peores crisis que confrontaba. Hasta que un día… todo pareció cambiar y su imagen comenzó a deteriorarse evidente y ostensiblemente.

            ¿Qué fue realmente lo que pasó en la vida del Rey Juan Carlos, aquel monarca que impresionaba a todos con su sobriedad y su cercanía con el pueblo?

            Fueron varios motivos los que causaron problemas en su matrimonio con la Reina Sofía, por sus supuestas relaciones extramaritales; sus presuntos movimientos financieros espurios, sus evasiones fiscales y un largo etcétera que todavía no termina, a pesar de que hace años abandonó la Corona y se refugió en los Emiratos Árabes, donde busca afanosamente la paz que nunca ha tenido, pues se le robó la infancia, incluso se le acusó de haber matado premeditadamente a su hermano -una de las peores mentiras que se le achacaron-; y tuvo que soportar el adoctrinamiento al que le sometió Francisco Franco, una vez que le fue cedido Juan Carlos por su padre, don Juan de Borbón, el Conde de Barcelona.

Pero leamos a continuación el martirio que este ex monarca ha vivido en los últimos 20 años de su vida.

 

Después de un reinado de 40 años, abandona la patria

 

            Escándalo tras escándalo y una imagen personal totalmente resquebrajada, es lo que ofrece hoy en día Juan Carlos de Borbón, el Rey Emérito español. Estuvo a la cabeza del Reino de España de 1975, año de la muerte de Franco, hasta el 2014, cuando envió una carta a su hijo, el actual Rey, Felipe VI, en la que le decía que se marchaba lejos de su país. “Hace un año te expresé mi voluntad –redactó el monarca saliente-, y deseo de dejar de desarrollar actividades institucionales. Ahora, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus Instituciones y a ti como Rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme en estos momentos fuera de España. He sido Rey de España durante casi 40 años y durante todos ellos, siempre he querido lo mejor para España y para la Corona. Con el mismo afán de servicio a España que inspiró mi reinado y ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada, deseo manifestarte mi más absoluta disponibilidad para contribuir a facilitar el ejercicio de tus funciones, desde la tranquilidad y el sosiego que requiere tu alta responsabilidad.” Cita la misiva en los párrafos más importantes.

            Es decir, don Juan Carlos anunciaba a su hijo su intención de no interferir en los asuntos de Estado ni en los personales, que pudiesen dañar la tranquilidad y la paz que Felipe VI necesitaba para ejercer adecuadamente su papel al frente de la monarquía.

            Esta carta, cuyo valor histórico es innegable y aparecerá tiempo después en las vitrinas de algún importante museo de la Capital española, cuando haya pasado el tiempo prudencial y talvez tras la muerte de don Juan Carlos, fue difundida y dada a conocer por la Casa Real, desde el Palacio de la Zarzuela, y en ella se puede observar el momento anterior, cuando don Juan Carlos I había abdicado, hecho que se produjo en junio del 2014. Sin embargo, yendo a lo profundo, se deduce que su intención de irse de su patria estuvo relacionada con una investigación realizada por fiscales de Suiza y España, sobre sus cuentas en el extranjero, en un caso de supuesto fraude fiscal y blanqueo de capitales. Una acusación bastante seria, digna de ser tomada en cuenta por todos: la prensa, la Casa Real, la familia del Rey, la opinión pública, los banqueros suizos, la fiscalía española, los jueces y la policía, por supuesto. Por todo ello, era mejor irse lejos, donde pudiera llevar una vida tranquila y meditativa, al margen del cuestionamiento general.

            La base de la investigación en su contra, fue la construcción de una línea de un tren de alta velocidad, para unir a las dos ciudades más importantes para el mundo islámico: Medina y La Meca, ambas en Arabia Saudita. Este transporte llamado en España el AVE, cubre actualmente 450 kilómetros en el desierto saudí y fue inaugurado en octubre del 2018. ¿Pero dónde entra el nombre de don Juan Carlos I en relación con ese tren de alta velocidad en Arabia? Lo que se investigó entonces, fue el papel que jugó el Rey Emérito en la adjudicación, en el 2011, de un millonario contrato a un consorcio formado, en su mayoría, por empresas españolas, para la realización de la obra. Los trabajos de construcción dieron inicio en el 2012, pero las conversaciones y competiciones para ver a cuál empresa se le adjudicaban estos trabajos, se remontan a los años previos, antes de que el proyecto se echara a andar.

            Y es que la fuerte amistad de don Juan Carlos con la familia Real saudí, le obligaron al monarca español a actuar como intermediario a favor de los intereses comerciales españoles en la región arábiga. En números fríos, el contrato ascendió a unos US$7,800 millones y la sospecha para la policía suiza y española, se fundamenta en que posiblemente se pagaron comisiones de manera irregular y en ese punto preciso se centraron las investigaciones. Además, las autoridades investigaron una supuesta transferencia de US$100 millones que hizo el gobierno saudita a favor de don Juan Carlos I, en el 2008, cuando todavía estaba a la cabeza de la monarquía española. Ese dinero fue ingresado a un Banco suizo y la fiscalía de esa nación centroeuropea sospechó que se trató de una comisión para compensar al Rey Emérito por haber conseguido, presuntamente, que el consorcio de empresas españolas presentase una oferta de costo más reducido para la construcción de la línea férrea y se hiciera dueña de esa misma construcción.

            La problemática detonó en el 2018, debido a una grabación, realizada tres años antes, a la mujer que supuestamente fue la amante de don Juan Carlos, llamada Corinna zu Sayn-Wittgenstein o Corinna Larsen, de acuerdo a su apellido de soltera, en aquel tiempo con 55 años de edad, rubia natural, de nacionalidad danesa, de profesión empresaria y de quien se dice vivió un romance tórrido con el Rey Emérito. Ninguno de los dos lo ha negado, por lo tanto parece que esa atractiva mujer fue la que separó al matrimonio de don Juan Carlos con su esposa de toda la vida, la Reina Sofía.

            En “el tape” de la grabación, la novia del Rey parece decir que éste había solicitado una comisión por interceder en el contrato ferroviario con los árabes y que ese dinero precisamente, lo había escondido en el exterior (propiamente en Suiza); pero una primera investigación al respecto, fue desestimada por la debilidad de las pruebas aportadas. Fue un primer “round” ganado por don Juan Carlos y que le dio cierta tranquilidad, pero las investigaciones no se detuvieron ahí…

            En marzo de ese mismo año, el 2018, el periódico suizo Tribune de Genéve, escribió en portada: “Juan Carlos I escondía 100 millones en Ginebra.” Punto. Suficiente para reabrir las sospechas, las intrigas, las investigaciones y el dolor en el alma del ex monarca. Y en las páginas interiores, el mismo diario publicó: “Entre 2008 y 2012, al amparo de una sociedad panameña (el país centroamericano, famoso por ser un paraíso fiscal), y con él como único beneficiario, el Rey Emérito confió en total discreción US$100 millones al Banco Mirabaud.” Agregó el redactor del tabloide que se sospechaba que el pago procedía del Rey de Arabia Saudita, Abdallah, y añadió también que la justicia de la ciudad suiza había abierto una investigación por el delito de blanqueamiento de capitales (lavado de dinero, en su concepto más simple y conocido). Esa era la comisión supuestamente pagada por los saudíes a don Juan Carlos, por haber facilitado la contratación del consorcio que iba a construir la línea del ferrocarril entre las urbes de Medina y La Meca y que se hizo realidad sin contratiempo alguno.

            Y aquí vendría “la bomba” que cayó encima de la pobre y burlada Reina doña Sofía, porque el mismo periódico añadió a su reportaje: “En 2012, Juan Carlos transfirió lo que quedaba de dinero, unos US$76 millones (€65 millones), a su antigua amante.” La generosidad del amante hizo millonaria, supuestamente, a la joven danesa que compartió tantas veces su lecho. La Reina se sintió devastada, sin lugar a dudas. Y Juan Carlos detonaba problemas aquí y allá y de toda magnitud y especie. Por supuesto, esta información desencadenó una investigación de parte de las autoridades suizas y de los fiscales españoles, quienes pusieron en el objetivo las cuentas del Rey Emérito.

 

La Familia Real reacciona ipso facto

 

            Una de las primeras reacciones de parte del nuevo Rey en aquel entonces, fue desmarcarse de su padre. Felipe VI intentó blindarse él mismo y a su gobierno monárquico y que “las andanzas” de su progenitor no lo involucraran de alguna manera a él, su esposa ni sus hijas. Aunque fuera solamente que lo quisieran “salpicar” con esos problemas tan profundos e incomodantes.

            Incluso, la carta que detallamos al principio de esta retrospectiva que aquí hacemos, no fue satisfactoria para el joven Rey, quien, ante el escándalo propiciado en torno a su padre, y que llegaba a diario desde la cercana Suiza, anunció a todos los españoles, el 15 de marzo, que le retiraba a don Juan Carlos la asignación monetaria que como ex monarca recibía del erario público español; es decir, le anulaba definitivamente los US$235,000 mensuales que se le depositaba al Emérito en su cuenta personal en uno de los Bancos españoles. Es decir, lo dejaba sin su pensión vitalicia a la que tenía derecho. Así mismo, Felipe VI anunció que, llegado el momento, iba a renunciar a la herencia que le iba a dejar su padre.

            La mayoría de los ciudadanos se sentían asqueados y profundamente desengañados con quien había sido su guía, su referente en muchas situaciones y vivencias, como lo había sido don Juan Carlos de Borbón. Por eso, tampoco aplaudieron las decisiones de don Felipe, mismas que consideraron impostergables y que tenían que darse de una manera u otra. Es decir, si el nuevo monarca no hubiese procedido de aquella forma, la situación límite lo hubiese tocado de frente a él también. 

            Otra decisión dolorosa y in extremis que tomó el nuevo Rey de España, fue revocar el título de Duquesa de Palma a su hermana, la Infanta Cristina, cuando el esposo de ésta, Iñaqui Urdangarín fue encontrado in fraganti en negocios turbios, al utilizar una fundación que, en realidad, le servía de “tapadera” para llevar a efecto sus jugarretas ciento por ciento ilícitas. Iñaqui fue puesto en prisión, enlodando todavía más la imagen de la familia Real. Luego, el otro movimiento de don Felipe VI fue renunciar a su posición de beneficiario de una fundación offshore en Panamá, llamada Lucum, en la que lo había designado su padre. Todo esto significó que el nuevo monarca no quería absolutamente nada con su familia y cerraba su núcleo inmediato, compuesto por su esposa Letizia y sus dos hijas, entonces muy pequeñas. Y rara vez su propia madre, la Reina Emérita doña Sofía, quien además no “parte peras” con su nuera, podía llegar a ver a sus nietas y conversar someramente con su hijo don Felipe. Así las cosas…

             ¿Pero cómo está actualmente don Juan Carlos de Borbón? Pasa de los 80 años de edad; su salud no es buena. Todos estos problemas lo han deteriorado física, espiritual y mentalmente y camina, desde hace tiempo, ayudado por un bastón, mientras sus dos guardaespaldas le siguen los pasos de cerca, siempre vigilantes ante un posible atentado o agresión de algún ciudadano inconforme con la vida del ex monarca español. De hecho, muchos en España creen que su alejamiento del país, propiamente a Abu Dabi, donde ha fijado su residencia y está protegido por el Rey de esa nación, lo realizó don Juan Carlos a manera de estrategia para eludir a la justicia; aunque su abogado ha manifestado reiteradamente que “mi cliente estará a disposición de la justicia española, si es llamado a comparecer.”

            No obstante todo lo anterior, lo desglosado en esta crónica retrospectiva de su vida, las investigaciones en su contra por el opaco origen de su fortuna, fueron archivadas; y cuando parecía que iba a gozar de cierta tranquilidad, se abrió otra investigación de parte de la Hacienda española, apuntando a sus gastos vinculados a sus viajes a regiones exóticas, preferentemente al África, para participar en cacerías. Incluso, una fotografía suya al lado de un gigantesco elefante africano muerto, portando el ex monarca una escopeta en sus manos, llenó de indignación al pueblo ibérico, debido a que, en medio de una aguda crisis económica, el Rey Emérito despilfarraba el dinero divirtiéndose en cacerías que, además, contrariaban a las organizaciones defensoras de la vida animal. Adicional a ello, la imagen del ex monarca al lado de un elefante muerto, que es parte de una especie admirada y venerada en el mundo entero, no le hizo mucha gracia a nadie alrededor del planeta. No había escape: todo lo que hiciera don Juan Carlos estaba impregnado de polémica, rechazo generalizado y desgracia.

            Regresando a su problema con la Hacienda española, las sospechas de corrupción y una prensa que se hacía eco de sus desaciertos, hizo que desistiera de participar en una regata en su barco “el Bribón”, pocas semanas después de su regreso a España, después de haber decretado su exilio en Abu Dabi, mismo que comenzó en el 2020. Según el diario español El Mundo, la Agencia Tributaria pidió al Rey Emérito que “acredite el origen de los fondos con los que se sufragaron los vuelos y el resto de gastos derivados de jornadas de cacerías a las que asistió entre 2014 y 2018.” El monto investigado no superaba, en un inicio, los €120,000 (US$128,000), a partir de los cuales, don Juan Carlos podría haber incurrido en un delito de defraudación a Hacienda, que se castiga en su país con una pena de entre cuatro y cinco años de prisión.

            Y en lo que corresponde al cierre de los otros casos relacionados con la adjudicación de la obra de construcción del tren de alta velocidad en Arabia, la fiscalía arguyó que había actuado así, debido a la inviolabilidad de la que don Juan Carlos disfrutaba mientras fue jefe de Estado y también por la prescripción de los posibles delitos. Por otra parte y por consejo de sus abogados, el Rey Emérito hizo regularizaciones fiscales ante Hacienda, por más de €5 millones (US$5,34 millones), y por ese motivo pudo regresar a España para navegar en su barco, en una regata en Sanxenxo, Galicia (noroeste de España), luego de haber permanecido durante dos años en “su exilio musulmán.” Pero lo más sorprendente en este Rey, cansado y despacioso al caminar, fue su visita a su hijo Felipe VI en el Palacio de la Zarzuela, en Madrid, donde se reencontró con todo su núcleo familiar.

            Por supuesto que esta visita reabrió los enfados, los enojos enardecidos de un sector de la población española, especialmente de los ultra-comunistas, quienes fueron los que más “ladraron” por la presencia del monarca en España. Peor aun cuando periodistas le preguntaron en Sanxenxo si iba a explicarse ante su hijo y don Juan Carlos, categórico, les respondió: “Explicaciones… ¿De qué?” Los marxistas, encabezados por aquel individuo de “la coleta”, llamado Pablo Iglesias, se lamentaron por “haber perdido una oportunidad para que don Juan Carlos diera explicaciones y pidiera perdón durante su visita por las irregularidades halladas por la fiscalía.” Ladraron.

            ¿Pero cuál es la situación actual de don Juan Carlos de Borbón, quien fuera el Rey amado por casi todos los españoles en su época de mayor realce y distinción? Se ha avejentado vertiginosamente, debido a los problemas recurrentes; camina ayudado por un bastón y en un principio lo hizo con una andadera de metal. Su esposa, la Reina Emérita. doña Sofía, se ha distanciado clara y tajantemente de él, por razones obvias, pues cada vez que abría una revista del corazón en España, encontraba a su esposo con su nueva compañía, la danesa rubia y varios años más joven que él, llamada Corinna Larsen, quien, a la postre, terminó traicionándolo al contar todos los entresijos de la relación entre los dos, narrando detalladamente los arrumacos e intimidades con el ex monarca, lo mismo que todo lo referido a la fortuna que él le traspasó en un momento dado. La bella rubia lo acusó de cobrar comisiones y tener cuentas en Suiza, fue cuando la fiscalía de Ginebra lo investigó y destapó una red de cuentas bancarias secretas, sociedades pantalla, testaferros, comisiones, donaciones multimillonarias y fundaciones turbias. Una rubia malagradecida sin duda y “una tabla falsa” en la que quiso pararse el Emérito, pero como falsa que era, terminó por hundirlo.

            Hace unos pocos meses atrás, don Juan Carlos I regresó al lago de Ginebra para asistir a la graduación de su nieta, Irene Urdangarín, hija de la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín, y el ex monarca hizo el vuelo en un jet privado que le fue prestado y presidió el almuerzo familiar en uno de sus hoteles favoritos, el Four Seasons des Bergues, un lujoso establecimiento que está a sólo 50 minutos de Vieille Fontaine, el palacete donde vivió su abuela, la Reina Victoria Eugenia, y donde se celebró su almuerzo de compromiso con doña Sofía en 1961.

            Pero su imagen yace por los suelos. Nadie da por él “ni un duro” en España y por más que ha tratado de resarcirse, negando relaciones aquí y allá, el feroz sabueso que es el periodista especializado en temas de la aristocracia española, Jaime Peñafiel, saca a cada instante que puede y quiere, “los trapos sucios” de don Juan Carlos. Por ejemplo, lo vinculó también con Marta Gayá, una socialité catalana, afincada en Mallorca y dijo de ambos que estaban pasándola deliciosamente en Ginebra, Suiza. La prensa le persigue como los perros a la perdiz herida que ha caído desde lo alto y por más que lo intentó, el Rey Emérito no pudo aplacar “los incendios” que encontraron varios focos de su vida pública y privada. Pero sus decisiones por marcharse de España y guardar un penoso silencio, sin afirmar ni desmentir nada, son las mejores que ha tomado, porque ante las tormentas es mejor refugiarse en casa, cerrar los accesos y esperar que los rayos y fuertes aguaceros amainen afuera. No todo dura para siempre…ni siquiera el mal y las malas intenciones.


Austria.

El Periódico más Antiguo del Mundo Finaliza

sus Publicaciones en Papel

 

VIENA- Inesperadamente, estamos asistiendo a una época que pasará, muy probablemente, a la historia de la humanidad y muy concretamente, a la historia del periodismo en el mundo, cual es el acontecimiento del cierre de uno, otro y otro más, de los periódicos en papel. Algunos de ellos prefieren quedarse en sus versiones digitales, aunque el gran público los prefiere siempre en el estilo clásico: el papel periódico, precisamente.

            En un momento dado, allá por las décadas de los 70s y 80s, del siglo pasado, el Siglo XX, se creyó que la muerte de los periódicos iba a suceder por causa del auge de la televisión, primeramente; y después por la radio, un receptor que pasa por ser de gran utilidad, pues se puede escuchar en cualquier sitio donde precise escucharla. La radio en transistores, permite ser llevada a todas partes, gracias a las pilas recargables y a la sintonía que se logra por medio de las ondas hertzianas. Sin embargo, fue el internet el que está acabando y cavando las tumbas de los tabloides en papel y haciendo nacer el nuevo concepto y estilo del periódico digital.

            En todo caso, en algunas naciones poderosas, especialmente en los Estados Unidos, Canadá y Europa y en países muy concretos, como Inglaterra, Alemania, España, Francia, Italia, etcétera, se siguen manteniendo los periódicos impresos, pero con la salvedad de que se regalan “mano a mano”; esto es… del joven repartidor de los diarios a los transeúntes que se dirigen a sus trabajos cotidianos. ¿Entonces, cómo se financian? Por lo general, pertenecen a los magnates (rusos o árabes), y el gran capital particular los sostiene financieramente; o gracias a los patrocinadores que creen siempre en la prensa escrita. Pero la mayoría de los periódicos pequeños o de medianos empresarios, han ido cerrando paulatinamente; y otros, como en Rusia, Venezuela y Nicaragua, han clausurado sus empresas por la acción de las dictaduras de izquierdas, que han confiscado papel, imprentas (rotativas), oficinas y todo el material periodístico apto para las labores.

 

Cierra el periódico más antiguo del mundo

 

            Como si se tratara de una “guirnalda fúnebre” sobre el féretro del periódico en papel, nos ha llegado la noticia de que el diario más viejo del planeta, el austríaco Wiener Zeitung (El Periódico Vienés, en su traducción del alemán), acaba de terminar para siempre sus publicaciones “físicas.” Lo ha hecho después de 320 años de existencia y de informar a los vieneses y a todos aquellos quienes los compraban o estaban suscritos en otras latitudes de Europa.

            La noticia ha golpeado primero a los austríacos y después al resto de la humanidad que aprecia a la prensa escrita y la decisión del cierre ha llegado desde el Parlamento de Austria y ha causado, además de revuelo, una gran conmoción laboral, porque serán despedidos más de 200 empleados, con todas las repercusiones y consecuencias socio-económicas que acarrea una decisión de ese calibre.

            Remontándonos a la historia, el Wiener Zeitung fue fundado en 1703 y en el actual 2023 fue considerado el diario “más longevo” que se imprimía sobre la faz de la Tierra; no obstante, la dirección del tabloide indicó que seguirá existiendo en el formato digital, que, dicho sea de paso (o reiterativamente), no gusta a muchísimas personas alrededor del mundo, porque, entre otras razones, gustan sentarse en un café, en las afueras, en la terraza, a disfrutar, en una tarde de verano o primavera y al calor de una taza de esa bebida, al leer las últimas informaciones de la tarde. La Tablet o el celular, aunque son inventos prodigiosos y en boga, no deparan esa imagen clásica y no son satisfactorios en modo alguno para los lectores. Lo mismo para quienes viajan en autobuses, trenes y los mismos aviones.

            En estos momentos, el recorte de la mayoría de la planilla, ha causado una gran sorpresa y la posterior depresión en los empleados del periódico vienés, quienes tendrán que dejar a un lado su pesadumbre, para dedicarse a buscar empleo donde sea y de la manera más rápida posible.

            La primera página del periódico ha sido más que significativa y ha dejado leer estas palabras textuales: “116,840 días, 3,839 meses, 320 años, 12 presidentes, 10 emperadores, 2 repúblicas, 1 periódico.” Es nada menos que la historia de la publicación, en síntesis, y en forma numérica.

            ¿Pero a qué se debió su cierre definitivo que ha ido en contra de la tradición y de los anales transcurridos? Fue el paso final de una disputa de años entre el gobierno de Austria y el periódico, ya que se trata de un diario Estatal. En otras palabras, la amarga incomprensión entre el gobierno austríaco y la dirección del periódico, la ha ganado finalmente el gobierno, que ha tomado la decisión de desaparecerlo de los puestos de venta en las calles y avenidas de Viena, la Capital. El momento cumbre, que llenó de tristeza a sus lectores consuetudinarios, fue anunciado por Norbert Hofer, el tercer presidente del Parlamento austríaco, cuando se refirió a la votación en el plenario de esa cámara y que determinó la desaparición del rotativo en papel: “Se adopta con una mayoría (de votos).” Y la nueva ley lo promoverá en su publicación en internet, misma que salió al público, precisamente, este 1 de julio y tendrá un mínimo de 10 publicaciones impresas por año y que dependerán de los fondos económicos disponibles (¡!).

            Fue fundado en 1703 con el nombre de Wiennerisches Diarium, y después se le impuso el nombre de Wiener Zeitung, en 1780. Surgió a la vida en forma de empresa privada y salía a la luz pública cada 15 días… era un quincenario. Luego, el emperador Francisco José I, en 1857, lo nacionalizó o lo acogió en el seno del Estado austríaco y le dio el cariz de boletín oficial gubernamental. Pronto se hizo famoso en todo el Imperio y más allá de sus fronteras, en especial en la Europa de habla alemana (Alemania, Suiza, Liechtenstein y otras comarcas del centro de Europa). En el 2004 fue clasificado como uno de los periódicos más antiguos del mundo, todavía en circulación. Así según la Asociación Mundial de Editores de Noticias.

           El dinero que se destinaba a su impresión en las rotativas, se trasladará a una plataforma en línea (internet), separada, según informó el gobierno austríaco.

 

Los que quedan…

 

De “la gran pléyade” de diarios alrededor del mundo, solo quedan los más famosos, los que pueden financiarse a pesar de “los nuevos aires que soplan”, aires que determinan que es mejor lo digital por encima de lo impreso. Por ejemplo, en España continúan en papel ABC, el Mundo y El País; en Alemania, Frankfurter Allgemeine, Bild, Die Welt y Züddeutsche Zeitung; en Francia, Le Monde y Le Figaro; en Italia, La Repubblica, Corriere della Sera y La Stampa; en Inglaterra, The London Times, The Times y The Daily Thelegraph; en Estados Unidos, Los Angeles Times, The Washington Post y The New York Times, etcétera, etcétera. Pero es “un etcétera” no muy largo, no muy extenso, que no asegura ni garantiza que esos “monstruos” del periodismo escrito mundial, van a continuar por más tiempo o indefinidamente.

            Retornando al caso del Wiener Zeitung, se informó por parte del gobierno austríaco, que se establecerá un centro de medios, una agencia de contenido y un centro de capacitación para periodistas. Fue cuando el editor adjunto del periódico, Mathias Ziegler, protestó: “Algunos temen que el gobierno solo quiera mantener la marca Wiener Zeitung con su historia de 320 años, mientras que nadie sabe cómo será la futura publicación, si seguirá siendo periodismo serio.”

               En las últimas décadas, el periódico tenía una tirada diaria de 20,000 ejemplares y el doble los fines de semana, tal era el auge que tenía entre los ávidos lectores austríacos, que, sin duda alguna, le echarán de menos; y tampoco está satisfecha la Comisión de la Unión Europea, que hizo escuchar de labios de su vicepresidenta, Vera Jourova, lo siguiente: “no estamos contentos con la situación (de cierre del emblemático diario).” Y añadió a sus palabras: “Creo que el Wiener Zeitung desempeñó un buen papel informando a la gente, a lo largo de los años.”

                Tras el anuncio de su desaparición en papel, casi la mitad de los más de 200 empleados (40 de ellos periodistas), serán despedidos en estas fechas que están por venir; así según afirmaciones del sindicato de prensa de Austria, que, como es lógico, tampoco se muestra complacido, en modo alguno, con la decisión del gobierno. Y en las calles de esta Capital austríaca, cientos de personas, todas ellas lectoras constantes del periódico que ha desaparecido de los puestos de venta, de los kioscos y librerías, marcharon en abierta y enfada protesta por lo sucedido. Todos ellos enojados con el gobierno central, que, en su opinión, ha acabado “de un plumazo” con el periódico más antiguo que existía en el mundo entero.

            Réquiem para los absurdos sin consciencia ni sentido del valor de las cosas… de los objetos de gran valor y que encierran la grandeza de la humanidad, en este caso un periódico, el más longevo del planeta.

         ¿Y los libros tradicionales? ¡Esos sí que parecen seguros en papel! ¿O también nos estaremos equivocando y están prestos a desaparecer?


El Año que ha Finalizado, el 2021, en las Gráficas más Importantes

e… Impactantes

 

Toma del Congreso de los Estados Unidos. Azuzados por el verbo incendiario y putrefacto de Donald Trump, miles de estadounidenses de los estratos más bajos, se concentraron frente al Capitolio, en Washington, lo invadieron y cometieron actos contra la moral y la seguridad pública del país. La noticia le dio la vuelta al mundo y causó estupor en aquellos que creían en la inviolabilidad de las Instituciones norteamericanas.

 

Donald Trump, dueño de un discurso escaso pero brutal, se mantuvo en el gobierno de los Estados Unidos sembrando en las almas de sus seguidores, sentimientos de odio y venganza ahí donde le escucharan. Generales del Pentágono aseguraron que Trump estaba dispuesto a dar un golpe de Estado, para no entregar el poder una vez que perdió las elecciones frente a su adversario demócrata, Joe Biden. Hubo momentos cuando las tropas acantonadas en sus Bases militares, analizaron la posibilidad de sacar a Trump por la fuerza de la Casa Blanca en el caso de que se negara a abandonarla, después de haber sido derrotado electoralmente. Su incansable discurso que repetía que fue víctima de fraude, incitó al levantamiento de sus seguidores, muchísimos de ellos renegados motociclistas (pandilleros), desplazados por la sociedad y resentidos sociales de distintos sectores del espectro ciudadano de los Estados Unidos. Hoy, Trump enfrenta varias acusaciones desde diversos ángulos, en los tribunales del país.

 

Joe Biden se convierte en Presidente de la Unión Americana. El ex vicepresidente de Barack Obama finalmente tuvo su oportunidad dentro del Partido Demócrata y venció inobjetablemente a su adversario republicano, Donald Trump, en las elecciones últimas de esta nación. Su investidura como Presidente fue atípica, ya que se hizo de la manera más segura posible, “blindada”, debido a los manifestantes pro-Trump que amenazaban con atacar durante la ceremonia y por los altos índices de coronavirus en todos los Estados Unidos. Pronto Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, irían a decepcionar durante el abandono de las tropas estadounidenses de Afganistán, una salida matizada por atentados terroristas, desorden y cobardía ante la presencia de los talibanes en Kabul, Capital afgana.

 

India quema a sus ciudadanos en las calles y plazas. Había que deshacerse de los cadáveres infectados por el covid-19 llegado desde China, lo más pronto posible, pues la pandemia podía expandirse más rápido todavía. La tercera etapa de la pandemia del covid-19 sorprendió a los hindúes, quienes, incluso, habían creado su propia vacuna, y la estaba exportando a varios países vecinos; pero esta vez no pudieron con sus propios fallecidos y las piras humanas se volvieron parte del paisaje de las ciudades del país, el segundo más poblado de la Tierra, después de la propia China. Escenas dantescas, desoladoras, imposibles de digerir.

 

Corre el rumor de que Julio Iglesias está mal de salud. El mundialmente reconocido cantante español, Julio Iglesias, aparece en una foto que se hace viral, en la que camina apoyado en dos jóvenes dominicanas, país donde se encuentra una de sus mansiones, en Punta Cana. Pronto la prensa del corazón comienza a elucubrar que el vocalista está seriamente enfermo, lo que desata una serie de conjeturas todas inciertas. Iglesias se recuperó de una caída que tuvo y, en un comunicado de su oficina de prensa, informó que estaba recuperado y en excelente estado; y sus conciertos, su gira mundial, que quedó interrumpida por causa del virus chino, serían retomados.

 

El coronavirus llegado desde China causa estragos en los Estados Unidos, ante la desidia, el desinterés y la actitud delirante de un demente y analfabeto Donald Trump, entonces presidente de la nación. A finales del 2020 y principios del 2021, la peste china había cobrado más vidas que aquellas caídas en combate, durante la Guerra de Vietnam. Ante tal situación, el recién asumido mandatario de los estadounidenses, Joe Biden, decidió dedicarle toda la seriedad al virus que apareció en la ciudad china de Buhan y ordenó medidas de confinamiento de la población, el uso obligatorio de la mascarilla en lugares públicos y la vacunación de todos los ciudadanos, con el propósito de acabar con la enfermedad.

 

Cubanos desafían al régimen de hambre y miseria que gobierna a la isla de Cuba y se lanzan, por miles, a las calles de las principales urbes del país. De inmediato, el régimen del dictador Miguel Díaz-Canel, decide combatirlos y lanza a las mismas calles a sus matones de las fuerzas de choque. Decenas son detenidos y, al final del 2021, estaban todavía en las celdas y sin esperanza alguna de ser puestos en libertad. La comunidad internacional reacciona tímidamente y Joe Biden anuncia sanciones económicas, que solamente causan daño al empobrecido pueblo, pero nunca a sus dirigentes narco-comunistas, quienes tienen sus millones de dólares en paraísos fiscales. Los cubanos residentes en el exilio, en Miami, se solidarizan con los habitantes de la isla, pero sus voces se aplacan con el pasar de los días y la represión continúa impasible en la isla antillana. Llama poderosamente la atención que los dictadores y su plana mayor, ya tenían listas sus maletas y aviones, para huir de Cuba en el caso de que la avalancha de ciudadanos enardecidos, se tornara incontrolable. Incluso, los destinos para escapar, desde hace mucho tiempo los tenían definidos y evitar posibles asesinatos de parte del pueblo hambriento y disconforme.

 

Cesado técnico de Alemania, Joachim Löw. Fue el hombre que condujo a la Selección de futbol de su país, al cetro del Campeonato Mundial de Brasil en el 2014, de manera invicta y con un despliegue de balompié realmente admirable. Sin embargo, su primer gran fracaso se produjo en el Mundial de Rusia, en el 2018, cuando el equipo teutón cayó eliminado en la primera fase y los resultados posteriores, incluyendo a la Eurocopa del 2021, fueron otros fiascos que hicieron que la Federación alemana decidiera cesarlo de su trabajo. De inmediato asumió quien fuera su asistente, Hans Flick, quien condujo al Bayern Munchen a ganar la Copa Interclubs de Europa y clasificó recientemente a la misma Selección alemana, primero que otra escuadra nacional, al próximo Mundial de Qatar. El combinado alemán luce casi en su totalidad renovado, excepto por unos tres jugadores que datan de su gesta en Brasil. El entrenador Flick ha hecho renacer las esperanzas y el optimismo deportivo.

 

Alekséi Navalni es el nombre del disidente ruso, enemigo declarado del dictador Vladimir Putin, quien trató de asesinarlo usando veneno, pero fue salvado de morir en un hospital de Alemania; aunque, al regresar a Rusia fue detenido en el propio aeropuerto de Moscú y encarcelado. Putin lo considera un individuo muy peligroso para su dictadura y los intereses personales y políticos suyos, ya que Navalni quiere que se aleje del poder y permita que la democracia rusa finalmente funcione. En la actualidad, su paradero es desconocido, pero algunos que lo han visto aseguran que su aspecto físico y mental ha desmejorado bastante, como resultado del internamiento en una de las prisiones rusas. Vladimir Putin, además, ignora los llamados de la comunidad internacional para que libere al líder opositor.

 

Inundaciones y muerte en Alemania. A mitad del 2021 las fortísimas lluvias en el corazón de Europa hicieron que varias ciudades grandes y pequeñas de esta nación sufrieran inundaciones, inconcebibles en un país tan moderno como le es éste. Sin embargo, la naturaleza desconoce qué es moderno y qué no lo es y causó gran número de muertes en los alemanes que se encontraron en medio de la desgracia y destrucción por doquier. La respuesta del gobierno central y los ayuntamientos reaccionaron tal y como se esperaba, con ayuda humanitaria y económica para las personas que perdieron automóviles, viviendas y negocios y dieron partidas en miles de euros para esos alemanes que se vieron súbitamente en problemas. Otros países, en los casos de Holanda, Suiza y Austria, también sufrieron los embates de los copiosos aguaceros, que convirtieron a las calles y avenidas en auténticos ríos, como jamás lo imaginaron los habitantes de esos pueblos y ciudades. El gobierno de Angela Merkel, como siempre, estuvo a la altura de las circunstancias.

 

Italia campeón de Europa. El seleccionado mayor italiano, después de 53 años, obtuvo la copa de naciones del Viejo Continente al dejar en el camino a su similar de Inglaterra. Es la segunda oportunidad que los italianos ganan este importante torneo; el primero fue en 1968. Fiel a su juego de “cerrojo”, los azzurri se parapetaron atrás una vez que lograron empatar el marcador a los ingleses con el 1 x 1y condujeron el partido hasta los tiros de penal. Inglaterra no tuvo respuestas para soltarse de la férrea marcación a la que fue sometida por los italianos y aceptaron con resignación verse y sentirse derrotados en su propio estadio de Wembley, en Londres. Luke Shaw abrió el marcador apenas con dos minutos de iniciado el juego; pero Leonardo Bonucci empató para Italia en el minuto 67. Después el match se convirtió en un “monólogo”, puesto que los ingleses se estrellaban una y otra vez contra la defensa italiana, hasta que llegaron los lanzamientos de penaltis.

 

La primera “pifia” de Joe Biden en su nuevo gobierno al sacar a las tropas estadounidenses de Afganistán y ceder, sin luchar, el gobierno a los fundamentalistas talibanes. Los afganos, conocedores del gobierno que se avecinaba, se precipitaron, agolpándose, ante los aviones del trasporte de tropas, con el objetivo de salir de su país, así, de cualquier manera y en forma desordenada. Muchos cayeron desde las alturas, cuando los aparatos alzaron vuelo, porque se habían refugiado en el tren de aterrizaje. Las escenas fueron duras y conmovedoras. El golpe político que Biden sufrió no le ha permitido recuperarse en el pensamiento del votante de los Estados Unidos, quien sigue considerándolo desatinado en esta y varias decisiones que ha ido tomando con el paso de los días. Hoy, Afganistán, bajo la férrea dictadura talibán, vive una severa crisis económica y se teme lo peor para su población.

 

 

El Daesh, Isis o Estado Islámico, el grupo terrorista que surgió en Irak, fundado y conformado inicialmente por soldados del ejército de Sadam Husein, sigue más vivo que nunca y tiene una de sus bases en la zona montañosa de Afganistán, cercana a Pakistán. Cuando los soldados estadounidenses estaban abandonando a este país centro-asiático, los terroristas del Daesh atentaron contra sus vidas con la detonación de tres cargas explosivas en el aeropuerto de Kabul, causando las muertes de 14 “marines” y decenas de civiles afganos que esperaban abandonar al país en las siguientes horas. Los terroristas se han declarado enemigos de los talibanes y están decididos a complicarles la administración de Afganistán, por medio de más atentados dinamiteros y sabotajes a la infraestructura. El gobierno afgano se ha declarado imposibilitado para contrarrestar a los asesinos del Daesh y posiblemente los hechos futuros se decanten en una guerra interna entre ambas facciones radicales islámicas. En la opinión de los expertos en política internacional, el Daesh podría atacar directamente a los Estados Unidos, en los próximos dos años, de la misma forma como lo hizo Osama bin-Laden, desde Afganistán

 

 

En la centroamericana Costa Rica, considerada la democracia más vieja y estable de América Latina, se descubrió la red de corrupción más profunda y significativa de la historia de esta nación: dos empresas constructoras de obra pública, llamadas MECO y H.SOLÍS, sobornaban y daban regalías baratas a los empleados del Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI), una dependencia del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), para que adelantaran los pagos de cheques a las dos empresas privadas o concedieran más proyectos en las carreteras costarricenses. El Organismo de Investigaciones Judiciales (OIJ), irrumpió en las oficinas de ambas compañías, lo mismo que en el CONAVI, y detuvo a los cabecillas y funcionarios subalternos, muchos de ellos todavía están en las celdas de las prisiones judiciales. Las dos empresas ganaron millones de millones de dólares al ser las únicas a las que se les permitía construir en la red de carreteras a lo largo y ancho de esta nación. Este ha sido el caso más sórdido y de mayor magnitud, sucedido en Costa Rica, y que ha abarcado a alcaldes, ministros y varios jerarcas, a quienes los dos dueños de las constructoras, pagaron coimas e hicieron regalos burdos, con la finalidad de comprar sus consciencias y decisiones.

 

Mélida Solís y Carlos Cerdas, dueños de las constructoras H.SOLÍS y MECO, respectivamente, pasaron sus Navidades y cambio de año, en prisión, debido al famoso caso de corrupción conocido con el nombre de “cochinilla” (el insecto que se come los cultivos). Ella en la cárcel Thelma Curling, para mujeres; y él en el complejo de La Reforma y no han valido los ingentes esfuerzos de sus abogados por liberarlos, con ofrecimiento de jugosas fianzas, a las que los jueces han contestado con rotundas negativas. Los dos oscuros personales son los causantes del peor acto de corrupción de Costa Rica, en toda su historia.

 

Los alcaldes de seis municipios fueron detenidos por la policía judicial (OIJ), al estar involucrados en el “Caso Diamante”, vinculado con las coimas, sobornos y regalías de parte del dueño de la empresa constructora MECO. Los seis funcionarios pasaron una sola noche en prisión, pero el juez a cargo les impuso medidas cautelares, como el impedimento para salir del país, la separación transitoria de sus puestos al frente de las alcaldías y la suspensión de sus millonarios salarios mensuales. Mientras tanto, los abogados de los imputados preparan sus líneas de defensa.

 

Alexandr Lukashenko, dictador de Bielorrusia, ordena trasladar en aviones comerciales a migrantes desde Oriente Próximo y los ubica en la frontera común con Polonia, país que pertenece a la Unión Europea (UE), para que crucen las alambradas de espino y busquen refugio en Alemania. Lukashenko tomó esa decisión para que la UE levante las sanciones económicas que pesan sobre Bielorrusia y que tienen a su gobierno asfixiado. Vladimir Putin, dictador ruso, apoya moral y materialmente a su colega bielorruso, quien realiza vuelos constantes hasta Moscú para entrevistarse con su amigo Putin. Hay quienes dicen que Bielorrusia es un “Estado títere” del Kremlin y se pliega a las órdenes de los rusos.

 

Dictadura de Daniel Ortega prosigue en Nicaragua. En medio de unas elecciones presidenciales fraudulentas, el dictador Ortega ganó según tenía previsto; pero antes encarceló a quienes iban a ser sus opositores, arguyendo que eran traidores a la patria y obedecían directrices de los Estados Unidos. Solamente quedaron en libertad aquellos candidatos que le siguieron el juego a Daniel Ortega y a su mujer co-dictadora, Rosario Murillo. La Casa Blanca anunció sanciones económicas que solamente dañan al pueblo, empobrecido de todas maneras, y nunca a los dictadores, quienes tienen a salvo su dinero

 

El Príncipe Andrés sorprendido en actos impúdicos con jovencitas, en las mansiones del pederasta judío, Jeffrey Epstein, quien se suicidó en su celda en los Estados Unidos antes de comparecer en juicio por abuso de menores. En las fotografías de arriba, las sólidas evidencias muestran a un nieto de la Reina Isabel II de Inglaterra, disfrutando de secuencias obscenas con una de las menores de edad, llamada Virginia Roberts Giufre, quien hoy lo tiene denunciado ante un tribunal estadounidense

 

Xiomara Castro de Zelaya fue elegida nueva presidenta de Honduras en las últimas elecciones generales a nivel nacional. Se trata de la esposa del ex mandatario Manuel Zelaya, quien fue depuesto por el ejército de esa nación mediante un golpe de Estado, ya que había plegado su política exterior al grupo de naciones del ALBA, un organismo internacional con sesgo comunista, fundado por el ex dictador de Venezuela, Hugo Chávez. Los hondureños están a la espera para conocer la orientación que dará Castro al nuevo gobierno.

 

Presidente comunista en Chile. Los chilenos, en las últimas elecciones, eligieron al segundo presidente marxista de su historia, después de Salvador Allende. Se trata de Gabriel Boric; sin embargo, quienes le conocen dicen que no se plegará a las dictaduras de Cuba ni de Venezuela.

 

 

Putin amenaza a Ucrania. El dictador de Rusia, Vladimir Putin, ha enviado más de 175 soldados a la frontera con Ucrania, pues trata de impedir que este país ingrese a la Unión Europea (UE), y que no se emplacen armas nucleares cerca del territorio ruso. Los ucranianos esperan el ataque ruso en los primeros días del nuevo año del 2022, lo mismo que las fuerzas de la OTAN. Las amenazas entre la Casa Blanca y el Kremlin continúan sin descanso.


El Legado de Frederik de Klerk

en Suráfrica

 

CIUDAD DEL CABO- Cuando estaba en su casa de habitación en esta urbe, el famoso político surafricano finalizó sus días en el mundo a sus 85 años de edad. La Fundación FW de Klerk lo informó de esta manera por medio de un comunicado de prensa: “Con la mayor tristeza (…) (anunciamos) el deceso del expresidente FW de Klerk de forma apacible en su domicilio de Fresnaye, esta mañana, tras haber luchado contra un cáncer.”

            Con su deceso ha partido uno de los hombres más influyentes, cultos, humanos y distinguidos del África entera y el legado que ha dejado a todo el continente, es la piedra angular donde se posan las generaciones posteriores a De Klerk.

            Frederik Willem de Klerk nació en Johannesburgo, Suráfrica, en 1936, y alcanzó la presidencia de esta nación en 1989, cargo que dejó en 1994; obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1993, mismo que compartió con el famosísimo líder negro, Nelson Mandela, a quien de Klerk liberó de prisión, tras haber estado en ella por más de 27 años, víctima de las políticas racistas que imperaban en este país. La premiación que les fue concedida se debió al trabajo realizado por ambos, en favor de la reconciliación en Suráfrica. Su discurso en aquella ocasión en Oslo, Noruega, resumió lo que sucedía en su patria: “Hace cinco años la gente habría puesto en duda la salud mental de cualquiera que hubiera predicho que el señor Mandela y yo, recibiríamos conjuntamente el Premio Nobel de la Paz. (Pero) Aquí estamos. Somos oponentes políticos, tenemos fuertes desacuerdos en muchas cuestiones claves y pronto lucharemos en una dura campaña electoral. Pero lo haremos, creo, en el marco de paz que ya ha sido establecido.”

            Por su parte, Nelson Mandela, en la misma ceremonia, respondió a su amigo y libertador de la cárcel: “De Klerk tuvo el coraje de admitir la terrible equivocación que se había cometido en Suráfrica. Fue el hombre que tuvo la perspectiva suficiente, para entender y aceptar que todos los ciudadanos del país, deben determinar qué es lo que quieren hacer con su futuro.”

 

Oponentes políticos, pero grandes amigos en lo cotidiano

 

           Al año siguiente, 1994, acontecieron las elecciones a nivel nacional en Suráfrica y Mandela resultó el vencedor. Se habían enfrentado dos opositores políticos, pero dos grandes amigos en la vida real, quienes compartieron el Premio Nobel de la Paz y estaban intrínsecamente de acuerdo en que al racismo había que desterrarlo definitivamente del país. Así, De Klerk se convirtió en el último mandatario de tez blanca de esta nación y Mandela en el primer negro que lograba entrar en la casa de gobierno, desde donde se habían dictado las leyes más oprobiosas en contra de los hombres y mujeres de tez oscura. El cambio radical y absoluto… estaba dado.

            La victoria de Nelson Mandela en aquellos comicios, terminó con 342 años de dominio blanco y 46 gobiernos consecutivos de discriminación racial y practicantes de una política conocida mundialmente con el calificativo de apartheid. Durante la toma de posesión, en las líneas de su discurso, Mandela mencionó con toda claridad: “Nunca, nunca y nunca más, esta bella tierra será escenario de la opresión de los unos sobre los otros y de la vergüenza de ser la oveja negra del mundo.” Poco tiempo después, en 1997, De Klerk decidió su retiro definitivo de la política, dejando detrás de él un legado de extraordinario valor humano, cual fue acabar con el racismo institucionalizado en los gobiernos futuros de Suráfrica.

            Paradójicamente, cuando revisamos la biografía de Frederik de Klerk, encontramos que su padre, Jan de Klerk, fue senador y también ministro de varios Gabinetes racistas, presididos por los arquitectos del apartheid, Hendrik Werwowrd y John Vorster, entre 1954 y 1989; de tal manera, el joven Frederik conoció de primera mano y “desde adentro” la intencionalidad, la inhumanidad y la criminalidad de las políticas raciales que se practicaban abiertamente en Suráfrica. En aquel entonces vivía junto a su familia en la provincia del Transvaal y decidió estudiar leyes hasta graduarse licenciado en Derecho, una carrera que abandonaría prontamente, a los 36 años de edad, para ocupar un escaño en el parlamento, en las filas del Partido Nacional. También ocupó cargos en las carteras de Correos y Telecomunicaciones, Interior, Asuntos Sociales, Deportes, Energía y Educación; hasta que, en 1989, a los 53 años de edad, llegó a la presidencia del país y en menos de un año de ostentar el cargo, condenó ante los diputados a la política segregacionista y racial del apartheid y anunció que el Congreso Nacional Africano, de Nelson Mandela, dejaba de ser un partido prohibido en toda Suráfrica. El siguiente paso que dio fue sacar a Mandela de prisión y otorgarle todos los derechos que le fueron erradicados de su condición de persona y ser humano libre e igualitario.

            Este icono de la libertad y el humanismo, tras su muerte, dejó a su viuda llamada Elita y sus hijos, Jan y Susan, lo mismo que sus nietos. Padecía un cáncer que le afectaba los tejidos ubicados alrededor de sus pulmones y contra el cual luchó los últimos años de su vida. Gracias a él y nada más que a De Klerk, Suráfrica le debe su realidad actual, donde el racismo ha sido desterrado y la convivencia pacífica entre blancos y negros es un hecho diario. En reconocimiento a su labor, este político y reformador humanista recibió varios premios en vida, pero los más importantes fueron: la Medalla de la Libertad de Filadelfia, el Premio James Joyce, el Félix Houphouët-Boigny, el de la Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, y la God Order of Mapungubwe, además del Nobel de la Paz, compartido con su gran amigo Nelson Mandela, según hemos reseñado anteriormente.

            Sin duda, Frederik de Klerk ha sido una de las personalidades más valiosas de la humanidad, de la misma estatura de los Grandes de verdad.


Retrospectiva, Introspectiva y Perspectiva.

En Rusia, el Asesinato de Anna Politkovskaya y la Persecución al Periódico Novaya Gazeta

 

MOSCÚ-Sabemos con certeza que todo aquel que se enfrente, directa o indirectamente, con Vladimir Putin, le espera un destino fatal y nos remitimos a los hechos recientes, cuando ha perseguido, hasta en el extranjero, a los disidentes y ha envenenado a unos y a otros los han salvado en los hospitales de Europa Occidental, como en el caso del disidente, Alexei Navalni, hoy preso en las cárceles del sistema. Putin es claro en esto de la oposición: nadie puede oponérsele a él ni a su dictadura, misma que desea preservar hasta que las fuerzas físicas y mentales le favorezcan.

            En la actualidad, en el orden de las prioridades de Putin, está el periódico Novaya Gazeta, un rotativo que ha sido “arrinconado” por la policía del Estado, hasta convertirlo en un triste recuerdo de lo que una vez fue en Rusia. Aun así, sus periodistas han decidido, valientemente, no deponer sus trabajos y oposición al dictador y continuar denunciando los excesos y crímenes en los que incurre Vladimir Putin.

            Precisamente, en este mes de noviembre, se cumplen exactamente 15 años del asesinato de la periodista Anna Politkovskaya, quien fue masacrada a tiros en la escalera que conducía a su apartamento. Desgraciadamente, según sucede en la Rusia de Putin, esta clase de asesinatos prescriben, justamente por la desidia o la indolencia de la policía, que finge hacer las investigaciones que, sin duda alguna, llevarían hasta el Palacio del Kremlin, sede del gobierno central.

            Lo cierto es que el crimen de la reportera ha prescrito y las personas que lo cometieron, nunca fueron identificadas; aunque todos sospechamos, con un 80 por ciento de certeza, desde dónde partieron las órdenes para que mataran a la comunicadora. El jueves 7 de octubre del presente 2021, su editor, ex compañeros y colegas del periódico moscovita, estrenaron una película sobre su trayectoria y la fallida investigación que quedó en nada.

 

No habrá “rendición”

 

            Al conversar con sus antiguos compañeros en el periódico Novaya Gazeta, se nota la indignación matizada con un fuerte sentimiento de frustración, porque sienten que la policía de Moscú se burló de ellos y de la memoria de Anna, al no llevar a cabo las investigaciones a las que estaban obligados. Es por eso que han dicho que “la prescripción penal no es el final de la lucha,” y no se rendirán hasta llegar al esclarecimiento del asesinato. “Continuaremos las investigaciones que la policía no efectuó, especialmente con un testigo que ha permanecido en la sombra hasta ahora”, quien se trata de Oleg Goloubovitch, quien dio sus declaraciones al periodista Sergueï Sokolov y cuyas declaraciones aparecieron en lo extenso del largometraje de 1 hora y 53 minutos de duración.

            “El viaje al pasado”, la retrospectiva, nos trae el recuerdo cuando, en el 2014, cinco hombres fueron señalados culpables por haber organizado, ejecutado y participado en el asesinato de Anna Politkovskaya y fueron condenados a largas penas de cárcel; aunque el checheno Lom-Ali Gaitukayev, supuestamente el organizador logístico (intelectual), del crimen, murió en el 2017 cuando estaba en prisión.

            ¿Pero por qué fue asesinada Anna? Esa es la pregunta medular del tema, del incidente que conmocionó a toda Rusia y a Europa entera también. La periodista era una decidida y confrontativa crítica de las políticas de Vladimir Putin, en especial de la guerra desatada contra Chechenia, un país que siempre ha querido su independencia de la Confederación rusa y las críticas de la comunicadora no se circunscribieron solamente a Putin, sino también a su lacayo, el dictador checheno Ramsan Kadyrov, firme obediente al Kremlin, represor del pueblo checheno y por supuesto, opositor a la independencia que reclaman los ciudadanos. Los artículos, columnas y reportajes escritos por esta periodista investigativa, incomodaban convincentemente a Putin y su amigo Kadyrov; fue así como la ultimaron a balazos en la escalera que llevaba a su habitación en Moscú, el 7 de octubre del 2006, fecha del cumpleaños de Vladimir Putin, para ser más gráficos todavía.

            Ante tal impunidad, en la que solo los autores materiales del crimen han sido condenados, la dirección del periódico luchará e insistirá para que los tribunales reabran la investigación y sea revelado el nombre de quien dio la orden de matarla. Y en este preciso punto resuenan una y otra vez los nombres de Vladimir Putin y Ramsan Kadyrov, principales sospechosos intelectuales del asesinato. En el caso de que alguno de ellos (o los dos), hayan sido los culpables, es muy probable que las intenciones de los editores del diario, topen con pesados obstáculos y los jueces determinen que es mejor dejar las cosas como están en este momento.

 

Un halo de nostalgia e impotencia

 

            Los redactores del periódico Novaya Gazeta  no ocultan su pesar, su profunda pesadumbre y su impotencia al ver que las autoridades no mueven “un dedo” por esclarecer el feroz crimen. Un ejemplo de lo anterior, Elena Kostyuchenko, directora de investigación del rotativo, dijo entre lágrimas incontenidas: “Anna, perdónanos por no haber podido protegerte, por el hecho de que hayan pasado 15 años desde tu asesinato, sin que se haya castigado a los autores.” Sin duda, ha sido un día de luto en la redacción del medio de prensa.

            Más crudo y sincero fue el jefe de redactores, Dmitri Muratov (galardonado con el Premio Nobel de la Paz recientemente), cuando dijo a sus compañeros reunidos en la sala de redacción del diario: “La impunidad, el asesinato de Politkovskaya, aún sin resolver, demuestra que el periodismo no siempre es compatible con seguir vivo.” Es decir, el crimen de los reporteros puede ir de la mano, en muchas circunstancias, con el trabajo periodístico, más todavía si se tocan intereses oscuros que los infractores luchan porque no sean develados.

            En lo que atañe al Kremlin, su portavoz oficial, Dmitri Peskov, argumentó lo que bien podría ser el camino que seguirá la reapertura del caso: “Es muy difícil establecer la verdad en los asesinatos a sueldo (¿?). Por supuesto que todos querríamos que los responsables de este crimen –tanto los artífices como los autores materiales-, sean castigados.” Dijo, dando por un hecho que los principales dos sospechosos (Putin y Kadyrov), no fueron los que todos en Rusia señalan directa e inequívocamente. Y lo que se desprende de su argumentación es el presagio de que la reapertura de las investigaciones quedará otra vez en nada, pues los verdaderos autores intelectuales no serán molestados en ningún sentido y sus nombres, siquiera, serán llevados ante la justicia, precisamente por ser muy poderosos y por estar situados por encima de las leyes del país. Un aviso que posiblemente hayan decodificado correctamente los trabajadores del periódico, un medio de prensa que ha estado en la mira de los criminales, desde el año 2000, fecha a partir de la cual han sido asesinados seis periodistas.

            Otro aspecto que deben tomar en consideración los trabajadores de Novaya Gazeta, se fundamenta en que el régimen encabezado por Vladimir Putin, atraviesa por un lapso de tiempo en el que la represión ha ido cerrando “el círculo” alrededor de los opositores, los medios independientes y las ONG que se han atrevido a criticar las políticas del Estado. Todos ellos han sido acusados de trabajar a sueldo para los países extranjeros, que se han declarado enemigos de Rusia.

            Y el Premio Nobel de la Paz otorgado a Muratov, de 59 años, ha coincidido con el 15 aniversario del asesinato de Anna Politkovskaya y con la ola de represión ordenada desde el Kremlin. Es cuando el galardonado ha respondido a las políticas de Putin: “No iremos a ninguna parte, no somos agentes de países extranjeros, no recibimos financiación externa, nos quedaremos a vivir y a trabajar en Rusia.” Recalcitró el jefe de redacción del diario, a sabiendas de que “la espada de Damocles” pende sobre su cabeza porque el Novaya Gazeta, ha publicado punzantes artículos de prensa en los que ha denunciado corrupción, ejecuciones extrajudiciales y persecuciones contra chechenos y, además, participó en la investigación internacional de los “Panamá Papers,” que se refiere al blanqueo de capitales en paraísos fiscales. De tal modo, el periódico está siempre expuesto al cierre definitivo por órdenes de Putin y su aparato represivo, más el encarcelamiento de sus trabajadores, tal y como le sucedió al opositor Alexei Navalni, una vez que retornó a Rusia y fue detenido precisamente cuando ponía su primer pie en el aeropuerto internacional de Moscú.

            Novaya Gazeta fue fundado en 1993 y a través de estos años, según hemos dicho anteriormente, seis periodistas han sido asesinados; a todos ellos el Nobel de la Paz, Dmitri Muratov, dedicó el galardón otorgado por la Academia sueca y fue cuando dijo: “No puedo atribuirme el mérito. Es de Novaya Gazeta. Es de los que murieron defendiendo el derecho de la gente a la libertad de expresión.” En acto seguido, mencionó los nombres de cada uno de sus compañeros ultimados a balazos por los enemigos de la libertad de prensa en Rusia; y añadió: “No es un secreto para nadie que, cuando Anna Politkovskaya fue asesinada, quise cerrar el periódico. Este periódico es peligroso para la vida de la gente.” Puntualizó. Otra reportera que fue asesinada, fue Natalia Estemirova, en el 2009, en la república de Ingusetia, después de haber sido secuestrada en Grozni, Capital de Chechenia.

            El diario Novaya Gazeta tiene una historia particular, aparte de la sombría que hemos reseñado en este reportaje, ya que fue fundado por periodistas del periódico Komsomolskaya Pravda, quienes decidieron unirse para darle vida al nuevo medio de comunicación escrita (el primer número vio la luz el 1 de abril de 1993); incluso, el ex premier soviético, Mijaíl Gorvachov invirtió parte del dinero que recibió cuando le otorgaron el Premio Nobel a él también, en 1990. Así según explicación dada por el redactor en jefe del periódico en aquella época, Serguéi Kojeurov y agregó que el mismo Gorvachov sigue teniendo, junto al empresario Alexander Lebedev, algunas pocas acciones del rotativo. “El resto pertenece a la redacción”, indicó el ex editor y añadió: “Estábamos divididos en tres equipos: un día éramos periodistas; otro día, tipógrafos; y otro, diseñadores.” Subrayó que el dinero siempre ha sido “la piedra de choque”, pues se trata de un periódico sin sustento económico; aun así ha logrado calar en la preferencia del público ruso, que ha valorado la calidad de los trabajos periodísticos, siempre profundamente investigativos.

 

            La publicación sale al gran público lector tres veces por semana y sigue llamando la atención por su descarnada manera de tratar los temas que son considerados tabúes; y con estilo mordaz, sin importarle que se incomode quien pueda sentirse incomodado y Vladimir Putin es uno de ellos, quien daría lo más preciado, seguramente, porque Novaya Gazeta desaparezca definitivamente y para siempre, de la vida diaria rusa. La gente conoce ese sentimiento del dictador ruso, sonríe y sigue prefiriendo a este periódico por encima de los demás, que están alineados con el Kremlin.


En Venezuela,

La Muerte de un General

 

CARACAS, Venezuela- Nó, de ningún modo se trata de la novela de John Ralston Saul, llamada precisamente así: “La Muerte de un General”, y que alcanzó gran repercusión en el mundo de la literatura de acción y suspenso; sino que se trata de la vida real en este país suramericano, atenazado y tomado por el cuello por el comunismo, cuando el General Raúl Isaías Baduel, ex ministro de Defensa del ex dictador Hugo Chávez –también fallecido-, acaba de morir en una de las mazmorras del régimen venezolano, sin asistencia médica por parte de sus captores y celadores.

            Baduel nació en Guárico en el año 1955 y después de haber escalado en las Fuerzas Armadas y convertirse en uno de los hombres de confianza de Chávez, hasta convertirlo en el titular de Defensa, se precipitó en una caída sin precedentes, hasta convertirse en uno de sus peores enemigos y ser encerrado en prisión por razones políticas.

 

Se lo llevó el Covid chino (supuestamente)

 

            Según el parte noticioso, emitido por la dictadura de Nicolás Maduro, el General falleció “cuando recibía cuidados médicos y le había sido suministrada la primera dosis de la vacuna,” algo que huele más a mentira y propaganda comunista a la que siempre nos han tenido habituados, que a una gran verdad. ¿Por qué iban los chavistas a prodigarle cuidados médicos a uno de sus más declarados enemigos políticos y militares? Eso nunca ha ocurrido en ningún país dominado por el marxismo, desde 1917, a no ser que fuera a cambio de algo de mayor valor para ellos que la vida miserable de un disidente que se pudre en prisión por haber querido desbancar al sistema.

            Pero que haya muerto por causa del covid chino, eso sí es creíble en una nación como Venezuela, donde la población está totalmente desprotegida al no haber sido vacunada, ni siquiera por las deficientes vacunas rusas (Sputnik V), y chinas. De tal manera que no encaja en la lógica que un régimen inhumano que no protege siquiera a su pueblo, vaya a proteger, en su defecto, a uno de sus principales enemigos, en este caso al ex General Raúl Baduel.

            La noticia la hizo circular el fiscal general, Tarek William Saab, quien informó además que el occiso tenía 66 años de edad e, inicialmente, estuvo cautivo en la prisión militar de Ramo Verde, en una celda de máxima seguridad. Si repasamos lo que es este centro de detención, recordaremos que las condiciones en las que se encuentran sus prisioneros, son deplorables, desde todo punto de vista; y Baduel se halló ahí, precisamente, en circunstancias infrahumanas. Sin embargo, en el instante cuando se agravó su situación de salud, ya había sido trasladado a El Helicoide –esto en el 2019-, que es un presidio de máxima seguridad, ubicado en el Fuerte Tiuna, una importante plaza militar en Caracas. Allí se encontraba en uno de los sótanos, vigilado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia, hartamente conocido por sus técnicas dilatorias, que incluyen torturas físicas y psicológicas, propias de las dictaduras de izquierdas alrededor del mundo.

            El comunicado de la fiscalía –plegada completamente a la dictadura-, indica acerca del ex general: “Lamentamos el fallecimiento de Raúl Isaías Baduel, de un paro cardio-respiratorio, producto de la Covid-19, que ocurrió mientras se aplicaban los cuidados médicos correspondientes y había recibido la primera dosis de la vacuna. Transmitimos nuestras condolencias a sus familiares y amigos.” Así según la nota suscrita por Tarek William Saab, que debe haber caído como “un balde de agua fría” a la familia del ex militar, especialmente por la última línea donde dice que transmiten sus condolencias a sus familiares; más aún cuando nunca hicieron nada por liberarlo de sus mazmorras y, por el contrario, le aplicaron toda clase de vejaciones, castigos y maltratos imaginables. De tal manera, todo lo que dice el comunicado del fiscal es debatible y sujeto a duda de parte de los gobernantes y pueblos democráticos que se han enterado de esta noticia.

 

Enemigo acérrimo de Hugo Chávez

 

            Raúl Isaías Baduel vino al mundo en Las Mercedes del Llano, en el Estado de Guárico, el 6 de julio de 1955; durante gran parte del servicio militar que brindó a Venezuela, fue considerado uno de los oficiales más completos y respetados de su generación, en las Fuerzas Armadas. Sus dos grandes errores, que a la postre le costaron la libertad y la vida, fue haber sido amigo de Hugo Chávez y haber participado activamente en la fundación del Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, célula conspirativa del chavismo contra los gobiernos de la democracia venezolana, del Siglo XX. Incluso, encabezó, desde la ciudad de Maracay, el epicentro militar del país, la Operación Restitución de la Dignidad, que tenía como objetivo desconocer al gobierno instaurado después de la caída de Hugo Chávez, el 11 de abril del 2002, y tendiente a restaurar la autoridad del chavismo en Venezuela. Es decir, Baduel siempre cerró filas a favor de la causa de Chávez, por implantar una férrea dictadura, alineada con La Habana, Cuba.

            Empero, Baduel no se quedó en las palabras, sino que comandó a los batallones de soldados que lucharon, triunfaron y permitieron, primero el rescate de Hugo Chávez, quien había sido encarcelado; y después, el regreso de ese dictador al Palacio de Miraflores, sede del gobierno venezolano. O sea, su lealtad e incondicionalidad al tirano Chávez, quedaron más que demostrados con esos gestos de valor, sumisión y… (también) estupidez. Porque hay que ser un estúpido para darle la amistad a un ser como Hugo Chávez y después liberarlo para sentarlo en la silla del poder, nuevamente.

            Un detalle importante y digno de resaltar, nos dice que la amistad entre estos dos individuos –hoy fallecidos-, llegó incluso al compadrazgo, ya que ambos eran compadres; y, sin duda, ello le sirvió para ser nombrado Ministro de Defensa, en el 2004; y ascendido a General, en el 2006. Es decir, al calor de la amistad con Chávez, su trayectoria estaba asegurada y sus ascensos iban a ser siempre “meteóricos”, tal y como hemos reseñado aquí. Sin embargo, y de acuerdo a la máxima que dice que “todo tiene su fin bajo el cielo y sobre la tierra”, la aparentemente sólida amistad entre los dos, se desquebrajó y el perdedor único fue el General Baduel. Ello ocurrió en el 2007.

            “El hilo reventó por lo más delgado” y fue cuando el ex militar, quien ya estaba en retiro, redactó y publicó un comunicado subido de tono, en el que hizo reclamos políticos a Hugo Chávez, en especial por “imponer subrepticiamente un modelo revolucionario que distorsionaba la arquitectura constitucional del país”, según cita de manera textual, en uno de sus párrafos más fuertes. Además, agregó en forma amenazadora: “No subestimen la capacidad de análisis de las Fuerzas Armadas,” y la advertencia fue tomada con toda la seriedad que ameritaba por parte del dictador Hugo Chávez Frías. Más aún en aquel momento exacto, cuando el chavismo acababa de perder un referéndum que trató de reformar a la Constitución venezolana, para aumentar el poder del presidente, del Ministerio de Defensa y debilitar jurídicamente al concepto de propiedad privada. Es decir, Chávez pretendía, con la anuencia del pueblo, encausar su dictadura hacia el modelo marxista-leninista cubano, en el que el dictador es más dictador de lo habitual, se ampara en un ejército al que no le importan las violaciones reiteradas de los derechos humanos y la propiedad individual de las tierras, casas, negocios y demás… desaparece y el Estado pasa a ser dueño de todo lo que existe en el país.

            “En Miraflores sabían que las palabras de Baduel, podían tener eco en los cuarteles”, narró un cronista, testigo de aquellos acontecimientos capitales en Venezuela.  Fue así como Baduel fue llevado a prisión por el aparato represivo chavista, en el año 2009, acusado de “violentar su libertad condicional (ya que había sido dejado en libertad y reiteradamente encarcelado en el 2015 y definitivamente, en el 2017), y conspirar contra el gobierno.” En el 2018, fue degradado y destituido de las Fuerzas Armadas Nacionales, junto a otros oficiales que, supuestamente, estaban involucrados en actividades consideradas conspirativas.

            En 2015, con la muerte de Hugo Chávez, el ex general Baduel fue liberado, pero la policía secreta al servicio del Estado, lo vigilaba de cerca; se le tenía por un hombre sumamente peligroso por el fuerte carisma y el arraigo entre los ciudadanos, quienes veían en él a un icono y al único capaz de enfrentar a la dictadura. De hecho, ese mismo año, Baduel se dedicó a celebrar reuniones clandestinas, mientras las protestas contra el nuevo tirano, Nicolás Maduro, arreciaban en las calles de las principales ciudades venezolanas. Fue cuando se ordenó nuevamente su detención, en el 2017, y fue trasladado a La Tumba, a un diminuto calabozo iluminado con luz blanca, sin acceso a los rayos del Sol y sin saber la fecha en la que estaba, la hora, ni los meses. Lo mantenían bajo temperaturas heladas, causadas por el aire acondicionado, con raciones de alimentos mínimas e incomunicado con sus compañeros y, por supuesto, con sus familiares. “El traidor estaba en el lugar que merecía”, según solían decir los tiranos del régimen, porque haberse enfrentado con Hugo Chávez era poco menos que “retar al mismo demonio,” según se afirmaba. Ahí, precisamente, comenzó su martirio que ha terminado recientemente con su muerte, a causa del Covid originado en la China comunista.

            Pero no hay que creer que con la detención y encarcelamiento del ex General Baduel, el régimen marxista bolivariano quedó saciado o satisfecho, porque su familia entera es vigilada y perseguida también. Así, su hijo Raúl Emilio, fue apresado y acusado de sedición, aunque amnistiado en el 2018; y su otro “vástago”, Adolfo, se halla encarcelado por su supuesta participación en la Operación Gedeón, una intentona golpista contra Maduro, que falló lamentablemente, en el 2019.

            La suerte del General Raúl Isaías Baduel, evidentemente, ha sido la misma de tantos y tantos prisioneros de consciencia que se pudren en las cárceles del comunismo en Cuba, Corea del Norte, China, Nicaragua, Venezuela y en aquellos países siniestros, donde sus dictadores deciden sobre las vidas y muertes de sus opositores y disidentes. Es cuando Gonzalo Himiob, directivo de la ONG Foro Penal Venezolano, sintetiza lo ocurrido con este ex militar: “Con la muerte de Raúl Baduel, ya son 10 los presos políticos que fallecen bajo custodia. La responsabilidad sobre la vida y la salud de cualquier detenido, recae sobre el Estado. Se exige continuamente tratamiento médico para los presos. (Y) casi nunca hay respuestas adecuadas.” Por supuesto que lo dejaron morir de Covid chino (¿?) (posiblemente)… ¿O habrá sido por causa de alguna descomunal golpiza, de esas que se propinan en las cárceles del comunismo, a quienes se han enfrentado alguna vez a los tiranuelos tropicales? Tampoco el sistema que atenaza a Venezuela se siente obligado a dar respuestas, más todavía cuando sabe que la presión internacional, con Estados Unidos a la cabeza, es casi inexistente.

Y así ha finalizado otro caso más, envuelto en la impunidad, de un crimen perpetrado por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro.  


Asesino de Robert F. Kennedy Podría Obtener

su Libertad Condicional

 

CALIFORNIA, USA- Siempre cuando se libera a un monstruo de estas características, la sociedad se pregunta generalizadamente si se hizo bien o mal al solarlo a la vida pública; pero las leyes son las leyes y así fueron redactadas y puestas en práctica por los jurisconsultos y magistrados. Y en el caso de los Estados Unidos se dice que, en efecto, es “un país de Derecho” que cumple a carta cabal con su sistema legal.

            Lo cierto es que Sirhan Sirhan, de 77 años de edad, ha permanecido más de medio siglo en prisión, debido al magnicidio al asesinar a Robert F. Kennedy, cuando era candidato a la presidencia del país, en 1968, por el Partido Demócrata, el mismo al que han pertenecido todos los Kennedy desde que recordamos. El nombre de Sirhan ha quedado indisolublemente unido al de Robert, debido al crimen que cometió y cuando los estudiantes estadounidenses buscan en los libros de historia contemporánea se encuentran, ineludiblemente, con este oscuro personaje, a quien podrían darle la libertad condicional prontamente.

 

Liberación polémica

 

            Son las autoridades penitenciarias del Estado de California las que han recomendado la puesta en libertad de este convicto, bajo la modalidad de fianza. Por supuesto que esta posibilidad ha desatado ardientes debates entre los conocedores de los hechos, tanto en las emisoras de radio como en las redes sociales, periódicos y canales de la televisión pública. La mayoría de los californianos –y del resto del país también-, no desean que Sirhan salga en libertad y muchos hubieran deseado que se le dejara detrás de los barrotes de la penitenciaría, hasta el fin de su vida, en cumplimiento de su condena.

            En 1968 Robert era candidato a la presidencia del país y quería emular lo hecho por su hermano, también asesinado en Dallas, Texas, el ex mandatario John F. Kennedy (de 1961 a 1963); pero la noche del 5 de junio de 1968, luego de haber ganado las primarias demócratas de California, Sirhan se encargó de segarle la vida cuando le disparó en las cocinas del Hotel Ambassador de Los Ángeles, donde RFK estaba celebrando el triunfo.

            Por supuesto que los viejos no olvidan aquella aciaga noche y deploran enérgicamente que el asesino regrese a las calles, como si nada hubiera hecho. Es del todo cierto que el homicida apagó de un tajo las esperanzas de los demócratas por alcanzar la presidencia y que el nombre de otro Kennedy lo consiguiera al cabo de las votaciones nacionales. Pero todo acabó tras el casquilleo del revólver y de los disparos a quema/ropa que le propinó al integrante de esta familia, considerada “maldita” en los Estados Unidos, por las tragedias que han experimentado la mayoría de sus miembros.

            La verdad es que el homicida podrá ver la luz del Sol en los próximos días y hay quienes aseguran que no la tendrá fácil en las calles, pues existen muchos simpatizantes de los Kennedy que estarían gustosos de hacer justicia por sus propias manos. Y esto lo sabe el anciano asesino.

 

Quién era Robert

 

            Ciertamente no tenía el carisma apabullante de su hermano John F. Kennedy, pero su apellido siempre ha tenido demasiado peso desde que esa familia irrumpió en la vida pública estadounidense. Fue jefe de la campaña que catapultó hasta el poder a John y este lo nombró su fiscal general, con toda la problemática que desató alrededor del tema del nepotismo o los familiares repartidos en los distintos cargos de un mismo gobierno. En especial los republicanos se dieron a la labor de resaltar este hecho, con verdadero encono y cálculo electoral.

            Cuando ejercía de fiscal, Robert se convirtió en una de las voces más poderosas del movimiento por los derechos civiles de la Unión Americana (USA); y fue electo Senador como paso previo a su lucha por la presidencia del país. En esta última batalla, en las filas del Partido Demócrata tuvo que enfrentarse al que fungía en calidad de presidente, Lyndon B. Johnson, a quien la guerra de Vietnam, a la que acudió gustoso, empujado por los comerciantes de armas, lo tenía totalmente desprestigiado y con el disgusto de los votantes. De tal modo, Johnson fue el adversario de Robert Kennedy y éste tenía todas las posibilidades de resultar electo. Sin embargo, su asesinato truncó esta opción.

            Al final, Johnson se enfrentó con el republicano Richard Nixon, quien le arrebató fácilmente la presidencia de la nación, debido a la erosión sufrida por el entonces presidente guerrerista en un conflicto, a todas luces, deleznable para la gran mayoría de los norteamericanos. Hay quienes afirman que fue Nixon quien urdió el plan para asesinar a Robert, puesto que hubiera sido un adversario casi imposible de vencer en las elecciones generales. Pero esto obedece más a la hipótesis y fantasía de unos cuantos teóricos, que a la realidad; aunque no puede dejarse de lado tampoco.

            Retornando al homicidio, Sirhan, un palestino nacido en Jerusalén y emigrado a los Estados Unidos, supuestamente confesó que ultimó a Robert Kennedy por “su apoyo a Israel en la Guerra de los Seis Días”; pero esa versión apenas es una teoría dentro de la maraña de argumentaciones que giran alrededor del asesinato, fundamentadas en las tantas teorías conspirativas. Lo mismo sucede con la muerte de su hermano John, un crimen que todavía no ha sido dilucidado, a pesar del tiempo transcurrido.

            “No recuerdo muchos detalles del asesinato –dijo hace poco Sirhan-, (pero) asumo la responsabilidad de haber cogido la pistola y de haber disparado.” Afirmó.

            Durante la refriega, resultaron heridas cinco personas más que estaban en el entorno de Robert, esa misma noche.

            El asesino ha acudido 16 ocasiones ante el juez para observar la posibilidad de obtener su libertad y en todas ellas, evidentemente, ha resultado fracaso tras fracaso; incluso, dentro de un hecho absolutamente inédito y sorprendente, uno de los hijos de Robert, llamado Douglas Kennedy, abogó personalmente por Sirhan, el propio asesino de su padre. Un acto que han calificado como “la fuerza del perdón.” Además, hay que recordar que fue condenado a la pena de muerte, pero el senador Edward “Ted” Kennedy, hermano de John y Robert, se opuso a esta medida que le fue conmutada a Sirhan por la cadena perpetua. En ambos casos notamos el fuero interno de Douglas y su tío “Ted”, quienes no quisieron hacer daño a quien ultimó a balazos a Robert.

            En estos días, la puesta en libertad de este anciano descansa en los hombros del gobernador de California, Gavin Newsom, quien permanece en una posición bastante incómoda desde el punto de vista político, puesto que enfrentará la elección para conservar su cargo dentro de poco tiempo y el electorado podría cobrarle a un precio muy alto si libera al ciudadano jordano, quien, además, podría ser deportado a su país de origen si le brindan el beneficio de la liberación de la cárcel. Por lo pronto, vemos que su libertad depende, no solo del gobernador, sino del comportamiento y de las simpatías de los votantes por la gobernación californiana.

            En todo caso, esta decisión sigue debatiéndose entre los estadounidenses, quienes, en gran número, prefieren que el avejentado Sirhan muera en prisión, “como tiene que ser”, argumentan muchas personas que han seguido con detenimiento e interés su proceso. 


Retrospectiva: El Infierno de la Unión Soviética, Según Nikita Kruschev

 

Nikita Kruschev, al asumir el puesto de Secretario General de la Unión Soviética en lugar del recién fallecido Josef Stalin, dio la gran sorpresa al desprenderse de todo eufemismo e hipocresía, para describir lo que en verdad fue su país durante la Era stalinista. Occidente escuchaba aquellas palabras, sin creer lo que estaba sucediendo y más todavía cuando veían las imágenes del nuevo premier ruso, diciendo aquellas verdades que los soviéticos habían mantenido ocultas durante décadas.

            Desnudó todas las acciones macabras, criminales y reñidas con el humanismo, practicadas por el hombre fuerte de la URSS que acababa de morir en medio de una situación nada clara. Unos barajaban la opción de la muerte natural; pero otros –la inmensa mayoría-, argumentaban que lo había asesinado miembros de su Gabinete, cansados de sus desplantes e invadidos por el terror que el mismo Stalin había sembrado en todo el país, desde que asumió el poder.

            Sin embargo esas declaraciones ventiladas en los discursos de Kruschev, no acabaron una vez que éste se jubiló, sino que prosiguieron las confesiones en entrevistas que cedió a la prensa internacional y en un libro de memorias que redacto durante su retiro.

            Unos periodistas españoles viajaron hasta la Unión Soviética para entrevistarle en 1970, para la revista “Blanco y Negro” y encontraron a un Nikita Kruschev sumido en la depresión, dependiente de tranquilizantes y somníferos que le ayudaban a conciliar el sueño durante sus noches. “Una vez que comenzó a redactar sus memorias, se convirtieron en una verdadera obsesión para Kruschev”, narró uno de los redactores que le visitaron aquel 28 de noviembre. Habían pasado solamente seis años dese que le destituyeron como máximo dirigente de la potencia militar más grande del planeta y aparentemente, esa tesitura le afectó bastante en el plano emocional.

 

… y rompió el silencio…

 

            Haciendo alarde de una inusual franqueza en un político soviético, Nikita manifestó arrellanándose en su sofá: “Quiero hablar de Stalin, de sus errores y sus delitos, sobre todo porque quieren limpiarle la sangre y volver a subirle en un pedestal.” Por esas declaraciones, el periódico español ABC había pagado a Kruschev una importante cantidad de dinero, la más alta pagada hasta entonces por un medio de prensa de España, pero bien valían su precio…

            Incluso, en los Estados Unidos la  famosísima revista Life, hizo otro tanto pagándole al ex premier su buena cantidad de dólares; en Inglaterra fue el periódico The Times, el que erogó una importante suma de Libras Esterlinas por las confesiones de aquel anciano regordete y siempre calvo, que una vez tuvo en sus manos el presente y el destino de la temible Unión Soviética y su portentoso arsenal de misiles intercontinentales y con ojivas nucleares. De tal manera, su buen dinero se echó al bolsillo el reposado ex dirigente nacido en Kalínovka, el 15 de abril de 1894, según el calendario gregoriano; y fallecido el 11 de septiembre de 1971, un año después de haber concedido esta entrevista a la revista “Blanco y Negro.” “Resistió lo justo para ver terminado su libro”, dijo un reportero al enterarse de la muerte del ex premier.

            En sus palabras coincidió con el Premio Nobel de Literatura y disidente, Aleksandr Solzhenitsyn, quien afirmó que la dictadura de Stalin arrojó la escalofriante cifra de 88 millones de personas asesinadas en todo el país durante la estadía del tirano en el Kremlin. Pero en sus declaraciones, Kruschev se centró en Holodomor, el período en el que Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos entre 1932 y 1933, con la excusa de la colectivización de la agricultura. Fue cuando dijo: “Si Stalin estuviera vivo, yo votaría para que fuese procesado y castigado por sus crímenes.” Sin embargo, él se percató de lo que estaba haciendo su jefe inmediato con el pueblo soviético, pero no levantó un solo dedo para soslayarlo aunque fuera verbalmente. Narró Kruschev que fue enviado por Stalin a una de las granjas donde se implementaba el nuevo programa del gobierno y no tuvo más remedio que chocar con la cruda realidad: “Vi a los campesinos muriendo de hambre. Intenté convencer al dictador de que Ucrania necesitaba ayuda, pero éste entró en cólera tan solo al escucharme. Después empecé a recibir informes oficiales relativos a las muertes por inanición. Luego comenzó el canibalismo (¡!). Una cabeza humana y dos pies se habían encontrado debajo de un pequeño puente; al parecer, el cuerpo había sido devorado –expresó Kruschev entornando sus redondos ojos y prosiguió-: Kirichenko me comunicó que había ido a otra granja colectiva y así me describió la escena: ‘la mujer tenía el cuerpo de su propio hijo sobre una mesa y lo estaba despedazando. Mientras lo hacía, hablaba sin parar: nos hemos comido a Manechka y ahora vamos a sazonar a Vanechka. Esto nos mantendrá vivos durante algún tiempo.’”

            Esa era la Unión Soviética que quería esparcir el socialismo o el marxismo por el mundo entero y lo que era peor: estaba siendo denunciada por uno de sus máximos dirigentes, pasado al retiro en aquel lejano 1970. Por supuesto que fue perseguido por la temible KGB, la policía secreta del Estado, que le ordenó le entregara las cintas magnetofónicas que había grabado previamente durante dos años anteriores, para comenzar la redacción de su libro autobiográfico. Al final pudo publicar las memorias, pero el gobierno soviético le obligó a firmar declaraciones contra el texto redactado y fue llevado a los tribunales, acusado por fraude.

 

            Su hijo sufrió también persecución de parte del gobierno y fue despedido de su puesto laboral y toda la familia, con Nikita Kruschev a la cabeza, comenzó a ser difamada por emisiones de radio Moscú. Ese fue su triste final hasta que murió el 11 de septiembre de 1971, a los 77 años de edad, a raíz de un infarto agudo de miocardio. Fue sepultado en el Cementerio Novodévichi, de la Capital soviética. La verdad es que… había abierto demasiado la boca y hasta consignó lo expresado… por escrito. ¡Craso error en la más grande dictadura de todos los tiempos!


General Estadounidense asegura que Trump

estaba Dispuesto a dar un Golpe

de Estado

 

WASHINGTON, USA- Ha salido el enésimo libro a la luz pública, escrito por dos periodistas del periódico The Washington Post, acerca del ex presidente Donald Tump. El volumen se llama “I Alone Cn Fix It: Donald Trump’s Catastrophic Final Year,” cuya traducción es: “Solo yo puedo arreglarlo: el catastrófico año final de Donald Trump” y fue escrito por Carol Leonnig y Philip Rucker. Con esta nueva publicación, la verdad… ya hemos perdido la noción de cuántos libros se han escrito sobre el ex presidente, uno de los más polémicos de la historia de esta nación, aún más que Lyndon B. Johnson, iniciador de la Guerra de Vietnam; o Richard Nixon, quien provocó el sórdido caso Watergate.

Han sido decenas de obras literarias las que tratan del tema “Trump” desde que ganó las elecciones presidenciales a Hillary Clinton y arribó a la Casa Blanca, para ejercer uno de los gobiernos más desordenados, desorientados, polémicos, confrontativos y monotemáticos (pues solo el tema pro-judaico le importaba), de cuantos hayan existido en la Unión Americana.

            En este último libro, según sus autores, el jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, Mark A Milley, tenía miedo de que Trump diera un golpe de Estado para perpetuarse en el poder, tras haber perdido las elecciones generales en noviembre del 2020. Y es que, viniendo de este neoyorkino, cualquier situación anómala y nefasta era esperable, incluyendo la dictadura.

            De tal manera, cita el libro, y con fundamento en ese temor bien fundado, el General Milley creó un plan efectivo y eficaz para repeler cualquier intento de Donald Trump y su gente, por perpetuarse en el poder. Explica que la forma de referirse a la realidad circundante, por parte de Trump, rompía con todos los esquemas anteriores de hacer política, en principio porque el ex presidente no era un político, sino un empresario de bienes raíces y con un comportamiento nada ortodoxo, nunca antes visto en los demás ex mandatarios estadounidenses. Es decir, de Donald Trump todo era posible que ocurriera, pero todo lo malo, por supuesto, hasta la sedición.

El analfabetismo político y la improvisación en todos los órdenes, de parte del ex mandatario, más su estructura psicológica torcida y su comportamiento violento y anormal, lo convertían en un potencial golpista, de acuerdo al General Milley. “Todo ello me alarmó y decidí prepararme, junto a otros Generales, por si ocurría lo inimaginable”, cita el libro recién publicado, parafraseando los argumentos de Mark A. Milley. Y agregó a manera de sentencia: “¡Podrán intentarlo, pero no van a tener éxito!” Y así se lo expresó en el Pentágono a sus subordinados. “No puedes hacer esto sin los militares, no puedes hacer esto sin la CIA y el FBI. Nosotros somos los tipos con las armas,” enfatizó el militar de alto rango y son palabras que se reproducen en el nuevo libro que, se prevé, será un éxito de librerías.

 

En máxima alerta

 

            Pero el temor se acrecentó cuando, al conocer los resultados de las votaciones de noviembre anterior, en las que Joe Biden se erigió ganador, Trump no felicitó a su contrincante y tampoco aceptó la derrota. Y ese miedo creció aún más cuando el candidato derrotado “martilleó” insistentemente al señalar que había sido víctima de un fraude y sus seguidores le estaban creyendo a pies juntillas. Cuando Trump se enteró del temor que embargaba al General Milley, emitió un comunicado desde la Casa Blanca, sumamente violento, en el que decía que las alegaciones sobre el posible golpe de Estado, eran “ridículas” por parte del militar. Y enfatizó: “Si fuera a dar un golpe de Estado, una de las últimas personas con las que querría hacerlo, sería con el General Mark Milley.”

            Pero varias personas tomaron esas declaraciones de Trump en otro sentido; por ejemplo, el ex jugador de baloncesto, Rex Chapman, lo descifró de esta manera: “Ese argumento me ha hecho reflexionar y me he estado preguntando a quién elegiría Donald Trump para dar un golpe de Estado (entonces).”

            Fuere como fuere, la verdad es que el ex gobernante ya está fuera del tablero político de los Estados Unidos y cualquier poder, lejos de la Casa Blanca, que pudiera tener en estos momentos, no le alcanzaría, no sería lo suficientemente poderoso para causar daño al sistema político del país. Además, las recientes investigaciones y acusaciones que la Hacienda estadounidense ha hecho al develar los impuestos no pagados o evadidos por Trump y sus contadores, ha significado un duro golpe que no ha pasado desapercibido entre los norteamericanos, a quienes la deshonestidad de sus políticos les afecta demasiado. Es muy probable que Trump ya sea un “cadáver político” y ni él mismo se haya dado cuenta en estos momentos.

            Dos aspectos finales: el libro se venderá mejor que el pan recién salido del horno y el General Milley, desde que el demente ex presidente se largó para La Florida con su familia convertida al judaísmo y su yerno, un auténtico judío, ha podido conciliar el sueño y ha alejado los espectros que le tenían atemorizado. “¡Todo fue un mal presentimiento, un sueño que no pasó de serlo! Thanks Good!” Posiblemente exclamó el militar y volvió su rostro al otro lado de su almohada y continuó durmiendo plácidamente, mejor que un bebé recién nacido.          


Alfred von Preussen, un Príncipe entre Nosotros

Crónica de una Personalidad Única

 

Por José Angel Lagos-Jiménez –periodista-

 

SAN JOSÉ, Costa Rica-Crecí escuchando sobre él. En especial, mi padre y mi hermana Hermine, conversaban con regularidad –y en mi presencia-, acerca de este personaje que llevaba en su sangre el más rancio abolengo y la sangre azul más pura que nos podamos imaginar, pues era descendiente de los Hohenzollern, la última Casa dinástica que gobernó al entonces Imperio alemán y cuyo poder político finalizó en 1918, cuando el último Kaiser, Wilhelm II, al ver que la Primera Guerra Mundial no se decantaba a su favor y era, por el contrario, un hecho perdido, decidió tomar el consejo de sus secretarios y tomó un auto con destino a Holanda, al exilio, donde compró una mansión en Doorn y falleció allí.

            Y mi padre hablaba con mi hermana sobre Alfred von Preussen, a la sazón sobrino-nieto del Kaiser, porque sabían sobradamente de mi germanismo, de mi interés permanente y profundo por todo lo que se desprendiera de Alemania, desde el origen de los alemanes (los nibelungos), hasta nuestros días. Además, mi padre, como educador que era, lo había conocido en uno de los tantos lugares del Pacífico Central costarricense, donde impartió lecciones. “Era una familia muy trabajadora, como alemana que era. Iban a los cantones de Puntarenas a vender los productos que cultivaban en su finca en la localidad de Barranca, principalmente la miel de abeja,” me decía mi viejo.

            Su nombre completo era Alfred Friedrich Ernst Heinrich Conrad von Preussen Sachsen und Altenburg, heredero indubitable del Trono alemán, en el caso de que la dinastía hubiese sido restaurada, un hecho que quedó interrumpido tras el final de la guerra, con la fundación de la fallida República de Weimar, el arribo del nazismo y con la división del país en dos Estados, uno Federal y el otro comunista. Era hijo de Segismund von Preussen, sobrino del Kaiser Wilhelm y bisnieto de la Reina Victoria, de Inglaterra. Cuando falleció en el hospital Monseñor Sanabria, de El Roble, Puntarenas, el 14 de noviembre de 1978, ante los ojos impotentes del administrador de su finca y “mano derecha”, el costarricense Florentino Vindas, traspasó automáticamente la heredad del Trono alemán a su hijo Alfred.  

            Cuando Segismund arribó a Costa Rica, compró un terreno de más de 100 hectáreas en la localidad de San Miguelito de Barranca, distrito intermedio entre la ciudad de Puntarenas y Esparza. Se dedicó a labrar la tierra personalmente, sin que pesara en ese duro trabajo su condición de Príncipe Heredero; pero su mayor dedicación fue como apicultor, miel de abeja que exportaba incluso y vendía para el consumo interno de los pueblos circunvecinos. Él, personalmente, muchas ocasiones acompañado por su hijo Alfred, llegaba a los caseríos de principios del Siglo XX, para ofrecer su producto de extraordinaria calidad y absoluta pureza.

            Murió en el enorme edificio del Hospital Monseñor Sanabria, aquejado por un enfisema pulmonar, ya que su afición a los cigarros marca “Piel Roja”, le fue haciendo daño paulatino hasta resentirle sus pulmones y causarle la muerte. Su hijo, Alfred von Preussen, quien, en aquel momento tenía 53 años, había estado poco tiempo antes de visita en el salón donde estaba internado. Alfred regresó a isla Jesusita, ubicada en el Golfo de Nicoya, donde era administrador del único hotel que había en el lugar y se dio cuenta del deceso de su padre Segismund, por medio de un telegrama que le fue enviado. El sobrino del Kaiser Wilhelm II, fue enterrado en el cementerio de Esparza, ante la presencia de su esposa, la Princesa Charlotte Agnes von Sachsen-Altenburg, y los peones de su finca. Un Pastor luterano llevado desde San José, ofició las honras fúnebres. En 1989, esta misma Princesa, su esposa, murió y fue enterrada al lado de su marido. Su hija ya había regresado mucho tiempo antes a Alemania; pero Alfred continuó viviendo en Costa Rica, administrando las propiedades y trabajando duro, como le había enseñado su padre.

 

Un Príncipe en el anonimato

 

            Una tarde soleada de 1986 creí descubrirlo cuando él iba en compañía de su leal amigo costarricense, el fotógrafo Molina Alemán, quien tenía su estudio fotográfico 100 metros al norte de la Iglesia de La Soledad, en pleno corazón de San José. Yo sabía que Molina era el fotógrafo oficial de la Familia Real alemana afincada en Costa Rica, lo conocía de vista, y al notar que su acompañante era rubio, alto de estatura y con ojos azules, deduje que se podría tratar de Alfred von Preussen. Me devolví en mi trayecto, los detuve a ambos y pregunté: “¿Usted es el Príncipe Alfred, verdad?” Asintió de manera afable y me presenté: “Soy periodista y escribo para un periódico de la comunidad costarricense, residente en Los Ángeles, California. Me gustaría hacerle una entrevista y escribirle un reportaje, Alteza.” Al mismo tiempo, le mostraba mi credencial y su respuesta, en medio de una sonrisa fue: “Usted siempre obtiene lo que quiere. Esa es la impresión que me da. Y, por favor, no me diga Alteza, porque Alteza es quien está ejerciendo el cargo dentro del gobierno y yo no tengo ningún puesto.” Molina Alemán, ya entrado en años, observaba la escena en completo silencio.

            Me dio su número telefónico y quedamos en que le llamaría. Pero la entrevista nunca se realizó y los motivos los achaco a la frenética actividad que yo tenía en aquel entonces, cuando impartía lecciones en un colegio nocturno y escribía para dos periódicos de los Estados Unidos. Lo llamé y me contestó una mujer con acento extranjero y “aire” de aristócrata, de quien deduje que era su esposa, pero me dijo que él no se encontraba en el país.

            Al enterarme del fallecimiento de Alfred von Preussen, me dediqué a investigar más sobre esta noble familia que vino a convivir con los costarricenses y que siempre se manejó entre nosotros entre la discreción, el misterio, el bajo perfil, el trabajo duro y la humildad. Me enteré que Alfred nació el 17 de agosto de 1924, en Santa Sofía, Chimaltenango, en la finca que su familia había comprado en Guatemala, no más al llegar de la entonces convulsa Alemania, azotada por los demagogos de los años 20. Su padre, Segismund, se desempeñaba en esas tierras como cafetalero, pero la suerte no les acompañó y decidieron vender la propiedad y trasladarse a Costa Rica, en 1927. Casi de inmediato, Segismund compró el terreno en Barranca, Puntarenas. Para la Familia Real fue un cambio fortísimo, radical y muy duro, debido a las comodidades de las que venían precedidos, ya que en Alemania vivían en el Castillo de Altenburg y, más atrás, en el Palacio Ducal de Kiel; y, en Costa Rica, la casa constaba de piso de tierra y tenían que cocinar con leña que ellos mismos cortaban y apilaban en un vetusto galerón. En aquel entonces, Alfred contaba con apenas 3 años de edad y su hermana, Bárbara, con 7.

            Pronto, con el denodado trabajo tan característico de los alemanes, Segismund y su esposa fueron transformando aquella casa y la finca en un lugar digno para vivir y los toneles llenos de miel de abeja comenzaron a ser exportados hacia Europa. El dinero no tardó en llegar a sus manos en cantidades apropiadas para vivir con comodidad, no con los lujos de la aristocracia, pero sí de acuerdo al estilo burgués de las personas que se esfuerzan y luchan. Una institutriz alemana daba clases a ambos niños en la misma finca. Y, en 1938, los pequeños viajaron a Alemania para conocer a su abuela paterna y para que Alfred ingresara a un internado para completar sus estudios, pero que no estuviera en Alemania, puesto que la indoctrinación de los nazis lo abarcaba todo. Así, el joven fue matriculado en una escuela de enseñanza en Suiza. Su hermana, Bárbara, obtuvo el título de bachiller en el Colegio Superior de Señoritas, en San José de Costa Rica, y al acompañar a su hermano a Alemania, se quedó en compañía de su abuela en el Palacio de Hemmelmark, en el norte del país.

 

El período traumático de la guerra

 

            El último Emperador alemán, Wilhelm II seguía en su exilio en Doorn, Holanda. Había escrito una ingenua carta al nuevo Canciller, Adolf Hitler, para que le devolviera el Trono y restaurar la monarquía, pero el silencio del Führer fue la única respuesta que obtuvo. Hitler, por nada del mundo, iba a dejar el poder y mucho menos ante un aristócrata representante de una clase a la cual el dictador aborrecía. Aun así, el día de la muerte del Kaiser, el 4 de junio de 1941, Hitler envió a una comitiva presidida por Arthur Seyss-Inquart, ex canciller austríaco y recién nombrado Reichskommissar (Comisario del Reich), para que acompañara al ex Emperador en su corto recorrido hasta el mausoleo situado al lado de su mansión, en Huis Doorn, Utrecht, Holanda.

            La Segunda Guerra Mundial ya había estallado en 1939 y las exportaciones de miel de abeja a Alemania, por parte de la Familia Real, lógicamente quedaron suspendidas de manera indefinida. En Costa Rica, obedeciendo las órdenes de la Embajada de los Estados Unidos, el presidente de aquel entonces, Rafael Ángel Calderón Guardia, desató una persecución contra lo que él consideraba “ciudadanos del Eje” (alemán-italiano-japonés); incluso llegó a declararle la guerra a Alemania, tal su servilismo con el gobierno estadounidense. La mayoría de los alemanes y sus descendientes nacidos en Costa Rica, fueron internados en un campo de concentración que estaba situado donde hoy es el Mercado de Mayoreo, a pocas cuadras del Parque de La Sabana. La misma suerte sufrieron los italianos y pocos japoneses aquí residentes. Los germanos tuvieron la astucia de traspasar sus propiedades y negocios a individuos costarricenses que ellos consideraron de su confianza, con la premisa de que les fueran devueltos una vez la guerra finalizara y el gobierno cesara la persecución desatada. Empero, la mayoría de esas propiedades se las dejaron los costarricenses, quienes robaron descaradamente lo que ellos nunca edificaron ni hicieron producir en ningún modo. Un pasaje gris y casi nunca comentado en la historia de esta nación. Algo vergonzoso de verdad. 

            Este pasaje es importante en el contexto de la vida de los Príncipes de Prusia, porque, a pesar de la persecución desatada por el gobierno de Costa Rica, nunca se les ocurrió llegar hasta Barranca de Puntarenas, para arrebatar la propiedad y encerrar a los aristócratas en el tristemente célebre campo de concentración, cercano a La Sabana en San José. ¿La razón de esa omisión? La desconocemos todavía. Es posible que a las autoridades se les haya olvidado el hecho de que los nobles vivían en aquella espesura barranqueña.

            En todo caso, Alfred evitó ser enrolado en la Wehrmacht o ejército alemán durante la contienda bélica y regresó de Suiza en 1946, pero su estadía en Costa Rica fue breve, porque, al poco tiempo, volvió a Europa para estudiar agronomía. Una vez graduado, retornó a San Miguelito y se empleó en el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en la represa de Cachí, Cartago; posteriormente laboró en la empresa Ambos Mares, especializada en transporte marítimo de la Hapag-Lloyd AG, compañía formada con capital alemán y británico. Su trabajo consistía en coordinar la logística, lo mismo que en otra empresa llamada Servicios Centroamericanos S.A. donde también trabajó coordinando las importaciones de los productos industriales que venían desde Alemania. Su último empleo fue como administrador del Hotel de la Isla Jesusita, en el Golfo de Nicoya, un sitio de hospedaje de 20 habitaciones.

 

La “sencillez” de la sangre azul

 

            Basta observar los castillos que pertenecen a la familia Hohenzollern, en Alemania, la misma que gobernó al país desde que se tiene memoria, hasta 1918, cuando el Kaiser Wilhelm II abdicó al Trono. El portento, la majestuosidad de esas obras arquitectónicas, los alemanes actuales las conservan no sin cierto orgullo por el pasado glorioso y la riqueza histórica y material que representan. Y es que los Hohenzollern no solo gobernaron Alemania, sino que estaban repartidos en varias Casas Reales de Europa, ya que estaban emparentados con el mismísimo Zar de Rusia, Nicolai Romanov, y con la Reina Victoria de Inglaterra, entre otras personalidades de la época previa a la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, el contraste más evidente, quizás más impresionante, era encontrarse con los Príncipes alemanes en la zona de Barranca, vestidos con ropas aptas para soportar el inclemente calor del Pacífico y caminando descalzos por toda la propiedad. Las fotografías que nos han dejado acusan esas imágenes nostálgicas y que nos “hablan” de la sencillez en la que vivían. Incluso Alfred acostumbraba viajar a las poblaciones cercanas y se narran algunas intenciones suyas por casarse con lugareñas. Sin embargo, sus probabilidades siempre se vieron fracasadas y no sabemos las razones porqué las muchachas de aquellos sitios “se dieron el lujo de despreciar a un Príncipe auténtico.” ¡Cosas de costarricenses! Podría ser la explicación más certera.

            En todo caso, Alfred von Preussen gustaba más de aquella vida de estrecheces, de sacrificio, de trabajo fuerte en una región particularmente dura y hostil, como es el Pacífico Central de Costa Rica, que retornar definitivamente a una Alemania renovada, reconstruida por el excelente gobierno del Canciller Konrad Adenauer y encaminada por el sendero del modernismo. En esto notamos la decisión, hasta cierto punto inexplicable, de Alfred de permanecer en América Central, antes que regresar a un país que, día a día, se convertía en potencia económica mundial. Un perfil emocional de nuestro personaje, nos lo muestra trabajador, honrado, humilde de corazón y actitudes, campechano, amigo de sus amigos (como son los alemanes en general), discreto con sus orígenes y naturaleza y un poco solitario, más aún cuando su hermana Bárbara decidió quedarse al lado de su abuela en  Alemania y contrajo matrimonio con el Duque de Meckelenburg-Schwerin, en 1954, en el Castillo de Glücksburg, ante 130 invitados de la aristocracia alemana y del resto de Europa. Nunca más regresaría a los bajos del Barranca, en Puntarenas.

            El amor llegó a la vida de Alfred von Preussen en 1984, a sus 60 años de edad, cuando contrajo matrimonio con una acaudalada mujer checoslovaca, llamada Maritza Farkas, con quien hizo varios viajes a los Estados Unidos y Europa. En ese entonces la pareja vivía en San Pablo de Heredia; pero las costumbres de ambos eran totalmente distintos, porque, a pesar de que Alfred era de sangre azul, prefería mantenerse en Costa Rica y no viajar tanto como su esposa, quien prefería subir a los aviones constantemente. La mamá de éste, Charlotte, se mudó a Alemania y falleció en Hemmelmark, rodeada de las comodidades y lujos que en Costa Rica no dispensaba; pero sus restos mortuorios fueron traídos a este país centroamericano para ser enterrados junto a los de su esposo, Segismund. Su hija, Bárbara, murió también en Alemania, en 1994. De tal manera que Alfred quedó únicamente en compañía de su consorte checa, quien no le dio hijos, debido a la edad que tenía en el momento de contraer matrimonio con el Príncipe de Prusia. Maritza Farkas falleció en 1996, víctima del cáncer, en los Estados Unidos, y heredó a Alfred propiedades en Escazú, Nueva York y España.

            La muerte le sobrevino a él a los 88 años de edad. Su estado de salud estaba muy deteriorado y quienes eran cercanos suyos llegaron a atestiguar que padecía alucinaciones; incluso todas sus propiedades las fue perdiendo por malos manejos y por ponerlas en manos de amigos que, al final, resultaron no ser “tan amigos.” Su casa en San Pablo de Heredia la llegó a vender por la ridícula suma de 30 mil colones, a un europeo que se aprovechó de su pésima condición emocional. Pero esa es otra historia, más triste, indignante y deprimente en los años finales del Príncipe Alfred von Preussen.

 

            Falleció el 3 de junio del 2013 en San José de Costa Rica y sus restos descansan en el cementerio de Purral de Goicoechea. Ningún medio de prensa se hizo eco del acontecimiento y terminó sus días tal y como vivió toda su vida: en la austeridad, el anonimato, la humildad y lejos de la pompa de los palacios a los cuales perteneció y siempre vio con desdén y gran indiferencia.   


“Si lo Hubiera Sabido, no Hubiera Liberado a Daniel Ortega de las Mazmorras

de Somoza.”

 

MANAGUA, Nicaragua- Igual a todos los seres despreciables e infames, Daniel Ortega, dictadorzuelo de este país, no tiene más amigos que su propia esposa, la horrenda Rosario Murillo –quien, además, es quien lo domina a placer y mueve los hilos de la marioneta que es él-, y sus hijos, todos ellos repartidos en el poder en cargos de gran influencia en la vida diaria nicaragüense, como son los medios de comunicación (emisoras de radio y televisión).

            Tampoco el agradecimiento es característico en Ortega. Esa virtud no podría aparecer en su fuero interno, jamás. Ya lo decía don Quijote a su analfabeto amigo Sancho Panza: “Es de malas personas ser malagradecidos (…).” Porque en esta ola de detenciones, en esta cacería a cielo abierto que ha desatado el tiranuelo de Chontales contra sus adversarios políticos y posibles candidatos a la presidencia, acaba de arremeter contra Hugo Torres, de 73 años de edad, a quien llaman pomposamente “general retirado”, ya que dar esos altísimos grados militares en América Central y México, no deja de ser un mal chiste, cuando los ejércitos no pasan de ser algo parecido a fuerzas policiales únicamente.

 

Le consideraban su amigo, pero…

 

            En los últimos días, la policía, siguiendo órdenes de los dos dictadores, Ortega y Murillo, botaron las puertas de Hugo Torres y de Dora María Téllez, conocida con el apelativo de “comandante 2”, ambos de la vieja guardia del sandinismo. El primero participó en una acción guerrillera urbana para liberar a Daniel Ortega y a otros presos de las cárceles del régimen de Anastasio Somoza. Cuando se vio esposado por los hombres enviados por su ex amigo, expresó en medio de un dejo de tristeza: “Arriesgué la vida para sacar a Ortega de prisión, pero así son las vueltas de la vida: lo que una vez acogieron principios (¿!),  hoy los han traicionado.”

            Es indudable que se siente, además de preso… traicionado por quien era considerado su amigo y él creía que le dejaría pasar una ancianidad tranquila, retirado de todo cargo “militar.” Simplemente Daniel Ortega no tiene amigos, desconoce el concepto de la amistad, porque en él, además de su congénito e inseparable analfabetismo, lo que predomina es una insaciable sed de poder. Incluso, la dictadura actual considera a ambos prisioneros “traidores a la patria”, sin tomar en cuenta lo que hicieron estos dos individuos en el pasado a favor del sandinismo y sus “santidades.” En el caso de Torres, lideró el asalto al Palacio Nacional de Nicaragua, en 1978; y la operación, en 1974, que liberó de prisión a Daniel Ortega. Pero nada de eso importa al dictador, porque él eliminó ambos hechos de su memoria y, por lo tanto, el agradecimiento en él tampoco existe, según hemos recalcado a lo largo de este reportaje.

            Incluso, el uso desmedido de la fuerza de parte de los enviados de la dictadura, para detener a ambos ex militantes sandinistas, demostró el alto grado de desprecio que el tiranuelo profesa por ellos. Torres recordó que, después de la toma del Palacio Nacional y negociar con Somoza la libertad de más de 60 presos políticos y liberarlos, entre quienes estaba Tomás Borges -el izquierdista más radical de todos ellos-, la guerra de guerrillas tomó otro semblante en Nicaragua: se intensificó, debilitó a las fuerzas armadas leales a la familia de Somoza Debayle y el triunfo se concretó pocos meses posteriores. Trajo del pasado el recuerdo de que fueron 25 guerrilleros apertrechados y entrenados en las selvas por la Cuba castrista y se enfrentaron a 3 mil hombres distribuidos entre el Congreso de los diputados, los ministerios y otros entes gubernamentales. Hugo Torres lideró, junto a Edén Pastora, el “comandante cero”, y Dora Téllez, las acciones subversivas. En el caso de Pastora, el dictador Ortega lo mantuvo siempre controlado hasta el día de su muerte por causa del coronavirus chino; creó para él el puesto de “ministro del Río San Juan” y sus tareas eran dragar a esa vía acuática y molestar, de vez en cuando a Costa Rica, invadiendo su territorio, como sucedió con Isla Calero, una arbitrariedad de los nicaragüenses que se dirimió en la Corte Internacional de La Haya, Holanda.

            En lo que atañe a Daniel Ortega, fue liberado por Hugo Torres cuando éste irrumpió, en 1974, en la casa del ministro somocista, José María Castillo, y lo mantuvo retenido hasta obtener el canje por el comunista que yacía en una celda del gobierno. Una vez libre, Ortega se fue a Costa Rica, donde se dio una vida de lujos y placeres, auspiciado por el presidente de este país, Rodrigo Carazo Odio, enemigo acérrimo de Anastasio Somoza y amigo de los sandinistas. Lo que sigue, después de la caída del dictador dinástico, es tema conocido por todos, más la consolidación de la otra dictadura a manos del sandinismo obediente a La Habana, Cuba.

 

“El libertador” se queja amargamente

 

            Torres ya era un individuo prácticamente olvidado por los nicaragüenses (en parte porque así lo quiso Daniel Ortega y su mujer, quienes no permiten otros “héroes” distintos a ellos dos), cuando dio declaraciones a unos periodistas extranjeros que lo visitaron antes de ser detenido. Fue cuando declaró que “la dictadura de Ortega y su esposa es otra versión de la familia Somoza, que aterrorizó a Nicaragua durante décadas. En este caso, con su mujer como vicepresidenta y nueve hijos trabajando por la causa, al frente de medios de comunicación, negocios millonarios y empresas Estatales. Nicaragua vive un Estado policial y represivo, de sitio de facto;  (y) aquí no hay seguridad para nadie. ¿Cómo podemos pensar en una campaña electoral, si no puedes hacer marchas o actividades organizativas? Basta salir con una bandera nacional a la calle, para que una patrulla te lleve preso minutos después. El Estado de terror que vivimos, es el Estado que Ortega quiere que prevalezca.”

            Para el mismo Torres, el aumento de la represión se debe a la debilidad de los dictadores, debido a la pérdida del respaldo del pueblo, “porque su misma base se le ha reducido y por eso usa la represión, con la complicidad de la policía, las fuerzas paramilitares y del ‘ejército’.” Y agrega que Daniel Ortega no ha podido doblegar a la misma resistencia, a pesar de su despotismo y aumento de la violencia institucionalizada. Es así como “la cacería” desatada por la pareja dictatorial de Nicaragua, se ha extendido hacia los primeros sandinistas, Sergio Ramírez Mercado, Ana Margarita Vijil y Suyén Barahona, estas dos últimas detrás de los barrotes de las celdas, en la actualidad. A ellas debemos agregarle a Cristiana Chamorro, aspirante a la presidencia de la República e hija del periodista asesinado, Pedro Joaquín Chamorro; el ex embajador en los Estados Unidos, Arturo Cruz; el activista Félix Maradiaga, y el empresario, Juan Sebastián Chamorro.

            Ante tales hechos, es evidente que Daniel Ortega ha perdido, no solo el respeto por los mismos nicaragüenses, sino también por la imagen suya ante la comunidad internacional; es decir, a él y su mujer, no les importa nada lo que pueda pensar el resto del mundo por sus desmanes y arbitrariedades. Es así como los Estados Unidos, la Unión Europea al completo, las Naciones Unidas y varias naciones del orbe, han manifestado su total desaprobación y enojo ante la persecución y encarcelamiento de las personas opositoras al régimen.

            Regresando a la detención del libertador de Daniel Ortega de las mazmorras de Anastasio Somoza, el ex guerrillero Hugo Torres, quien ha dado fe de que combatió a la dinastía somocista porque soñaba con una Nicaragua diferente, sin la tiranía que sufría en ese momento, ha visto ahora que la persona que él liberó, se comporta peor que Anastasio Somoza Debayle y ha llegado a la inevitable conclusión de que hubiera sido mejor no haberlo sacado de prisión allá por 1974: “Si lo hubiera sabido, no hubiera liberado nunca a Daniel Ortega de las prisiones de Somoza.” Es la queja profunda suya y la de muchos otros combatientes que resultaron heridos en las distintas escaramuzas libradas contra la Guardia Nacional de aquel entonces. Y ha concluido con este epitafio: “Ya los jueces, que son verdaderos sicarios (plegados a los caprichos de la pareja de tiranos), tienen el machote: solo ponen el nombre del nuevo preso.”

            Él sabía que tarde o temprano iba a ser capturado por Ortega y, antes de que ese hecho se ejecutara, filmó un video en el que dice: “En una acción, un comando de tres mujeres y diez hombres, nos jugamos la vida para liberar a los presos políticos, entre ellos Daniel Ortega. (Pero) hoy la paradoja de la vida está en la naturaleza de alguien que perdió sus principios (¿!) como Daniel Ortega, la persona que ayudé a liberar hace 46 años, sea hoy mi captor. En la dictadura de Somoza logré evadir caer preso; en el asalto al Palacio Nacional igualmente nos jugamos la vida Dora María y yo, con otra cantidad de compañeros para liberar de la cárcel a 60 compañeros que estaban en las cárceles, como Tomás Borge, René Núñez, Doris Tijerio, etcétera.”

            Lo cierto es que hoy están sin libertad él y todos los demás que han ido ingresando en las distintas penitenciarías del régimen, ante una comunidad internacional que no sabe otra cosa que emitir sanciones verbales, morales y económicas, que no dañan grandemente a los dictadores, porque, mientras no haya una verdadera acción contundente contra el régimen –que tiene el apoyo de Cuba, Rusia, China y Venezuela-, las iniquidades continuarán de manera indefinida y posiblemente sean más crueles con el paso del tiempo.

            ¿Habrá Ortega para rato? ¿Se perpetuará aún más? Por supuesto que sí. Eso es lo que dejan ver los hechos internos y externos de Nicaragua. Y la pregunta medular en todo esto, después de lo que ha demostrado Ortega, su mujer y su régimen de hambre y falta de libertades, es: ¿Hubiese sido mejor no derrocar a Somoza? Y la respuesta, lamentable e ineludiblemente, es: era mucho mejor Anastasio Somoza de lo que hay ahora en este país. Y lo peor se dio cuando abandonó el país en 1979, con destino a Paraguay y profetizó: “Me echarán de menos. Ya se darán cuenta del error que han cometido al quitarme del poder.” La profecía se ha cumplido de manera inexorable y quien lo niegue, lo invitamos para que observe los hechos desde que Ortega y su horrenda mujer se hicieron con la dictadura. No hay más que añadir.


Presidente Macrón Reconoce Culpabilidad

Directa de Francia en el Genocidio

de Ruanda

 

El genocidio de Ruanda fue un intento de exterminio de la población tutsi por parte del gobierno hegemónico Hutu de Ruanda, entre el 7 de abril y el 15 de julio de 1994, en el que se asesinó aproximadamente al 70 % de los tutsis. Se calcula que entre 500 mil y 1 millón de personas fueron asesinadas. La violencia sexual fue generalizada; se cree que fueron violadas entre 250 mil a 500 mil mujeres durante el genocidio. Los asesinatos masivos se iniciaron tras el atentado del 6 de abril de 1994, contra el presidente ruandés Juvénal Habyarimana y el presidente burundés Cyprien Ntaryamira, ambos hutu, que murieron tras ser derribado el avión en el que viajaban, por dos misiles lanzados desde tierra.

 

Francia había prestado apoyo militar y logístico al gobierno del asesinado Habyarimana desde hacía años, lo que definió las intenciones del ejército galo como sospechosas. Apoyó al gobierno hutu con armamento para evitar otras incursiones de los tutsis. Finalmente, se retiró del país con la llegada de los primeros soldados de la MINUAR (UNOMUR), en noviembre de 1993, y no volvió hasta junio de 1994 con la Operación Turquesa, a petición de las Naciones Unidas y con estrictas condiciones de no apoyar al gobierno radical hutu.

 

PARÍS-Emmanuel Macrón, el actual mandatario francés ha sorprendido a todos, en especial a los europeos, pues ha reconocido con una honestidad fuera de la normalidad, el genocidio que las tropas de Francia, causaron entre la población tutsi, de Ruanda, en el África Negra. Y es que Francia, lo mismo que Inglaterra y España, han sido tres naciones coloniales por antonomasia y que sojuzgaron a millones de seres humanos, considerados, en un principio “inferiores” en comparación con los hombres llegados desde Europa, y causaron crímenes horripilantes a los que han tenido dificultad para aceptar y responsabilizarse de los acontecimientos sangrientos.

            De hecho, Francia no tendría que aceptar solamente lo sucedido en Ruanda, sino en gran parte del continente negro, en el norte africano, en el Sahara; en Oriente Próximo y en el resto de Asia. Pero no han tenido la hidalguía ni la valentía para dejar escuchar el mea culpa tan necesario para comprender esa parte retorcida de la historia de la humanidad. Los ingleses ni los españoles tampoco han aceptado los genocidios que causaron y siguen negando tales hechos, les incomodan y prefieren no hablar de ello. Inherente a esas matanzas, en muchos casos masivas, está el recuerdo del saqueo de las riquezas naturales de esas mismas regiones sometidas a sangre y fuego y también la expoliación; es decir, robarles a los cadáveres lo que llevaban encima. Una realidad histórica que muchos, alrededor del mundo, conocemos, pero que, talvez, nunca lo aceptarán las potencias de aquel entonces.

 

“Solo los que han atravesado la noche, nos pueden perdonar.”

 

            En un emotivo discurso, Emmanuel Macrón dijo que prefiere llamar a la tragedia por su nombre; es decir: genocidio. Y dio la espeluznante cifra de 800 mil tutsis asesinados por las tropas francesas, en lo que se ha dado por llamar “el último genocidio del Siglo XX.” Y añadió a su alocución que fue transmitida casi a toda Europa, ante unos incrédulos televidentes y radioescuchas, quienes prefieren olvidar antes que solicitar el perdón de las víctimas: “Espero que los que atravesaron la noche, puedan perdonar, nos hagan el don de perdonarnos.” Dijo en su discurso solemne, pronunciado en el Memorial del Genocidio, en Gizozi, donde yacen los restos de 250 mil víctimas de las balas francesas.

            Y su intervención hablada prosiguió ante el silencio profundo de sus oyentes: “Un genocidio tiene una genealogía, una historia, una diana: los asesinos tenían una única obsesión criminal: la erradicación de los tutsis, de todos los tutsis. Un genocidio se prepara para abolir la humanidad del otro, se instala a través de humillaciones cotidianas… luego desencadena el odio absoluto, la mecánica del exterminio.” El papel de Francia en esos hechos fue de “responsabilidad”, de acuerdo al concepto enunciado por Macrón; pero nunca de “complicidad.”

            No conforme con su arrepentimiento y para “desarmar” a quienes defienden el papel de Francia en Ruanda, Emmanuel Macrón encargó la investigación y confección de un informe, a una comisión de 15 investigadores, encabezados por el historiador Vincent Duclert. Estos especialistas tendrán acceso, permitido por el presidente de la República, a todos los archivos que existen en Francia: los de la Presidencia, los del Primer Ministro, los del Ejército y los del espionaje.

            A manera de conclusión, el mandatario galo dijo: “Francia tuvo responsabilidades graves y abrumadoras en el último genocidio del Siglo XX, en el que murieron 800 mil tutsis en una orgía de sangre y odio que duró cien días (…). Un recorrido cronológico estima que, entre 1990 y 1993, mi país despachó, en cantidades considerables, armas y municiones, mientras se incubaba la matanza. Luego, se mantuvo ciego sin abandonar la condena equilibrada de las matanzas cometidas por los dos bandos. (…) (Y) es evidente que la política francesa hacia Ruanda fue un fracaso total y apoyó durante mucho tiempo a un régimen que fomentaba las masacres racistas, tras permanecer ciego ante la preparación de un genocidio.”

            No obstante el sonoro mea culpa pronunciado por el actual presidente, se abstuvo de mencionar al entonces mandatario que ocupaba el Palacio de El Elíseo y era nada menos que Francois Mitterrand, quien mantenía una relación muy estrecha con el jefe de Estado ruandés, una relación que explica la gran implicación de todos los servicios políticos y militares de París en la matanza perpetrada.


Matanza en Tiananmen,

 

Tiranía China aplicará Cinco Años de Cárcel

a Quien Conmemore la Masacre

 

BEIJING-En este mes de junio del 2021, propiamente el día 4, se conmemoran 32 años de la matanza de los estudiantes chinos en la Plaza de Tiananmen, cuando el dictador de aquel lejano año de 1989, llamado Li Pieng, ordenó que los blindados y la infantería del ejército, arremetieran contra las miles de personas que se congregaron en la amplia explanada, para pedir libertades de toda índole y, esencialmente, democracia.

            Desde entonces, el gobierno chino ha hecho hasta lo imposible por borrar de las mentes de las nuevas generaciones, lo acontecido aquel día, cuando el mundo entero, la humanidad al completo, enmudeció perpleja, sin comprender lo que estaba sucediendo en el corazón de la Capital de esta nación asiática. De hecho, no se pueden ver fotografías, las cuales son confiscadas de inmediato por la policía; mucho menos referirse al tema y si lo hacen, se exponen a cárcel, torturas y hasta la desaparición física, según las ordenanzas del Estado comunista que gobierna a la China actual.

 

Qué es y cómo es Tiananmen

 

            Es una gran plaza situada frente a la Ciudad Prohibida, donde Mao Zedong, en 1949, proclamó la fundación de la República Popular China y dio origen al Estado comunista que hemos conocido desde entonces: con un partido único, el maoísta, carcelario, tiránico, militarizado, policial, omnipotente y omnipresente.

            Por todo el simbolismo de esa explanada, fue elegida por los miles de estudiantes, el 4 de junio de 1989, para manifestarse contra la inflación, la corrupción y por la instauración de la democracia, entre otras muchas proclamas y reclamos que hicieron evidentes y audibles en aquel acto multitudinario. Fueron siete semanas de protestas, hasta que la tiranía decidió terminar con el asunto, enviando a los tanques y a la soldadesca que abrieron fuego indiscriminadamente, causando las muertes de miles de personas. Nunca se ha dado el número preciso de los decesos, pues el silencio del gobierno de Beijing ha sido absoluto y controlador, pero no cabe la menor duda de que fueron muchísimos los muertos que resultaron de la acción del ejército.

            En este mes de junio del 2021, la policía ha impedido todos los accesos a la plaza, más aún para los corresponsales internacionales que están enterados de lo sucedido y mucho menos tomar fotos del lugar, so pena de ser detenidos y encarcelados por desacato a la autoridad. Los visitantes no se pueden acercar siquiera a dos manzanas de distancia y cualquier comentario en las redes sociales en idioma chino, desaparece al poco tiempo, en cuestión de segundos, debido a los mecanismos de algoritmos automatizados y purgadores online, controlados por el gobierno y su aparato de propaganda. En otras palabras más sencillas y directas: “(para el Estado chino) aquello nunca aconteció, no es un rumor siquiera y por ello, no es digno de ser recordado y mucho menos… conmemorado.”

            Así mismo, aquellas personas que participaron en la manifestación y que resultaron sobrevivientes, siguen siendo vigiladas por la policía secreta del Estado; se trata de individuos que ya han entrado en la tercera edad, muchos de ellos, y no se les deja intercambiar opiniones con la prensa, so pena de sufrir algún castigo en alguna cárcel del país: pueden ser arrestados en sus propias casas o ser enviados lejos de la Capital, en un plan de “vacaciones forzadas”, a algún hotel lejano, en las playas del sur, o hacia parajes naturales del interior; pero siempre vigilados por policías o funcionarios del Estado. Es cuando dice Fan Baolin, disidente que participó en la revuelta de Tiananmen y que pasó 17 años en prisión y ahora vive fuera de China: “Una vez que uno entra en la lista negra del gobierno, será rastreado de por vida. Incluso los familiares de los activistas que ya han muerto, están siempre bajo vigilancia.”

            Por su parte, Zhou Fengsuo, de 51 años de edad, residente en los Estados Unidos hoy en día, y que fue uno de los 21 líderes estudiantiles en las protestas de 1989, señala: “La masacre sigue siendo un tabú político en China. El Partido Comunista ha intentado borrar el incidente del registro oficial y del plan de estudios. Poca gente queda ahora, incluso entre los que participaron en las protestas y luego estuvieron en prisión, que se atrevan a recordar en público lo que pasó en Tiananmen.”

            Este disidente fue detenido nueve días después de la sangría en la explanada, fue encarcelado durante un año y después emigró a los Estados Unidos, en 1995, donde se ha mantenido colaborando con varias asociaciones de derechos humanos que tienen que ver con la realidad de la represión que se sufre en China. Por ello asegura: “El gobierno chino nunca ha publicado el número total de muertos que hubo (en la plaza). Tampoco ha reconocido la tragedia que fue ver cómo el ejército disparaba a los estudiantes, algo que muchos en el partido condenaron internamente. Antes se podrían hacer homenajes a las víctimas en Hong Kong o Macao. Al menos, servía de consuelo porque mucha gente de nuestra tierra podía reunirse y recordar; ahora, después de que Beijing tomara el control total sobre Hong Kong, ni siquiera permiten las conmemoraciones.”

 

El recuerdo y el dolor persisten

 

            A pesar de todos los intentos del Estado represivo chino, muchos ciudadanos siguen recordando, la mayoría en silencio o a hurtadillas y otros pocos… con voz más clara y audible, aunque desde sus residencias en el exterior. En todo caso, cualquier acto público, conversación acerca del tema de la masacre de Tiananmen o simple sugerencia, puede llevar a prisión a quienes insistan en cualquier recordatorio. Por ejemplo, en Hong Kong, las autoridades de esta región autónoma han prohibido, por segundo año consecutivo, la vigilia anual que se venía celebrando desde 1990, en honor a los miles de estudiantes asesinados por el ejército chino. Han utilizado la prohibición, alegando que se debe a la pandemia y evitar así el rebrote; pero, en el fondo, todos saben que se trata de una base política la que ha generado la restricción.

            En este junio del 2021, la policía honkoneña ha desplegado a 7 mil agentes antidisturbios, para detener o ahuyentar a quienes deseen reunirse en el Victoria Park para realizar la vigilia, con velas encendidas y proclamas pro-democracia. De hacer lo contrario, asegura la policía, podrían enfrentar hasta cinco años de prisión. Es cuando dice Yamini Mishra, directora regional de Amnistía Internacional para Asia y Oceanía: “De nuevo, las autoridades de Hong Kong utilizan la Covid-19 como excusa para coartar los derechos de libertad de expresión y a la de reunión pacífica. No se debe castigar a nadie por el simple hecho de encender una vela en memoria de las víctimas de la represión de Tiananmen. Las detenciones y condenas de quienes participaron en la vigilia el año pasado, en la que se mantuvo la distancia de seguridad y que transcurrió en forma pacífica, son una violación del derecho internacional.” Aseveró.

            Y mientras los organismos internacionales revelan lo que está sucediendo en la China comunista, continúan las persecuciones de las minorías étnicas en Xinjiang, Mongolia Interior y en el Tíbet; los ataques contra los denunciantes, la represión en Hong Kong y los intentos fallidos del gobierno de Xi Jinping, por detener al coronavirus. Todo eso se sigue cometiendo contra las libertades ciudadanas y fomentándose desde el seno del gobierno chino.

            Finalmente, y para cerrar este reportaje, en Hong Kong fue aprehendida la activista Chow Hang Tung, vicepresidenta del grupo que organiza las vigilias a las que hicimos referencia en las líneas de arriba, y un parte policial, muy escueto, señala que “fue detenida por promover una asamblea no autorizada.” La mujer, junto a un grupo de correligionarios, solo quería ir al Victoria Park para encender una vela por los asesinados en Tiananmen, por las balas y obuses del ejército comunista de Beijing. Pero este año no se pudo. Habrá que esperar hasta el 2022 para recordar a quienes cayeron, víctimas del crimen masivo perpetrado en 1989.  


Muy a Pesar de Turquía, Biden Reconoce al

Genocidio Armenio

 

WASHINGTON D.C.-Muchas cosas están cambiando en la Casa Blanca y en el gobierno de los Estados Unidos, desde que Joe Biden asumió la presidencia y uno de los últimos aspectos ha sido el reconocimiento de la matanza que los turcos llevaron a cabo contra el pueblo armenio.

            Fue durante el califato Otomano y su Imperio, durante la Primera Guerra Mundial (1914-18), cuando asesinaron a más de un millón y medio de armenios en batallas, fusilamientos y largas caminatas por el desierto sin darles agua para beber y mucho menos alimentar a los prisioneros; sin embargo, Ankara se sacude al decir que las muertes sucedieron al calor de la guerra, “a la violencia propia de las hostilidades” y muchos insurgentes armenios combatían al poder del Sultán. Es por eso que fueron considerados “una quitacolumna de la entonces Rusia, rival en el conflicto” y en la actualidad el gobierno turco rechaza usar el término “genocidio” y ha propuesto crear una comisión conjunta de historiadores para abordar lo sucedido realmente.

            El presidente estadounidense llamó previamente al dictador de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, para tratar este espinoso tema y recibió al otro lado de la línea telefónica una fuerte respuesta turca, en estos términos: “¡No hay honor en instrumentalizar la ‘matanza de entre las matanzas’ para obtener réditos políticos!” Fueron las palabras airadas de Erdogan hacia Biden. Pocos minutos después, el Ministerio del Exterior de Turquía, emitió un comunicado con el mismo mensaje expresado al mandatario de los Estados Unidos.

 

Posición de la Administración Biden

 

            En otro comunicado difundido a “los cinco rincones” del mundo, la Casa Blanca ha dado a conocer la postura de la nueva administración de Joe Biden y deja leer: “Recordamos las vidas de todos aquellos que murieron en el genocidio armenio de la Era Otomana y volvemos a comprometernos para evitar que tamaña atrocidad no vuelva a ocurrir jamás.” De tal manera, la argumentación forma parte de la conmemoración solemne, cuando se cumple un año más de aquel acontecimiento que ensombreció a la historia del pueblo armenio, despojado de sus tierras y pertenencias y condenado a la diáspora por el Cáucaso y regiones vecinas. El comienzo del genocidio se recuerda cada 25 de abril, cuando, en 1915, en plenitud de la Primera Guerra Mundial, fueron perseguidos más de millón y medio de civiles armenios por el gobierno de los Jóvenes Turcos, dentro del Imperio Otomano, un hecho sangriento que se prolongó hasta 1923.

            La brutalidad de las masacres y las deportaciones en condiciones extremas que causaron inevitablemente las muertes de muchísimas personas inocentes, son los rasgos que más impresionan a quienes leen las crónicas referidas al genocidio. El sultanato turco también arremetió contra otros grupos distintos a los musulmanes, como los cristianos, los asirios y los griegos pónticos.

            Aquel 24 de abril de 1915, la catástrofe comenzó con la detención de 235 miembros de la comunidad armenia de Estambul, una cantidad que ascendió de inmediato a 600, hasta alcanzar entre el millón y medio y los dos millones de personas martirizadas. Fueron obligados a caminar por el desierto, a través de cientos de kilómetros, sin agua ni otro tipo de alimentación, mientras caían fallecidos por causa de la inanición. Los escasos sobrevivientes fueron asaltados y violadas sus mujeres por los gendarmes turcos que debieron protegerlos.

            Retornando al documento emitido por la Casa Blanca, el portavoz de la presidencia turca (entiéndase en su verdadera acepción: dictadura turca), Ibrahim Kalin, condenó el argumento del gobierno Biden por “repetir solo las acusaciones de aquellos, cuya única agenda es la enemistad con nuestro país” y manifestó que el presidente de los Estados Unidos ha actuado de esa manera contra Turquía, “movido por interés político” únicamente. Por su lado, el jefe de comunicaciones del Palacio de Ankara, Fahrettin Altun, dijo que la declaración de Washington “(está) vacía de legitimidad legal y científica, así como nula y vacía” y amenazó al señalar que su gobierno tomará medidas inmediatas en respuesta a la proclamación norteamericana.

            El problema adquiere mayores proporciones en la actualidad, porque Turquía es el principal aliado del Pentágono en una región convulsa y altamente volátil; es por eso que existe preocupación en algunos funcionarios de la Casa Blanca, porque temen que las relaciones sólidas con Ankara, se vayan a desquebrajar. Empujado por ese temor, el mismo presidente Biden llamó, desde el Despacho Oval, a Tayyip Erdogan, para “limar asperezas” y un testigo turco de dicha conversación manifestó al periódico Middle East Eye, que fue una plática “tranquila” y con tono apaciguador; pero el líder turco expresó “su firme rechazo al anuncio y ambos líderes estuvieron de acuerdo en el carácter estratégico de la relación bilateral y la importancia de trabajar juntos para construir una cooperación mayor en cuestiones de interés mutuo.”

 

¿Biden presionado?

 

            En opinión del profesor Ryan Gingeras, experto en cuestiones turcas, “la elección de este momento para dar un paso, responde a presiones prolongadas, más que a acontecimientos recientes. De hecho, Ronald Reagan fue el primero en reconocerlo, pero se retractó. Lo que creo que ha cambiado es que otros países (Rusia, Alemania, Francia y Holanda), han emitido comunicados similares de reconocimiento y, con el tiempo, no ha cambiado nada fundamental en su relación con Turquía.” Explica Gingeras y añade: “Por otra parte, parece claro que la paciencia con Turquía es fina en Washington.” Y en este renglón es preciso recordar que el gobierno de los Estados Unidos excluyó a Ankara del programa de desarrollo del cazabombardero avanzado F-35, a raíz de la compra turca de la batería antiaérea rusa S-400. Un dato que ha marcado la tirantez entre Erdogan y Biden.

            Para Ankara resulta incómodo que la actual administración estadounidense le esté dando más importancia al tema de los derechos humanos, que a otro aspecto, pues se pone en alto relieve el genocidio que estamos tratando aquí y ahora en este artículo de prensa.

            En todo caso, resulta paradójico recordar que el mismo Recep Tayyip Erdogan, hace siete años atrás expresó sus condolencias al pueblo armenio y deseó un descanso eterno a las víctimas de la degradación y asesinatos infringidos por el Imperio Otomano; pero, ahora, el mismo dictador turco se ha mostrado reacio y decididamente incómodo ante la misma conmemoración. Un observador de aquel momento explica la contradicción manifiesta, de esta manera: “Fue lo más cerca del reconocimiento que jamás estuvo un máximo dirigente turco. Eran otros tiempos. Proyectos culturales de hermanamiento florecían al calor de iniciativas de diálogo político entre Armenia y Turquía, el centro de Estambul se abarrotaba para recordar en silencio a las víctimas de un siglo atrás y la tensión interna era harto menor. (Pero) hoy Erdogan gobierna apoyándose en una fuerza de extrema derecha, su país ha sido un respaldo crucial para que Azerbaiyán recobre la mayor parte de los territorios en disputa del Alto Karabaj –en una derrota para Armenia- y, según ha recriminado Ankara a Washington, el comunicado (de reconocimiento al genocidio por parte de Biden), entorpece sus intentos incipientes de reconciliación con Ereván (Capital de Armenia).”

            Finalmente, Alin Ozinian, investigadora armenia con raíces turcas, cree que “entre los armenios cunde la idea de que hace cien años, la Turquía Otomana quería exterminar a nuestra raza y hoy quiere hacer lo mismo; por lo tanto, habría una fuerte reacción pública, si cualquier gobierno armenio correspondiera a cualquier movimiento turco de reabrir su frontera.”

            Así las cosas, es evidente que la aceptación de Washington del genocidio, ha abierto una herida muy profunda que se niega a cicatrizar, a pesar del tiempo transcurrido, precisamente porque, cuando parece que va a cerrar, nuevamente la abren y vierten sal sobre la superficie, aumentando el ardor, la venganza, la impotencia contenida y el odio de Armenia hacia su vecina, la poderosa Turquía. 


Es Posible que el FBI y la Policía de New York estuvieran  Implicadas en el Asesinato

de Malcolm X

 

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA- Un oficial de la policía newyorkina, recién fallecido, confesó que el Departamento de Policía de esta ciudad estuvo implicado en el asesinato del activista por los derechos humanos,  Malcolm X. El agente dejó una carta para ser revelada una vez él hubiese muerto, cuyo destino ha sido las manos de la familia de Malcolm y señala claramente que los uniformados y el FBI actuaron de lleno en el magnicidio que sucedió hace 56 años en la Gran Manzana, según se le conoce también a esta urbe de los rascacielos.

            Las tres hijas que sobrevivieron al activista de raza negra, mundialmente famoso por su lucha por los derechos de las gentes de su etnia, convocaron una conferencia de prensa para dar a conocer el documento. Qubiliah, Ilyasah y Gamilah Shabazz, se sentaron frente a los periodistas de los más importantes medios periodísticos de este país y pidieron, seguidamente, que las autoridades reabran el caso, debido a la nueva prueba que arroja luces sobre los culpables de su muerte. Según la carta dejada por el policía encubierto, Raymond Wood, la policía (NYPD) y el FBI, “conspiraron para socavar el movimiento por los derechos civiles y la misión de ellos fue infiltrarse para alentar a sus líderes y miembros a cometer delitos.” La misiva fue escrita y firmada en el 2011 y el agente fallecido explica en ella que debía infiltrarse en el movimiento “para hallar evidencia de actividad criminal y que el FBI pudiera desacreditar y arrestar a sus líderes y, bajo la dirección de sus superiores, alentó a sus miembros a cometer actos criminales.”

             Wood, el agente ya fallecido, se inculpó al decir que él mismo tuvo la responsabilidad en el arresto de dos miembros del equipo de seguridad que cuidaba de Malcolm X, días antes del discurso que diera en el Audubon Ballrom, en el vecindario de Washington Heights (ubicado en Manhattan), sitio donde murió por los balazos que le propinaron aquel 21 de febrero de 1965.

            Un año antes de su asesinato, nuestro personaje había abandonado la organización llamada Nación del Islam, hecho que enfadó a decenas de sus miembros, quienes juraron hacer pagar su decisión; incluso ventilaron abiertamente el deseo de matarlo; y cuando el acto fue ejecutado, al FBI y a la policía de Nueva York le quedó muy fácil aprehender a tres miembros de ese grupo, quienes fueron acusados ante la Corte y condenados a cadena perpetua. Fueron los “chivos expiatorios” a placer para las autoridades y así encubrir a los verdaderos homicidas. Los musulmanes que pagaron con su libertad, fueron Mujahid Abdul Halim (conocido como Talmadge Hayer o Thomas Hagan); Muhammad Abdul Aziz (alias Norman 3X Butler); y Khalil Islam (alias Thomas 15X Johnson). Este último falleció en el 2009 y los otros dos están en libertad condicional.

 

Algunos trazos de la misiva

 

            El documento que implica al Departamento de Policía de Nueva York y al FBI, señala en uno de sus párrafos más importantes, suscritos por Raymond Wood, “participé en acciones que, en retrospectiva, fueron deplorables y perjudiciales para el avance de mi propia raza negra. Mis acciones en nombre del Departamento de Policía de Nueva York, fueron hechas bajo coacción y miedo.” Así amplió su confesión el ex policía, hoy occiso.

            Por su parte, la fiscalía de Manhattan dijo, en febrero del 2020, que estaba revisando el caso de Malcolm X y que se había reunido con representantes del Proyecto Inocencia, después de haber visto un documental de Netflix, en el que se plantearon varias preguntas que ponían en duda las condenas de dos de los hombres que fueron arrestados y condenados por el supuesto homicidio.

            Ilyasah Shabazz, hija del líder negro asesinado, manifestó a la prensa que ha vivido décadas de incertidumbre y solicitó que le sea informada sobre más pruebas que pudieren existir sobre el magnicidio de su padre: “cualquier  prueba que aporte más información a la verdad, después de aquella terrible tragedia, debería ser exhaustivamente investigada.” Argumentó. Por su parte, el NYPD indicó que ha suministrado al fiscal encargado, todos los registros disponibles, que son relevantes para la reapertura del caso y subrayó que las fuerzas del orden de la ciudad, “siguen comprometidas en dar asistencia en cualquier momento que sea necesario, en la revisión” que se está efectuando, en relación con el crimen.

            Recordemos que Malcolm X nació en Omaha, el 19 de mayo de 1925 y murió asesinado en Nuew York, el 21 de febrero de 1965. Su verdadero nombre era Malcolm Little y fue un orador, ministro religioso y activista por los derechos de la raza negra. Dentro de sus discursos, encendidos por demás, acusó con dureza a los blancos por sus crímenes y diversos abusos contra la minoría afroamericana, a lo largo de la historia de los Estados Unidos. Su vida nunca fue fácil, ya que su padre fue asesinado por defender a los trabajadores; y su madre fue ingresada a un hospital psiquiátrico, porque enfermó gravemente cuando le quitaron la custodia de sus hijos.

            A medida que iba creciendo, el joven Malcolm se rozó con hampones de Boston y Nueva York y, en 1945, fue condenado a 10 años de prisión. Una vez en la cárcel, se convirtió en miembro de la Nación del Islam. En 1952 obtuvo su libertad condicional y fue el rostro de dicha organización a nivel nacional durante unos 12 años; sin embargo, tuvo que abandonar su puesto de ministro en 1964, a raíz de fuertes encontronazos con Elijah Muhammad, líder de este grupo. Una vez fuera, Malcolm X se dedicó a viajar y llegó hasta La Meca, centro del Islam, en Arabia Saudita, y se convirtió al sunismo; luego recorrió varias naciones del África, Oriente Próximo y estuvo en la Unión Soviética, viaje que se prestó a especulaciones de parte de la prensa, la policía estadounidense y de sus más enconados enemigos. A partir de ese momento, no solo fue señalado como musulmán, sino también en su papel de supuesto militante del marxismo.

            De regreso en su país natal y con otra visión más avanzada del mundo de aquel entonces, intensificó su lucha por los derechos civiles de su raza, y fundó la Muslim Mosque Inc., una organización islámica; y también creó la secular Organización de la Unidad Afroamericana. Sin embargo, en 1965, fue asesinado supuestamente por Thomas Hagan, miembro de la Nación del Islam, en unión con dos secuaces más, cuando Malcolm X daba un discurso en una reunión multitudinaria. Sucedió en Audubon Ballroom, Manhattan, cuando estalló un alboroto entre las personas ahí congregadas y se escuchó a un hombre gritar: “¡Negro, quita las manos de mi bolsillo!” En un descuido de los guardaespaldas de Malcolm X, un hombre se le acercó y le disparó en el pecho con una escopeta recortada, en 16 ocasiones. La víctima fue llevada al Centro Médico de la Universidad de Columbia, donde murió casi de inmediato de haber ingresado.

            Los perpetradores fueron tres hombres, uno de ellos fue atrapado por la muchedumbre y recibió una golpiza general; los otros dos, fueron capturados posteriormente por la policía neoyorquina.

            El sepelio se celebró el 27 de febrero, en el Templo de la Fe, en la Iglesia de Dios en Cristo, en Harlem; asistieron a las honras fúnebres entre 14 y 30 mil personas.


Hace 50 Años…

Había una Vez un Gobierno Marxista

en Chile… 

 

WASHINGTON D.C. Y SANTIAGO DE CHILE- La intención en el caso del ex dictador chileno Salvador Allende, será buscar y encontrar siempre la verdad de lo sucedido. Los comunistas chilenos –un segmento de la población bastante peculiar y peligroso-, desvirtúan los hechos y colocan a Allende en un papel de mártir que ni ellos mismos se lo creen; y los estadounidenses, desde aquellas lejanas épocas de los albores de los años 70, insisten en decir que no tuvieron nada que ver con el derrocamiento del ex mandatario.

            En todo caso, gracias a la voluntad de varias personas en los Estados Unidos y a la apertura del gobierno norteamericano, se han desclasificado los documentos que dan fe y transparencia acerca de la actuación del ex presidente Richard Nixon (1969-1974), y de su asesor de seguridad, Henry Kissinger, con respecto a la dictadura de Allende en Chile. Por su lado, lo acontecido en el país suramericano lo conocemos hasta la saciedad, aunque los marxistas intenten desvirtuar los hechos. Es así como el Archivo Nacional estadounidense está difundiendo en estos momentos, los documentos que han estado celosamente guardados y los han desclasificado justamente para develar las estrategias de la Casa Blanca para desestabilizar al gobierno de Salvador Allende. Esta documentación aparece en el folio NSA ARCHIVE 50, que contiene, al inicio, un perfil personal del mismo Allende, para adentrarse luego en la madeja de movimientos diplomáticos y de espionaje que detallaremos seguidamente.

 

La negación finalizó de parte de los actores de Washington

 

            Desde hace 50 años hemos estado leyendo y escuchando a las personas involucradas en la caída de Allende, que ni el Pentágono, ni la CIA y mucho menos la Casa Blanca, tuvieron ninguna injerencia en el derrocamiento del líder de la Unidad Popular, el partido que llevó a Salvador Allende al poder. Sin embargo, ese siempre fue un argumento débil, que nadie creyó nunca en América Latina y cayó por su propio peso. Era evidente que un gobierno marxista-leninista en el cono sur del continente, significaba una “espina clavada en la pata del león”; es decir, resultaba sumamente incómodo para los norteamericanos tener, además de Cuba en las manos del comunismo internacional, a los chilenos también, practicando la misma ideología y “respirando en el cuello” de los Estados Unidos, muy cerca.

            Una de las grandes mentiras –jamás creídas ni antes ni después-, la dijo varias veces Henry Kissinger, aferrándose a aquella máxima expresada por el ministro nazi de propaganda, Joseph Goebbels, quien señaló: “Miente, miente, miente, que algo quedará.” Y agarrado a ese axioma, el asesor de Nixon se paseó por el mundo repitiéndolo: “Mi país (USA), no tenía conocimiento del golpe de Estado de 1973 y nunca, nuestro gobierno, tuvo relación con quienes impulsaron el golpe desde el frente interno.” Sin embargo, los papeles recién desclasificados indican lo contrario y aún más… la Casa Blanca estaba inmersa, hasta la nariz, en la situación desestabilizadora que ocurría en Chile. La fomentaba, la alimentaba, la fortalecía, hasta que dio el golpe definitivo que fue el derrocamiento del líder comunista. Los documentos señalan que “los Estados Unidos llevaban a cabo una agresiva estrategia de hostilidad y presión”, contra Allende y su administración.

            Peter Kornbluh, analista senior encargado de Chile en la organización Archivo de Seguridad, con sede en Washington D.C., afirma que Nixon y su gente estaban embargados por un gran temor, fundamentado en que “el camino del socialismo a la chilena y alcanzado por la vía democrática (pues Allende ganó las elecciones limpiamente), expandiera su influencia, no solo en América Latina, sino en otras regiones del planeta.” En noviembre de 1970, en una conversación telefónica, el presidente Nixon le dijo a Kissinger: “Si Allende puede demostrar que puede establecer una política marxista antiamericana, otros harán lo mismo.” Y el asesor contestó al otro lado de la línea: “Tendría efecto incluso en Europa, no solo en América Latina.” Y al partir de esta premisa, Nixon movió al Pentágono y a la CIA, para que actuaran en la nación suramericana, aunque siempre de manera indirecta y totalmente en secreto.

            En este punto es oportuno señalar que la Casa Blanca trataba de evitar un escándalo internacional de todas las formas posibles; fue cuando se tomó la decisión por apoyar a los partidos que conformaban la oposición en Chile, los de centro y los de derechas, para fortalecerlos de cara a las elecciones que se iban a realizar en 1976. Es así como las reuniones iban y venían en la Oficina Oval, de la sede del gobierno norteamericano y Kissinger seguía pensando que “Chile podría terminar siendo el peor fracaso de nuestra administración, ‘nuestra Cuba’, en 1972.” Y dijo, en uno de esos encuentros, a Richard Nixon: “Lo que suceda en Chile durante los próximos 6 a 12 meses, tendrá ramificaciones que irán mucho más allá de las relaciones entre Estados Unidos y Chile.” Según los documentos desclasificados hace poco, Kissinger se refería a la influencia mundial que los chilenos marxistas tendrían, en el caso de que triunfara y se quedara el gobierno de Salvador Allende y así lo hizo saber: “El ejemplo de un exitoso gobierno marxista electo en Chile, seguramente tendría un impacto –e incluso un valor precedente para-, otras partes del mundo, especialmente en Italia. La propagación imitativa de fenómenos similares en otros lugares, a su vez afectaría significativamente el equilibrio mundial y nuestra propia posición en él.” Por lo tanto, había que hacer algo, contundente y definitivo… pero sin mayor dilación.

            De acuerdo a los mismos textos desclasificados, Henry Kissinger trataba de convencer al Presidente Nixon para que tomara una posición más radical y definitoria con respecto a Chile; es decir, decidiera cambiar al régimen marxista establecido en Santiago, de una vez por todas.

 

El desparpajo de la visita de Fidel Castro

 

            Pero lo que apresuró la toma de decisión en Richard Nixon, fue la visita “bestial” -acorde a su naturaleza-, que hizo el dictador cubano, Fidel Castro, a Chile, que se prolongó del 10 de noviembre al 4 de diciembre de 1971, acompañado por una delegación de 45 personas, todas ellas marxistas convencidos, según era de esperar. Y no solo a la Casa Blanca convenció el sátrapa antillano de que se debería tomar una decisión pronta y efectiva, sino a muchísimos chilenos, en cuenta seguidores de Allende, quienes pudieron analizar tranquila y pormenorizadamente al visitante y se percataron de que aquella forma de gobierno no era la ideal para su país. Los expertos aducen que dicha visita fue un error garrafal por parte del cubano, porque, entre otras cosas, provocó un conflicto inútil con los sectores más conservadores de la sociedad chilena, catalogado de “trago amargo” que atraería funestas consecuencias.

            Para Ysrrael A. Camero, en un ensayo suyo publicado en el año 2000, la visita significó “avivar el fuego, innecesariamente, de la división entre los chilenos. No era imprescindible estimular este conflicto, ni siquiera necesario. Todas las alarmas de la Guerra Fría, pasaron de amarillo a rojo, los temores de que el gobierno chileno se dirigiera al comunismo ‘cubano’, estimularon la búsqueda de cualquier tipo de salida (en cuenta el derrocamiento), del gobierno popular.” Cita en su texto. Y es que, fiel a su manera de ser, maleducada, prepotente y salvaje, que le hizo famoso durante toda su vida, Fidel Castro se entrometió en asuntos privados del gobierno de Allende y los chilenos, incluyendo a los mismos marxistas, comenzaron a hablar de “co-gobierno” y que ambos estaban manejando los aspectos administrativos de Chile. Incluso, la figura de Castro intentó siempre hacer ver “pálida” a la de Allende y lo que fue peor… la hizo aparecer igual a un lacayo suyo. Los chilenos, inteligentes e instruidos en estos avatares de la política, lo visualizaron de esa manera, lo decodificaron y llegaron a la importante conclusión de que Allende, su política y sus amiguetes, no eran lo que Chile ni los chilenos necesitaban.

             Naturalmente, Nixon vio la permanencia de Fidel Castro en suelo chileno semejante a una provocación y había que darle premura a los acontecimientos venideros. En una reunión del Consejo de Seguridad en la Casa Blanca, el secretario de Estado, William Rogers, manifestó: “Podemos derribarlo (a Allende), talvez sin ser contraproducentes.” El alto funcionario estadounidense no era partidario de una agresión abierta en la que los Estados Unidos tuvieren una participación en primera línea y de cara a la opinión pública mundial. Por su parte, Melvin Laird, hizo conocer su posición: “Tenemos que hacer todo lo que podamos para dañarlo y derribarlo.” Fue cuando Nixon intervino y manifestó: “Si hay una forma de desbancar a Allende, mejor hazlo. (Porque) nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que (Allende), pueda consolidarse y la imagen proyectada la mundo, será su éxito. (Por eso) seremos fríos y muy correctos, pero haciendo cosas que serán un verdadero mensaje para Allende y otros.”

            Fue de esa manera como quedó delineada la tarea a efectuar en Chile y que desembocaría en el derrocamiento de Salvador Allende, el fin de su comunismo y su suicidio en el Palacio de La Moneda.

 

Un gobierno marxista en medio de regímenes fascistas

 

            Salvador Allende Gossens, médico cirujano de profesión, siempre tuvo instinto suicida, tanto con su cuerpo físico, como en el aspecto político, ya que decidió instaurar una dictadura comunista en medio de naciones gobernadas por sus respectivos ejércitos y radicalmente enemigas de la Unión Soviética y su expansionismo comunista. Por ello encontramos al Chile bajo el dominio de Allende, rodeado de las dictaduras castrenses de Bolivia, Perú, Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, con sus Fuerzas Armadas reorganizadas y entrenadas por ex militares alemanes de convicción nacionalsocialista (nazi). De tal manera, la Casa Blanca dirigió sus estrategias diplomáticas, estrechamente unidas con los gobiernos de la región, especialmente con los de Brasil y Argentina y coordinar los esfuerzos contra Allende.

            Los movimientos que Nixon ordenó en relación con Chile fueron: bloquear silenciosamente los préstamos de los bancos multilaterales a Chile, cancelar los créditos y préstamos a la exportación de Estados Unidos, reclutar a empresas estadounidenses para que abandonaran a la nación suramericana y manipular el valor, en el mercado internacional, de la principal exportación de Chile… el cobre, con la finalidad de dañar a la economía chilena. La CIA iba a ser la que implementaría la estrategia mencionada.

            No obstante lo anterior, el mismo Salvador Allende había entrado en una profunda decepción con respecto a la Unión Soviética, ya que había albergado la idea de que los rusos le iban a proporcionar toda la ayuda que él le pidiese, más aún cuando los Estados Unidos estaban boicoteando a la economía chilena; pero dicho apoyo fue exiguo, muy poco, apenas consiguió la promesa del Kremlin de que invertiría en Chile únicamente US$400 millones en seis años; además, el comercio entre las dos naciones no aumentó lo que Allende había previsto y los créditos se vincularon principalmente a la compra de equipos soviéticos, la mayoría de ellos de muy baja calidad y basados en armamento, tras alimentar la paranoia de que los Estados Unidos en cualquier momento invadirían a Chile con su ejército, un argumento muy usual en los comunistas de todos los tiempos (escuchado por supuesto, en la Nicaragua y Venezuela de hoy). Pero la estocada final fue cuando Salvador Allende visitó Moscú para pedir más ayuda y líneas de crédito y fue rechazado ad portas. Sintió que se había quedado solo y aislado, a miles de kilómetros del que consideraba su mayor aliado. Cuba, con su habitual y proverbial miseria material, tampoco podría darle al gobierno de Allende la ayuda financiera que andaba buscando; pero si le llenó el Palacio de La Moneda, sede del ejecutivo chileno, de guardaespaldas y asesores políticos y era muy común –lo mismo que sucede hoy en día en el Palacio de Miraflores, en Caracas-, escuchar el acento cubano por sus pasillos, por encima de las voces chilenas y rodeando al dictador.

            Con el paso de los meses, la economía de Chile se fue debilitando, las amas de casa comenzaron a hacer largas filas para adquirir pocos alimentos, los razonamientos del fluido eléctrico se producían a diario, la represión policial y militar fue cotidiana y el pueblo simple y sencillo, comenzó a deplorar a Salvador Allende, a su gobierno y a sus nexos con la Unión Soviética, Cuba y los países satélites. No todo fue culpa de los Estados Unidos, según nos dejan ver los acontecimientos, ahora con la tranquilidad que nos otorga el tiempo transcurrido.

            Finalmente, el periodista chileno, Ascanio Cavallo, explica: “No hay nadie en Chile que dude de la voluntad del Gobierno de Nixon de que Allende no terminara su mandato; pero el propio Nixon y Kissinger –que en sus memorias hace una referencia muy breve a Chile-, siempre negaron un papel activo de Estados Unidos, una vez que Allende había asumido la presidencia, a diferencia de lo que indican los papeles (recientemente desclasificados), que revelan que la administración estadounidense discutía cómo lograr su derrocamiento.” La actitud de la CIA, por órdenes de Nixon, era un secreto a voces y quienes fuimos testigos del golpe de Estado en Santiago y crecimos escuchando las distintas versiones, sabíamos con toda seguridad que Washington había ideado y propulsado dicho derrocamiento. No había otra opción para dirigir nuestras sospechas. En otras palabras más gráficas: Nixon y Kissinger dieron las instrucciones y el General Augusto Pinochet, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas chilenas, apretó los botones de la insurrección o del alzamiento contra el gobierno marxista-leninista de la Unidad Popular.

 

            Hace 50 años aconteció lo que hemos resumido en esta semblanza de la historia contemporánea, hechos que aún tienen su fuerte repercusión en la nación suramericana, cuando los marxistas allendistas que se cuentan por miles dentro de Chile, azuzan a los levantamientos callejeros contra el gobierno de Sebastián Piñera, en clara obediencia de las órdenes que se les dictan, por las redes sociales, desde Caracas, Venezuela; y desde La Habana, Cuba. Es posible que, desde hace medio siglo del suicidio de Salvador Allende, muy pocas cosas han cambiado en las mentes de muchas personas y vemos sus manifestaciones en los destrozos que hoy nos muestra Santiago, la Capital, obra del resentimiento, la sed de venganza y el anticapitalismo de los trasnochados fanáticos del comunismo mundial. Richard Nixon, Salvador Allende, Fidel Castro y Augusto Pinochet ya no existen, hace algún trecho de tiempo fallecieron, pero el odio sigue vivo en las gentes que no han entendido que el mundo y la vida misma evoluciona y deja atrás los reveses y aciertos del pasado. Las miradas no pueden estar perdidas y prendidas del ayer, pues el temor a quedarse rezagado siempre va a estar latente.


Dunkerque (Dunkirk)

 

El cineasta inglés, Christopher Edward Nolan, tomó del pasado, propiamente de la Segunda Guerra Mundial, el escape de la playa francesa de Dunkerque (Dunkirk, en inglés), que fue, en verdad, el comienzo de la derrota de Hitler en su papel de comandante en jefe de las fuerzas armadas alemanas. Tal fue la gravedad del error del Führer alemán, que la gran guerra quedó definida en esos mismos meses de mayo y junio de 1940, cuando permitió que fueran evacuados poco más de 400 mil soldados Aliados de su encierro, con el Canal de la Mancha a sus espaldas, sin alimentos, pertrechos de guerra y la Wehrmacht (ejército alemán), actuando igual a “un rodillo”, al arrollar todo lo que estuviera a su paso.

            Los historiadores, absolutamente todos, coinciden en que, si los alemanes hubiesen hecho prisioneros a los soldados británicos y franceses que estaban estacionados en aquella minúscula porción de costa, la guerra se hubiera definido ahí mismo a favor de Alemania y posiblemente hoy estaríamos muchos de nosotros hablando el idioma alemán como lengua materna. Tal era la situación.

Es decir, las probabilidades de escape de los Aliados de aquella playa, eran casi nulas si los alemanes se lo hubiesen propuesto, ya que su ejército estaba completo, venía de ganar las campañas de Polonia, Bélgica, Holanda y se habían hecho con Francia recientemente y con relativa facilidad. La Luftwaffe (aviación germana), victoriosa, poderosa y temida en toda Europa, sobrevolaba la playa de Dunkerque haciendo caer algunas bombas y ametrallando a algunos pocos soldados británicos y franceses, pero sin mucho afán por terminar con aquella masa de hombres que parecían metidos en una gigantesca “ratonera” de arena.

 

Gran éxito de Netflix, pero…

           

La compañía de entretenimiento estadounidense, Netflix, cada vez más aceptada en el mundo entero, precisamente por servir de acicate en momentos cuando la pandemia del covid chino hace que millones de personas se recluyan en sus hogares y encuentren distracción por medio de sus tablet, celulares, computadores y pantallas de televisión, es la que está divulgando esta producción británico-nortamericana, que  promete convertirse en verdadero éxito en estos meses finales del 2020, un año para olvidar por parte de la humanidad al completo.

Nolan escribió el guión observando desde tres ángulos diferentes: desde el terrestre, el marítimo y el aéreo y un detalle importante es la falta de diálogos abundantes, con la única finalidad de que sean los movimientos de los actores (soldados, sus vehículos y aviones), los que marquen el suspenso. Desde luego que el director y productor inglés escogió este tema porque los europeos que han leído y conocido el trasfondo de la historia de la evacuación de Dunkerque, saben de la importancia capital de ese pasaje de la Segunda Guerra Mundial y que significó el inicio de la reivindicación de las fuerzas armadas Aliadas y el comienzo de la derrota alemana. Hay quienes son más directos y crudos y señalan que ese pasaje demostró la demencia y la incapacidad militar de Adolf Hitler, quien, a pesar de que tenía al mejor y más moderno ejército del mundo en aquellos instantes, lo condenó a la inevitable derrota.

Más claro aún… si los alemanes hubiesen acabado con todos los soldados atrapados en aquella playa, Inglaterra y Francia se hubiesen quedado sin hombres para luchar el resto de la contienda armada, en especial los británicos, cuyas fuerzas expedicionarias estaban al completo en tierra firme europea, habían combatido en territorio francés y habían sido derrotados inobjetablemente y expulsados de aquel país.

Los aspectos técnicos de la película señalan que la grabación comenzó en mayo del 2016, en la propia playa de Dunkerque, y fue terminada en Los Ángeles, Estados Unidos; el cinematógrafo Hoyte van Hoytema grabó la cinta con rollos IMAX de gran formato y utilizó efectos especiales reales, apoyado en 6 mil extras; además, tuvo que construir las barcazas y barcos de gran calado propios de la época y que fueron usados para trasladar a los soldados ingleses hasta las islas británicas. Aparte de ello, la película es considerada la mejor de Christopher Nolan y la mejor del 2017, año de su estreno mundial.

Sin embargo, el gran “pero” que notamos en el transcurso del film fue el escaso volumen de personas (soldados Aliados) en la playa, extensión de arena que aparece sumamente extensa, aún más de lo que en realidad son las playas de Dunkerque; y hay escasez de aviones en el cielo, especialmente alemanes, cuando en verdad el espacio aéreo estaba dominado en aquel año de 1940 por la Luftwaffe, contra ninguno de los ingleses y mucho menos de los franceses recién derrotados. Tampoco los barcos de distintos estilos y tamaños son abundantes, apenas aparecen unos pocos al final de la película; es decir, el productor y director Nolan, no previó esa situación, pero Dunkerque en aquel lejano año acusaba una concentración impresionante de soldados, apretujados entre el cielo, la playa y el mar.

Los alemanes tampoco aparecen, solo al final de la filmación cuando apresan a un aviador inglés, quien actúa con exageración al estar a decenas de kilómetros de Inglaterra con su Spitfire, y cuando se le termina el combustible dura una barbaridad en aterrizar en la playa, donde no podría bajar si el guión se hubiera apegado a la verdad, pues en esas instancias estaba repleta de soldados ansiosos por subir a las barcazas.

En resumen: al director le faltaron extras vestidos de soldados británicos, muchos de ellos, porque –repetimos-, Dunkerque era una explanada de arena atestada de hombres huyendo de las tropas alemanas; le faltaron regimientos alemanes –da la impresión de que los ingleses y franceses están huyendo de algo invisible y quieren escapar de un síndrome paranoico y nunca de una realidad visual-, también aviones y barcazas, botes y yates salvadores –recordemos que se salvaron poco más de 300 mil combatientes, quienes llegaron a salvo a Inglaterra-, y, en el transcurso del film, se muestran muchos espacios vacíos, lo cual le quieta veracidad y convicción a la película, en especial para quienes hemos estudiado en profundidad el tema de la Segunda Guerra Mundial. Así mismo, las emociones son mínimas, muy escasas… El tema se presta para lograr un gran éxito fílmico, pero, por el momento, habrá que esperar una nueva producción…

 

Otra oportunidad para Inglaterra

 

            Ante la peliaguda situación por la que atravesaban los ejércitos británico y francés, el Primer Ministro Winston Churchill, ordenó la evacuación de sus hombres “en cualquier cosa que flote,” según sus propias palabras. Fue así como los pequeños pescadores con sus botes y lanchas, los humildes y los poderosos con sus yates de lujo, los barcos de regular y gran calado, se hicieron a la mar en los pocos kilómetros que comprende la distancia que tiene el Canal de La Mancha con respecto a las costas de Europa. Muchos historiadores utilizan el término rimbombante de “el milagro de Dunkerque”; sin embargo dicho concepto no existió nunca, debido a que fue una decisión del propio Hitler de que había que dejar escapar a sus enemigos hacia las islas británicas. El propósito de dicha determinación ya lo había escrito y hecho manifiesto Hitler en su libro Mein Kampf (Mi Lucha), en todo un capítulo en el que explicó que Inglaterra era el aliado “natural” de Alemania y había que atraer a los ingleses hacia dicha alianza, para alcanzar, posteriormente, la dominación europea que albergaba el Führer secretamente.

            No obstante, el ataque a Polonia, en 1939, hizo que el gobierno de Londres se volcara en contra de Alemania y, junto a Francia, le declarara la guerra a Hitler, algo que nunca pudo digerir ni aceptar el líder nazi. De tal manera que, al dejar escapar a la gran masa de soldados de la playa de Dunkerque, fue una forma de persuasión que usó Hitler hacia Inglaterra, para que reconsiderara su enemistad con Alemania y se pasara a su lado. Nunca lo consiguió y más bien produjo un error político enorme y todavía más grande lo fue en el plano militar, porque permitió escapar casi intacto al grosor de las tropas británicas, se reabastecieran y regresaran a la guerra con mayor ímpetu y una enemistad todavía más convincente con la dictadura que tenía atrapada a Alemania, con el gobierno de Adolf Hitler.

            Fue así como 300 mil soldados Aliados fueron evacuados felizmente en todo tipo de barcos, mayormente civiles, y llegaron sanos y salvos a las costas inglesas. Churchill, quien nunca creyó en aquel gesto de buena fe de parte de Hitler, creía que salvarían solamente a una cantidad de hombres muchísimo menor; pero cayó en el error de creer que esa misión de salvamento se debió únicamente a la destreza y valentía del Alto Mando británico y nunca a la decisión del líder nazi. Lo que siguió posteriormente fue la ayuda que le prestaron los Estados Unidos a Inglaterra, por medio de armamento, vehículos, aviones, barcos, medicinas y todo aquello que sirviera a Gran Bretaña para soportar el esfuerzo de guerra contra Alemania. En 1944, esos mismos soldados evacuados en Dunkerque, regresaron a Europa, entrando por las playas de Normandía en el llamado “Día D,” para aniquilar al ejército alemán y poner fin a la Segunda Guerra Mundial. Hitler había sellado su destino al dejar escapar a la gran masa humana en Dunkerque.

 

Herman Goering quiso vestirse de gloria, sin conocer la verdadera intención de Hitler

 

            El Ministro del Aire, Hermann Göring, amo y señor de la Luftwaffe (arma aérea), le pidió a Hitler que detuviera los Panzer (tanques) y demás blindados y no les permitiera arrasar con los soldados Aliados en aquella playa y le permitiera a su aviación cubrirse de gloria, masacrando a los soldados que estaban a la intemperie en la playa abierta y sin oportunidad alguna de salvarse y resultar con vida.

            Pero ya fuese por inoperancia o negligencia de Göring o decisión de Hitler, los bombardeos de los Stukas alemanes desde el cielo, fueron muy escasos, posiblemente por órdenes del propio Hitler, para no hacer daño a los soldados enemigos. Los generales alemanes estacionados en las inmediaciones de Dunkerque maldecían las decisiones de Hitler y Hermann Goering, porque sabían que los ingleses y franceses podrían escapar por el Canal de la Mancha, una determinación que nunca pudieron comprender. De tal manera, los blindados alemanes se quedaron estacionados a pocos metros de la enorme cantidad de soldados que pudieron haber sido hechos prisioneros con total facilidad.

            Fue sino hasta el 10 de mayo de 1941 cuando el Führer tomó otra decisión que tampoco arrojó el resultado positivo que él anhelaba: ordenó a su lugarteniente Rudolf Hess, que volara hacia Escocia en un bombardero Messerschmitt BF 110, localizara a Lord Hamilton, simpatizante con Alemania, y a sabiendas de que era un pacifista consumado, le propusiera acordar un plan de entendimiento con Alemania, lo llevara a la Cámara de los Comunes y al Palacio de Buckinham y el Rey inglés lo avalara y buscara el entendimiento con Berlín.

            En caso de fracasar, ordenó a Hess hacerse pasar por demente y dijera que había hecho el viaje por cuenta propia, sin el apoyo ni el conocimiento de la plana mayor alemana. Naturalmente, los ingleses no aceptaron la misión de Rudolf Hess, lo hicieron prisionero y reaparecería en Alemania en 1945, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, durante el Juicio de Nürenberg, donde fue condenado a cadena perpetua. Moriría en la fortaleza de Spandau, en Berlín, asesinado por los mismos británicos, el 17 de agosto de 1987.

            Lo cierto es que ese fue el último intento que hizo Adolf Hitler por convencer a los ingleses para que lucharan junto a Alemania el resto de la contienda armada. Nunca más lo intentaría, hasta que fue derrotado.

Dunkerque es la historia de una fatídica decisión tomada por un hombre que siempre estuvo fuera de sus cabales y que condenó a su país a la peor destrucción jamás vista por civilización alguna. El escape de aquella playa marcó el derrotero que conduciría a los Aliados a la victoria final.

            Buena película, buen retorno al pasado bélico. 


El Derrocamiento de Manuel Antonio Noriega llama a la Reflexión y… a la Duda

 

 El 20 de diciembre de 1989, el presidente de los Estados Unidos en aquel momento, George H.W.Bush, Ordenó la invasión de Panamá dentro de la operación militar llamada “Causa Justa”, enviando a 26 mil soldados fuertemente armados, apoyados por la artillería en tierra y la aviación (especialmente helicópteros). El objetivo era sacar del poder al dictador, extraordinariamente corrupto, Manuel Antonio Noriega, quien, además, era socio en el narcotráfico del Cartel de Medellín, de Pablo Escobar Gaviria, y de los hermanos cubanos, dictadores de aquella isla, Fidel y Raúl Castro Ruz. Es decir, a simple vista, esa idea de acabar con aquel pillastro panameño, nos pareció a muchos una causa justa realmente. Sin embargo, el tiempo suele aclarar situaciones que en los momentos precisos, no parecen ser muy diáfanas que digamos.

                Los analistas políticos y militares de la época justificaron la invasión estadounidense, aduciendo que la actitud vandálica de Noriega al servir de testaferro de los narcos colombianos y de los dictadores de Cuba, era suficiente motivo para entrarle a su gobierno con toda la fuerza de un ejército poderoso, según ocurrió en la realidad. No obstante, es en este punto cuando reflexionamos acerca del comportamiento de los sucesores de Mr. Bush, quienes han tolerado y han vuelto el rostro hacia el lado contrario, al saber que otras dictaduras, en el presente, en los casos de la nicaragüense y la venezolana, envían y sirven de puente de cargamentos mucho mayores a los que enviaba Noriega en su oportunidad. Entonces la pregunta de fondo, que inevitablemente surge es, ¿Por qué no le entran de igual manera las Fuerzas Armadas norteamericanas a esos dos regímenes narco-comunistas, y, en su defecto, con Noriega no les tembló el pulso para hacerlo? 

            Es cuando se desprende otra interrogante que señala: ¿Realmente ese fue el motivo (la cocaína), por el que se bajó del poder a Manuel Antonio Noriega a finales de la década de los 80? Aquí nace la duda y crece y crece, hasta tomar la forma y la dimensión de una gigantesca interrogante que, sabemos desde ahora mismo, no podremos aclarar, pues podría ser “top secret” en las prioridades del Pentágono y de la Casa Blanca, en aquella época convulsa. Es decir, en palabras sencillas, en esta coyuntura cabe la máxima popular que reza: “lo que es bueno para el ganso (Noriega), es bueno también para la gansa (Nicolás Maduro y la pareja dictatorial de Nicaragua, Ortega y su horrorosa mujer, Rosario Murillo).”

            Después de que el viejo Bush abandonó el poder en los Estados Unidos, subieron los demócratas, en la persona de Bill Clinton (dos períodos); le siguieron George Bush hijo, Barack Obama (dos períodos), y ahora, el esquizoide Donald Trump. Ninguno de ellos ha alzado siquiera la voz para amenazar, ni ligeramente siquiera, a ambos países latinoamericanos, que se dedican a lucrar con millones de dólares, mediante el tráfico y la venta de cocaína, a quienes consumen esa droga en el interior de la Unión Americana. Es decir, hay evidencias tan fuertes como las que llevaron a cadena perpetua al mexicano chapo Guzmán, para arremeter contra las dos dictaduras comunistas e instaurar la democracia, según se hizo en Panamá después de la invasión de 1989. ¿Por qué ninguno de esos presidentes estadounidenses mencionados lo hizo y sabemos que Trump no lo hará jamás, si resultara reelecto en su cargo presidencial?

            Posiblemente la orden para invadir a Panamá la dictó George Bush padre, porque, peligrosamente Noriega sabía cosas, axiomas político/diplomáticos y bélicos, que tocaban de lleno intereses muy delicados de los mismos Estados Unidos. Recordemos que el “general” panameño había sido pieza vital de la CIA, enclavada en el corazón de la dictadura de Omar Torrijos y el asesinato de este último (achacado a un accidente de helicóptero), fue planeado y perpetrado por Noriega, quien, de inmediato, tomó las riendas del poder en el país del Canal interoceánico. ¿Fue delineado dicho crimen en las salas oscuras de la CIA, con la total aceptación de Noriega en Panamá? ¿Habrá sido ese el motivo de la invasión militar para deponer al traidor en cuestión? Manuel Antonio Noriega nunca lo dijo, ni levemente siquiera, porque, de haberlo confesado, hubiese resultado auto-implicado en el crimen de Torrijos, algo que hubiese desatado la furia entre el pueblo panameño, afectivo de lleno al dictador asesinado. Por eso enunciamos: esa verdad nunca la sabremos, así tampoco conoceremos las verdaderas razones de la invasión a Panamá.

            La duda crece todavía más álgida e impresionante, cuando vemos que las hambrunas que sufren los venezolanos en la actualidad, “la diáspora” de ese pueblo avasallado por la dictadura chavista de Nicolás Maduro y sus secuaces, ni los estragos causados por el coronavirus chino, no son motivos fuertes para que los estadounidenses decidan sacar del poder a esos dictadores narco-delincuentes a todas luces. ¿Entonces, por qué a Noriega sí y a Maduro y Ortega/Murillo, de ninguna manera? Solo Dios sabe las razones que esgrimen los estadounidenses para dejar que América Latina se pudra en su propia gangrena de corrupción, traiciones y narcotráfico. Evidentemente, a los republicanos y demócratas de hoy, el hundimiento de esta parte del subcontinente, les importa de igual manera, como la conquista de Andrómeda, en el Universo infinito; es decir… ¡Nada! Tampoco el hecho de que los jóvenes estadounidenses se llenen sus fosas nasales de cocaína, les importa un bledo a los ocupantes de la Casa Blanca, la CIA y el Pentágono. Aquí y ahora… no existe ninguna “causa justa (en apariencia).”

            Así, de acuerdo al estallido de la Guerra de Vietnam por presiones de los fabricantes y comerciantes de armas, y que cobró la vida del expresidente John F. Kennedy en un principio, la invasión de Panamá pudo haberse producido por causas ajenas al restablecimiento de la democracia y a la captura de un dictador corrupto, razones aparentes, pero que se tornan muy dudosas conforme pasan los años y se dejan incólumes a otras dictaduras más corruptas que la de Noriega, en la actualidad de Nicaragua y Venezuela. Solo en el Pentágono, en sus archivos, descansa la tenebrosa verdad, que le es vedada a la opinión pública mundial.


¡Obrador Exige Disculpas a España!

 

MÉXICO D.F. y MADRID-De repente, una mañana cualquiera recién ida, nos despertamos con la insulsa noticia de que el presidente de México, Manuel López Obrador, en un auténtico delirio, envió dos cartas: una al Rey de España, Felipe VI; y otra al Papa Francisco I, en las que les exige que pidan perdón a todos los mexicanos por los asesinatos cometidos hace más de 500 años por los conquistadores dirigidos por Hernán Cortés. En lo personal, eso de estar pidiendo disculpas de país a país por los hechos acaecidos hace cientos de años, me parece lo más absurdo y nada pragmático del mundo; o después de haber causado un genocidio de proporciones épicas, ofrecer disculpas a los familiares sobrevivientes como si con un simple “perdón,” todo quedara olvidado y la vida luego podría continuar normalmente.

            Aunque en el caso de López Obrador –y es lo que creen los españoles por entero hoy día y después de haber conocido el texto de su carta al Rey-, haber traído a colación ese molesto tema de la “masacre” de los aztecas y otras etnias, simplemente es para tapar su inutilidad, su incapacidad intelectual y material, para paliar los enormes problemas que tiene México en la actualidad. Es decir, se trata de “una cortina de humo” para esconder la dureza de la realidad mexicana. Incluso, los mismos líderes indígenas le han devuelto la majadería al presidente y le han dicho… “el que tiene que pedir perdón es usted, López Obrador, por el abandono en el que nos tiene a nosotros, los pueblos originarios, que somos la base y la esencia de la nacionalidad mexicana.”

            Pero una vez que leí la crónica sobre este asunto en el periódico español El Mundo, me acordé de inmediato del libro “El Drama de México. ¿Cuauhtémoc o Cortés?”, escrito por mi querido amigo y ex jefe, el Dr. Emilio Martínez Paula (fundador y Editor de este periódico Información) (q.e.p.d.), en el que hace un análisis de aquellos años de la Conquista. De inmediato, me di a la tarea de buscarlo en mi estantería, en esta oficina desde donde escribo, y con el Tomo en mis manos procedo a transcribir un párrafo que describe el panorama religioso/social y ¡criminal!, que encontraron los españoles cuando llegaron a lo que es hoy México. En el capítulo VIII, página 54, el Dr. Martínez Paula escribe en referencia a los sacrificios humanos que hacían los aztecas: “Piense usted, amigo lector, si conoce algún pueblo habitado por veinte mil personas, y que todas sean asesinadas en una noche y devoradas, comidas, en brutal y enloquecedor banquete. (…) Para el sacrificio se formaron varias hileras de cautivos con una extensión de muchos kilómetros. Las víctimas que iban a morir, algunas en forma espantosa, tenían pintadas las caras y emplumadas las cabezas. (…) El propio Ahuizotl se encargó de iniciar la horripilante ceremonia.”

 

            Es así como, de manera textual y gracias a las investigaciones hechas por el eminente historiador, Martínez Paula, conocemos que los pueblos aborígenes de Mesoamérica, no solo asesinaban a doncellas y jovencitos para ofrendar a sus dioses, sino que practicaban el canibalismo. Y eso, precisamente, encontraron los europeos al dar inicio la Conquista. Entonces me pregunto ¿Quiénes comenzaron el genocidio de estos pueblos? Pero el desacierto de López Obrador no acabó ahí, sino que agregó a su cansino e impreciso discurso que “el perdón de los españoles ayudaría a mejorar las relaciones entre las dos naciones.” Y la verdad es que la diplomacia entre estos dos gobiernos “va sobre ruedas”, sin problemas de ningún tipo y desde hace décadas; e incluso el silencio del Palacio de la Zarzuela ante su majadería es una muestra de que la diplomacia bilateral transita por épocas de madurez, comprensión mutua y respeto profundísimo. El tema, simplemente no procede, no hay lugar… ¡A otra cosa Obrador, a otra cosa! 


López Obrador Intenta Desviar la Atención sobre la Penosa Situación de México

 

Comencemos por el principio: el actual presidente de México es comunista y lo demostró abierta y descaradamente al no sancionar moralmente los atropellos inhumanos que comete a diario el dictador de Venezuela, Nicolás Maduro; y no lo hizo, de la misma manera como no lo hizo el fantoche seudo-mandatario de Uruguay, porque su hijo tiene negocios con los narco-dictadores venezolanos. Tanto Montevideo como México, fueron los únicos países de toda América que se hicieron a un lado para no importunar a la tiranía de Caracas. ¿Revelador, verdad?

            ¡Pues bien! Ahora el endeble presidente mexicano, a quien eligieron para ese puesto porque era lo único más o menos presentable que se postulaba en ese momento para la Mansión de Los Pinos, ha exigido al Rey de España, Felipe VI, y al Papa Francisco, que pidan perdón por lo que, supuestamente, perpetraron los conquistadores españoles hace 500 años, durante la Conquista de México. Con sarcasmo les digo, ¡Bonito tema para desviar la atención sobre el desparpajo interno que es México, con una economía por los suelos, con la peor corrupción de América entera por décadas (como dijo alguien, “la corrupción de los mexicanos es tal, que se le debería tratar como si fuese una ‘Institución’”); con una pobreza per cápita impresionante y con un narcotráfico y guerra entre cárteles de la droga, que son vergonzantes, criminales, deleznables y absolutamente impúdicas!

            El asunto se asemeja a reabrir una cicatriz en nuestro cuerpo físico, que hace años cerró y solamente queda un leve y triste recuerdo. Y es que la humanidad siempre ha sido igual en todas las latitudes del globo terráqueo: los romanos invadieron a Hispania, a las Galias, Britania, Germania, Lusitania, Grecia, toda Asia Menor y destruyeron y borraron del mapa a Cartago, en el norte de Africa. Luego los bárbaros del centro y norte de Europa (hoy los alemanes), invadieron Roma y la acabaron; y, si nos ocupásemos de recordar invasión tras invasión… simplemente no acabaríamos, porque tendríamos que escribir sobre los hunos, quienes llegaron hasta las puertas del Vaticano; o a los turcos, quienes se posaron ante las puertas de Viena, dejando atrás ríos de sangre de los pueblos conquistados. La humanidad siempre ha sido igual en todas partes del planeta.

            El caso de Manuel López Obrador obedece entonces a tres motivos: 1. No puede, no sabe, gobernar México, un país al que solo Dios mismo en persona podría arreglar debido a “la gangrena” político/social/económica que le aqueja desde hace décadas; 2. Es un hombre senil, la edad se le nota por encima de su ropa (aunque hay ancianos que son extraordinarias personas por su sabiduría, sapiencia y consejos), repito: se le eligió presidente simplemente porque era el menos malo de los candidatos postulados para ese cargo y esa tesitura de su vida le hace decir cosas incoherentes, fuera de todo registro o racionalidad; y 3. España y los españoles siempre han estado en la mirilla de los mexicanos para atacarlos, son algo así como “los chivos expiatorios” a quienes culpar por las desgracias de siempre de México. Lo mismo podrían hacer los peruanos y ecuatorianos y, sin embargo, no lo hacen con esa majadería y persistencia.

            En este tema no voy a “tapar el Sol con un dedo” y decir que los conquistadores bajo el mando de Hernán Cortés, llegaron a México con claveles en las manos y hablando de paz (tal y como se le habla hoy, con toda dulzura y cariño, al asesino venezolano Nicolás Maduro, obviando su sed de sangre cotidiana). ¡Para nada! Los españoles bajaron de sus galeones con los sables desenvainados y los cañones apuntando hacia el interior de México; y fueron batallas sangrientas, de bajas humanas mortales, considerables para ambos bandos; pero la conquista absoluta no se produjo ni en México, ni en América Central, ni en Perú, ni en Bolivia, Chile y Ecuador, debido a que son naciones con poblaciones mayoritariamente indígenas y la huella racial europea o española ha sido mínima, apenas detectable en esas etnias; es decir, la masacre de la cual insisten en hablar y escribir algunos anti-españoles no es tal. Racial y culturalmente, la Conquista fue un rotundo fracaso. Incluso la proverbial pobreza de estos mismos pueblos, es parte de la manera de pensar, de la idiosincrasia, en la que prefieren hundirse antes que progresar. Echarle la culpa de la miseria de América Latina a los españoles que vinieron hace 500 años, es tan demencial y asombroso como la mayor de las invencibilidades que se podría decir. El indígena americano es un fiasco como elemento progresista, sino viajemos a Guatemala, El Salvador, el mismo México, Perú y Bolivia, para observar, ahí en el campo, en la panorámica existente, que ese ser humano es un aliado firme, confiable y permanente de la pobreza.

            El indígena es enemigo del trabajo, de los avances modernos; prefiere pedir limosna, imaginarse que todos los días son domingo para lucir sus atuendos y collares y lo peor… prefiere robar, estafar y abusar de las mujeres de otros, antes que ser productivo para la sociedad y su país. Eso lo he comprobado frente a frente, muy de cerca, cuando he coincidido en distintos momentos de mi vida con ellos, en estas naciones mesoamericanas.

            Regresando al tema, simplemente la absurda retórica de Manuel López Obrador no tiene cabida en el contexto actual de las cosas, de los hechos, de las razones y de los avances que va creando el mundo moderno; y se ha puesto él mismo “en el camino de las balas” (dialécticas, me refiero), disparadas por los intelectuales y periodistas españoles, quienes han comenzado a rebatirle de una manera que podrían desmoralizar al endeble presidente mexicano y hasta causarle el suicidio por lo tanto.

 

            Para concluir… a Hernán Cortés y los suyos les aterrorizó encontrar en México miles de esqueletos, principalmente calaveras de mujeres jóvenes, que los aztecas utilizaban para sus sacrificios a sus dioses inexistentes; se percataron los españoles de que los mismos pueblos que subsistían ante la crueldad de los aztecas, se sumaron a la Conquista porque estaban cansados de que llegaran a buscar a las doncellas para violarlas y luego ofrendarlas en sacrificio al “dios jaguar, al dios iguana, al dios mono” y a otros dioses que no eran más que babosadas, auténticas babosadas de aquellos seres salvajes que cundían por todo México. Los conquistadores terminaron con esas masacres impunes de aquellos aborígenes, entre otras virtudes que trajeron a esta América que se hundía cada día más en la oscuridad de su atraso cultural, inhumano y anti-metafísico.  


Las Huellas de los Narcos

 

SANTA CRUZ DE YOJOA, Honduras-Para citar algunos casos, diremos de la Hacienda Nápoles, que fue propiedad del tristemente célebre Pablo Escobar Gaviria, ubicada en la localidad llamada Doradal, en Antioquia, propiamente en el Valle del Río Magdalena, Colombia. Recordemos que el famoso narco hizo traer desde Africa a varias especies de animales, con el propósito de hacer un zoológico privado. Hoy día, es un parque temático de gran atracción turística nacional e internacional por todo lo que ello representa. En América Central, en pueblos pequeños y humildes, se alzan algunas casas fastuosas a las que les falta poco para ser mansiones, muchas de ellas están vacías y confiscadas por la policía local, debido a que fueron construidas por narcotraficantes y, después de sus capturas, quedaron ahí como símbolo de la megalomanía de esas personas oscuras.

            A lo largo y ancho del istmo centroamericano existen incluso barrios enteros que los mismos narcotraficantes, en un alarde extraño y desubicado de bondad, hicieron construir para los pobladores pobres y también permanecen en esos sitios simbolizando a la riqueza mal habida, los asesinatos, el trasiego de “la pasta blanca” de la cocaína y de unas personas que pretendieron ser buenas, pero que en realidad no lo eran ni en mínima instancia. En Honduras, para ser más preciso, existe un zoológico construido por narcos y que hoy atraviesa por una penosa situación. Está ubicado en las montañas hondureñas y posee jirafas, leones, tigres de bengala y otros ejemplares exóticos para estas tierras del istmo. La bióloga guatemalteca María Díaz, así lo describe: “El parque ecológico era muy rentable, era nuevo, tenía mucha inversión; pero ahora no tenemos el capital que tenían los dueños (narcotraficantes), para mantenerlo.” El gobierno hondureño, tras confiscarlo a los delincuentes, se lo dio a esta mujer en concesión, pero de ayuda monetaria nada…

Los hechos que fueron los causantes de esas penurias económicas y turísticas, fueron los bloqueos de carreteras que se efectuaron después de las últimas elecciones presidenciales y que ganó Juan Orlando Hernández; es decir, los ciudadanos opositores al actual mandatario, ahuyentaron a los visitantes nacionales y extranjeros, que dejaban grandes ganancias al Zoo. Recordemos que esas manifestaciones se prolongaron desde noviembre del 2017 hasta febrero del presente 2018. Desde entonces, la desolación, la preocupación y la falta de incentivos económicos, se han adueñado de este original parque que se encuentra en la cima de una colina, a 150 kilómetros al norte de la Capital, Tegucigalpa, y se llama “Zoológico Joya Grande.” Desde luego, las especies de animales africanos, como los que ya hemos mencionado, junto a los hipopótamos, pavos reales, llamas, avestruces, jaguares, pumas y bisontes, son los que han atraído desde siempre a los turistas; pero ese “halo” cargado de morbo, la historia de la que no se habla abiertamente y apenas se menciona en el susurro, ha sido el “gancho” más fuerte para halar a los visitantes y señala el origen del parque, fundado con capital logrado por el trasiego de cocaína, por parte de los narcotraficantes hondureños, hoy casi todos en prisión en los Estados Unidos, después de haber sido declarados extraditables.

 

Desde luego, este Zoo fue construido con la intención de “blanquear” el dinero de la venta de la droga. El cartel los “cachiros”, auténticamente hondureño, fue el creador de este centro de recreo que hoy acusa una fuerte crisis financiera. Otras atracciones que posee son bicicletas acuáticas, lanchas pantaneras, caballos, cafeterías, piscinas, restaurantes y 15 cabañas, además de los 500 ejemplares animales, de 58 especies. Por el momento, hacen falta los US$42 mil por mes con los cuales se costeaba el sitio, se pagaban los salarios a los 65 empleados y se alimentaban a las fieras; más una deuda por otros US$83 mil. Hay quienes susurran medio en broma, medio en serio, “que vuelvan los narcos y nos ayuden.” 


El Guatemalteco, un Pueblo Único

 

CIUDAD DE GUATEMALA-Ya quisiéramos que el pueblo nicaragüense se organizara, se llenara de valor y tirara de sus sillas dictatoriales a Daniel Ortega y su mujer; y que el costarricense se dejara de chistes, de cubrir con un manto de tragi-comedia tanta corrupción que lo carcome desde sus cimientos hasta lo más elevado de su vida nacional, y reaccionara con seriedad para exigir cárcel para todos esos politicastros, magistrados y seudo-empresarios que un día sí y otro también… le roban hasta el último céntimo que hay en sus Bancos Estatales y en el mismo erario público. Pero nó. No hay reacción. El ejemplo de los guatemaltecos no sirvió de nada para el resto de los centroamericanos.

Fue así como vimos a ciudadanos, descalzos algunos; otros venidos de las serranías, otros de las Universidades y las amas de casa con sus niños en brazos, desfilando por las calles de la Capital guatemalteca, para exigir la salida de su presidente, ministros y demás delincuentes “de cuello blanco”, y que las autoridades actuaran para enviarlos a la cárcel. Un ejemplo de civismo, valentía y empoderamiento de un pueblo que se acordó de que el poder reside en él y en nadie más. De tal manera, han sido elevados a juicio los casos del ex General y ex presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, y su grupo de “mafiosos” en el esperpento llamado “la línea”, el fraude aduanero que quedó al descubierto ante los ojos del pueblo.

Dos años después, el Juez de Mayor Riesgo B, Miguel Angel Gálvez, ha abierto el proceso que enfrentará a la justicia a los indiciados. Y es que el fraude alcanzó la suma de US$3,5 millones en las aduanas del país y en una nación como Guatemala, acosada y arrinconada por la pobreza desde que tenemos consciencia y aplicamos la memoria. Es imporante aquí, recordar que el ex mandatario Pérez Molina está en prisión desde el 3 de septiembre del 2015, cuando el clamor del pueblo, que acampaba cada noche ante el Palacio de Gobierno, lo botó del poder y lo envió tras las rejas. Los delitos que se le imputan son, enriquecimiento ilícito, asociación ilícita y el caso especial de defraudación aduanera.

Valga la pena y estas líneas para comparar los casos de corrupción que sufren guatemaltecos y costarricenses. Los primeros fueron estafados con US$3,5 millones mediante “un trabajo de hormiga”, de un grupo que iba sangrando poco a poco a Hacienda; y a los segundos, fue de un zarpazo, rápido y traumático, cuando el Banco de Costa Rica, mediante argucias y la participación indirecta de muchos funcionarios de alto rango de la política nacional, otorgaron un préstamo por US$30 millones a un seudo-empresario, con el objetivo de estafar. Es evidente la mostruosa cantidad de dinero de unos, en relación con los otros.

 

Regresando al tema, Otto Pérez Molina no estará solo en dicho juicio, ya que será acompañado por 27 personas más, incluida la ex vicepresidenta de Guatemala, Roxana Baldetti. Es importante recordar que el ex presidente de la República y Baldetti, fueron los líderes de la banda que actuaba desde el seno del Estado, y los creadores de un sistema de aduanas paralelo, mediante el cual cobraban sobornos a los importadores, para eximirlos del pago de impuestos y que la entrada de sus mercancías a Guatemala, fuera más ágil. Es posible que, durante los meses que dure el proceso, las calles aledañas a la Corte de Justicia, se mantendrán llenas de ciudadanos, de esas mismas gentes responsables que no toleran ni un ápice que les roben. Son esos guatemaltecos que se han dado su lugar, que se han hecho escuchar y a quienes muchos admiramos en esta América ultrajada, robada, engañada y vuelta a robar.


La Partida de Armando Calderón Sol

 

SAN SALVADOR, El Salvador-Este país centroamericano ha dado grandes y buenos presidentes de la República; el mejor de ellos ha sido José Napoleón Duarte. De lejos, ha sido el más importante de todos por una razón muy fuerte: fue el mandatario que se enfrentó a la peor crisis que ha vivido el pueblo salvadoreño, cual ha sido la guerra civil contra la guerrilla comunista del Frente Farabundo Martí. Incluso, sin temor a equivocarnos, sus esfuerzos por pacificar a su patria, le acarrearon el cáncer que le segó la vida al final. Pero el gran esfuerzo ya estaba dado y el cese del fuego y la reconciliación posterior, se convirtió, gracias a Duarte, en cosa de pocas fechas nada más. Fue él quien mereció el Premio Nobel de la Paz que, equivocadamente, le dieron al costarricense Oscar Arias; porque fue José Napoleón quien hizo la monumental tarea de sentar a dialogar a las partes en conflicto en El Salvador, que, a la postre, dieron el fruto en forma de paz definitiva.

            Pero, en el caso que nos ocupa, la muerte reciente del también ex mandatario Armando Calderón Sol, llama a la reflexión en todo el istmo centroamericano y no solo en su patria. Falleció en un hospital privado de Houston, a la edad de 69 años, tras una prolongada enfermedad. Fue el primer presidente salvadoreño, después de la larga y cruenta guerra contra los farabundistas; es decir, gobernó entre 1994 y 1999; y es importante este personaje, porque se le considera “el padre de la reconstrucción nacional”, quien echó a andar nuevamente a todo el país, luego de 12 años de conflicto bélico.

            Perteneció al partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA); fue uno de sus fundadores y  alto dirigente. Era abogado de profesión y un conocedor profundo de la realidad salvadoreña, fundamento que le sirvió para negociar activamente con los guerrilleros comunistas del Farabundo Martí, hasta alcanzar la anhelada paz. Recordemos que la guerra interna de El Salvador se prolongó de 1980 a 1992, y arrojó más de 70 mil muertos, más de 8 mil desaparecidos y un millón de refugiados en los Estados Unidos, México y otras naciones de América Central. Armando Calderón Sol sucedió en el poder al banquero Alfredo Cristiani, quien goza también de una bien ganada reputación por su lucha a favor de la paz de su país.

            El nombre del ex mandatario recién fallecido, significa para los comunistas aglutinados en el Frente Farabundo Martí, alquien que reforzó el neoliberalismo en El Salvador, quien creó la apertura comercial frente a México y los Estados Unidos, al firmar Tratados de Libre Comercio con ambas naciones; y quien hizo importantes privatizaciones en los campos de la energía, telecomunicaciones y en los fondos de pensiones. Ante tal perfil, los marxistas nunca han avalado el paso de Calderón Sol por la presidencia de la República. Lo consideran “un peón más del capitalismo norteamericano,” como es usual en los líderes marxistas, cuando alguna persona no comparte creencias ni ideología con ellos.

            Lo cierto es que Armando Calderón Sol, el doctor en Jurisprudencia y Ciencias Sociales, ha fallecido por culpa de un prolongado sufrimiento a causa de un cáncer de pulmón. Se trató de un hombre del cual El Salvador, el país entero, se siente orgulloso por el derrotero que llevó su vida privada y política; por su honestidad, su hombría de bien y porque cumplió cabalmente con la misión que le fue encomendada, cual era hacer un buen gobierno y complementar y cerrar el capítulo de la pacificación que inició su antecesor José Napoleón Duarte. Nada de qué avergonzarse y, sí, mucho por qué enorgullecerse… ese fue el axioma político de Calderón Sol, el buen presidente salvadoreño que ha partido tras escribir una página importantísima en la historia de su patria.


La Toma de la Bastilla

 

AMÉRICA CENTRAL-Donald Trump y su elegante esposa, Melania, han visitado París para celebrar junto a la pareja presidencial francesa, un año más de la Toma de la Bastilla por los revolucionarios azuzados por Roberspierre y compañía. El tema que aquí trato es Universal, llevado y traído, siempre ensalzado y nunca vilipendiado, como debería ocurrir. Porque la Revolución Francesa, al margen de su supuesta búsqueda incansable de la “igualdad, fraternidad y libertad”, merece ser puesta siempre en su justa dimensión y realismo. Porque, más que incansable, lo que sucedió fue una búsqueda insaciable de la sangre por la sangre, lejos de todos los principios que los franceses han “vendido” al mundo.

            Y me he decidido escribir sobre el tema, porque he recogido las palabras del nuevo y joven mandatario galo, Emmanuel Macron, quien dijo que “nada nos separará de los Estados Unidos.” ¡Bueno, precisamente aquí yace el quid del asunto, del problema en su profundidad…! El entonces Rey francés, Luis XVI, siguiendo los consejos de sus Generales, dejó al fisco de la Casa Real en cero, nada para invertir en granos o alimentos para su pueblo; y cada vez que el advenedizo Monarca quería dejar de gastar, su Alto Mando le convencía para que siguiera enviando armas, alimentos, dinero en efectivo y toda clase de ayuda a George Washington, quien estaba tratando de conseguir la independencia para los Estados Unidos, en franca y abierta guerra contra los colonizadores ingleses.

Y Francia ayudaba denodadamente como declarada enemiga de Inglaterra que ha sido durante casi toda su historia. El precio de esa ayuda, de esa “manutención”, porque esa es la palabra exacta, la pagó la familia Real de los Borbones con sus propias cabezas en la guillotina. Sino que lo digan los espíritus de la Reina María Antonieta, del mismo Rey Luis XVI, las Damas de la Corte, las Princesas y el Delfín, el niño sucesor al Trono y cuyo paradero nunca se supo jamás. Sin ambages: el inicio de la tragedia de la Monarquía francesa, su depuración y su final, fue la Revolución de los Estados Unidos. Es posible que Macron lo sepa… es posible que nó; pero la presencia de Trump en París ha sido más que simbólica. ¿Y por qué nó va eso de “igualité, fraternité y liberté”? Porque justamente esos ideales no se alcanzaron en Francia sino hasta muchos años después de la muerte de Napoleón Bonaparte, “el hombre que domó a la Revolución Francesa”, según le dijo en una oportunidad Ludwig van Beethoven. Y así ocurrió… “El Corso” la domesticó, tranquilizó las ríadas de sangre que inundaban a diario las calles de París, aún mucho tiempo después de los asesinatos de los aristócratas de Versalles. Simplemente la Revolución perdió los frenos, las riendas, las bridas… y se convirtió en un caballo salvaje imposible de dominar.

            Para ello, les insto leer la obra total y definitiva sobre el tema, escrito por A de Lamartine, en dos Tomos. Una vez leída, no quedará  nada por investigar. Y los hechos se decantaron así: una vez que vinieron por los Borbones y los de su clase, los asesinaron; luego vinieron por los militares y los asesinaron; después por el Clero católico; luego por los intelectuales; posteriormente por las mujeres, las madres, sus hijos y el mismo pueblo por el pueblo y a todos los acabaron… La sangre se había desbordado  hasta cobrar también las vidas de los grandes demagogos, Roberspierre, Dantón, Marat, Desmoulins y demás. “Usted, Su Majestad, fue el gran domador de la Revolución Francesa”, le espetó Beethoven a Bonaparte; de lo contrario, la criminalidad sórdida y ciega hubiese seguido al margen de los principios hoy tan preconizados.


“Odio a América”

 

SAN JOSE, Costa Rica-La conocí en un Banco de este país. Esa mañana estaba depositando unos pocos colones (moneda costarricense), en una cuenta que yo tenía. El dinero me lo había dejado mi padre al morir, quien no cumplía siquiera medio año de haber fallecido. Ella era bajita de estatura, como la mayoría de las japonesas; trabamos conversación, su castellano era bueno, aceptable. Estaba depositando en su cuenta corriente una impresionante cantidad de dólares, ganados gracias a su profesión como pianista clásica. El nombre de esta mujer me lo reservo, como es debido; pero era una dama de edad madura.

            Y comenzamos a dialogar sobre su viaje a Tokio, una visita que no se iba a extender mucho y algo que me llamó la atención fue cuando me dijo que el avión que tomaría iba a hacer escala en Ciudad de México y no en Los Angeles, California, según se acostumbraba en los quehaceres de la aeronáutica por aquellos ya lejanos años 80. Al preguntarle por aquel detalle, ella frunció el ceño y me contestó, “porque odio a América (los Estados Unidos), no quiero saber nada de América, la odio.” Reiteró. Como conocedor profundo del tema de la Segunda Guerra Mundial que me considero, la comprendí al instante. En mi imaginación pude ver la explosión de las dos bombas atómicas lanzadas por la aviación estadounidense sobre Hiroshima y Nagasaki. La primera ciudad visitada recientemente por el presidente de Norteamérica, Barack Obama, a petición del alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue. El coloquio continuó sin más trascendencia hasta que ella se despidió. Nunca más volví a ver a aquella japonesa que me dejó meditando acerca de lo acontecido en 1945 en su país.

 

            Y es que desde esta América Central de dictaduras, desigualdad social y pobreza que te deja con la boca abierta por lo sorprendente, la Segunda Guerra Mundial parece tan lejana para la mayoría de las personas, que se iguala a una temática sin mucho asidero para platicar siquiera. En mi opinión, Obama debió haber dicho un sentido discurso (recordemos al brillante orador que él es); pero pedir perdón explícitamente nó. ¿Por qué? Porque los actos criminales de los japoneses contra los prisioneros estadounidenses durante el conflicto, también merecen una disculpa por parte del gobierno de Tokio. Para empezar, el ataque a mansalva a la base de Pearl Harbor, fue un acto homicida, a traición, como nunca se había registrado en la historia de la humanidad. Después, las llamadas “marchas de la muerte” en las que los soldados americanos tuvieron que caminar, presos, obligados por los japoneses, hasta caer fulminados por el cansancio, el hambre y el paludismo propio de las selvas de las islas asiáticas. El mismo General Mcarthur vio los esqueletos de sus hombres, tirados en literas en los campos de concentración japoneses, asesinados lentamente por la falta de alimentación y las enfermedades. La crueldad fue de un parangón impresionante de parte de los “hijos del Sol Naciente.” Aún así, si insistiéramos en las disculpas, estas deberán ser “cruzadas”, de los japoneses hacia los estadounidenses y viceversa.

La criminalidad fue mutua, como siempre sucede en las guerras. Empero, en un intento de síntesis de nuestra parte, lo más sensato lo dijo un sobreviviente de las bombas atómicas, llamado Masahiro Kunishige: “No necesito la disculpa de Obama, sino el fin de las armas nucleares.” Inteligente, preciso, humano y sabio este caballero nipón. Mientras tanto, en América Central la mayoría de los pueblos ven aquello tan ajeno, que siguen sus caminos sin mirar superficialmente siquiera. Craso error en un istmo que siempre escucha los tambores que llaman a la guerra y parece que no aprenden aún de su propia historia.


El Espectro de Chernobyl

 

KIEV, Ucrania-Trascurre el trigésimo aniversario de la explosión de uno de los reactores atómicos de esta planta nuclear rusa (el número 4), el peor accidente de este tipo que ha experimentado la humanidad, algo comparable con el ataque a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

            Desgraciadamente, “el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra”, y, partiendo de ese refrán popular, es muy posible que otro accidente nuclear se pueda producir en cualquier país del orbe, especialmente del tercer mundo, donde varias naciones se ha metido en la carrera atómica, como Brasil, Cuba, Irán, Israel, India, Pakistán y otras, que no cuentan con las mínimas reglas de seguridad, ni el dinero para sostener a esos peligrosos proyectos. La sabiduría que se aprende de una catástrofe como la de Chernobyl, es la de evitar otro hecho igual o parecido, ese es el resabio que nos dejan 30 años de distancia de aquella fatídica fecha en Ucrania. En esa oportunidad, según datos fieles de la ONU, murieron 31 personas durante el accidente, entre trabajadores especializados, bomberos y militares. La cantidad de material radiactivo que abarcó los cielos de toda Europa, fue 200 veces mayor al liberado por las dos bombas atómicas sobre el Japón. Después de esto, Ucrania y Rusia siguieron utilizando a la planta de Chernobyl, en un acto incomprensible para el mundo.

            Las secuelas de la explosión han originado las muertes de casi 250 mil personas residentes o cercanas a la zona, decenas de niños que nacieron posteriormente con malfomaciones físicas. A pesar de ello, se tuvo que desatar una verdadera “batalla” diplomática para convencer a los gobiernos de Rusia y Ucrania para clausurar definitivamente la planta. Fue sino hasta el 15 de diciembre del 2000, cuando se cerró el último reactor en funcionamiento. Por medio de helicópteros se lanzaron sobre el núcleo, más de 5 mil toneladas de plomo, boro y otros productos químicos; luego, se construyó un enorme sarcófago de 410 mil metros cúbicos de hormigón y 7 mil toneladas de acero. La mayoría de los hombres que trabajaron en esto, han muerto como producto de la radiactividad. Lo peor del caso radica en que se ha descubierto una enorme fuga de energía, a pesar del tiempo transcurrido y las “correcciones” hechas. Los científicos han dicho que el reactor dañado permanecerá radiactivo los siguientes 100 mil años. Otros diez permanecen en peligro, en países que estuvieron bajo el dominio soviético: las unidades 1 y 2 en Lituania; 1 y 2 en Kola, Rusia; 1 y 2 en Koslodug, Bulgaria; la unidad 1 en Chernobyl; y la 3 en Ucrania. A lo anterior, hay que sumarle el extravío de centenares de bombas nucleares portátiles, que estaban en poder del servicio secreto de la Unión Soviético y la venta de estas maletas a fundamentalistas árabes, por parte de Ucrania. Se trata de unos maletines de 60 x 40 x 20 centímetros, sencillas en el manejo y capaces de exterminar hasta 100 mil personas.

 

            La pregunta obligada es: ¿Después de 30 años de Chernobyl, el ser humano aprendió la lección? Juzgue usted amable lector…



“El Sismo de Cada Día”


AMÉRICA CENTRAL- De pronto usted está desayunando tranquilo y distendido en compañía de su esposa e hijos, un fin de semana cualquiera, y lo que parece una agradable circunstancia con los seres que usted más ama, se torna en algo imprevisto, imponderable… un fuerte temblor le ha hecho lanzar sobre la mesa, sin que usted lo haya querido, el cubierto con el que estaba degustando sus alimentos; los niños gritan, su esposa no sabe qué hacer, cuál “protocolo” activar… Es un sismo fortísimo que nunca nadie esperó. Y esto puede suceder desde Guatemala, un país de los más golpeados con los terremotos, dicho sea de paso, hasta Panamá. Todo el istmo está amenazado constantemente por estos fenómenos de la naturaleza, tan destructivos desde siempre.

            Hace pocos días en El Salvador, para citar un caso reciente, en el municipio de Conchagua, La Unión, en la comunidad de Piedras Blancas, se presentó un caso similar… un fuerte temblor dañó seis viviendas de adobe y bahareque e hizo que la dirección de Protección Civil declarara la situación con la “alerta naranja”, según el código que utiliza por el gobierno en casos similares. Y hemos citado este ejemplo porque es el último que se ha dado en América Central; sin embargo el enjambre de temblores de tierra se produce a diario por toda la región. Es tal la situación que únicamente en esta comunidad se contabilizaron 613 temblores de diferente magnitud cada uno de ellos, en tan solo tres días. Es cuando la ministra salvadoreña de Medio Ambiente, Lina Pohl, llamó a la calma a la población y recordó que en el 2011, la misma zona sufrió 1,896 sismos, algo inusitado para las personas que viven en otras latitudes del planeta donde estas circunstancias no se presentan. Les cuesta creer que en América Central los terremotos, tsunamis y sismos de diversa intensidad, sean “el pan nuestro de cada día.” Es aquí donde los guatemaltecos explican la importancia de su ejército, que ayuda decididamente cuando se dan las catástrofes; es cuando los soldados dejan a un lado sus armas para convertirse en socorristas de primera línea. No obstante la destrucción general siempre supera al personal capacitado y a los ingentes esfuerzos de los gobiernos. En Costa Rica, para mencionar otro ejemplo, la Comisión de Emergencia, una oficina que pertenece a las partes gubernamentales, además de sufrir faltantes materiales, se ha visto envuelta en los últimos años en actos de negligencia cuando ha tenido que socorrer a la población; asimismo, en actos de corrupción verdaderamente vergonzantes.

            Si recordamos los últimos terremotos ocurridos en el istmo centroamericano, tenemos que mencionar al de El Salvador el 13 de enero y 13 de febrero del 2001, con una intensidad en la escala de Richter de 7,6 y 6,6, respectivamente. Causaron 1,142 muertos, 2 mil desaparecidos y 1,3 millones de damnificados. El 28 de mayo del 2009, en Honduras, otro con una magnitud de 7,1, sacudió la costa norte y dejó 7 muertos. Ese mismo año, en Costa Rica, el 8 de enero, un terremoto de 6,2, dejó más de 30 fallecidos y desaparecidos a unos 40 kilómetros de la Capital. Y, por último, en Guatemala, el 7 de noviembre del 2,012, un sismo de 7,4 sacudió a la costa del Pacífico, causando la muerte de 44 personas y varias decenas de desaparecidos. De tal manera ese es “el pan nuestro de cada día” en América Central, el imponderable, lo que hace que los gobiernos siempre queden frustrados al no poder solucionar la panorámica de desastre que queda posteriormente. Es así como su desayuno se ha interrumpido, mientras sus niños y esposa buscan desaforados un sitio seguro que, en realidad, no lo hay... Tal es la fuerza de la naturaleza.



Ex dictador Noriega Pide Perdón


CIUDAD DE PANAMÁ-El ser humano es impredecible, máxime si se encuentra en ciertas situaciones de presión o ha sufrido, según el ejemplo de Manuel Antonio Noriega, condiciones deplorables donde ha perdido la libertad desde hace muchos años y no abriga la esperanza de retornar a ella en el futuro. Sólo así se explica el hecho de que el ex dictador panameño haya pedido perdón a su pueblo por los desmanes y crímenes que cometió y ordenó cometer a sus subalternos cuando dirigía a su país con mano tiránica. Ahora “el balón está del lado de los panameños” y veremos si le otorgan el perdón que el ex tirano les ha solicitado, en apariencia con absoluta sinceridad, desde la cárcel donde yace en estos momentos. Aunque no lo vemos factible especialmente en aquellas personas a quienes Noriega dañó directa o indirectamente durante su gobierno dictatorial y déspota. Sus excesos fueron desde la desaparición y muerte de cientos de ciudadanos, hasta la persecución política de sus adversarios y al llenar el mercado clandestino de Estados Unidos y Europa, con cocaína que transportaba por la ruta Medellín, Colombia; Panamá, La Habana, Cuba; y finalmente al destino señalado por los “barones de la droga.”

Los periodistas que le han entrevistado recientemente coinciden en decir que Manuel Antonio Noriega se ha convertido al cristianismo, actitud que data desde que estaba preso en los Estados Unidos y esa posición espiritual quizás haya incidido también en el arrepentimiento honesto de este individuo sobre el que pesan muchas muertes y demás abusos que sufrieron quienes se le opusieron allá por la ya lejana década de los 80s, cuando era “el amo y señor de la vida y la muerte” en Panamá. Fue en un programa de televisión la semana pasada, cuando Noriega pidió perdón estando en una cárcel en esta Capital panameña. “Cierro el ciclo militar como último General de ese grupo, pidiendo perdón como comandante en jefe y como jefe de gobierno (…). Pido perdón a toda persona que se sienta ofendida, afectada, perjudicada o humillada por mis acciones o de mis superiores en el cumplimiento de órdenes o de mis subalternos dentro del estatus de responsabilidad de mi gobierno civil y militar”, según lectura que hizo el ex dictador de un documento que redactó previamente en su celda. La teleaudiencia del Canal Telemetro no podía contener la sorpresa, máxime que le conocieron en sus años de fortaleza física, mental y militar, cuando una decisión suya podía cambiar el destino de muchas personas individuales y de familias enteras en Panamá.

Está recluido en el centro penal El Renacer, un lugar que es para los reos de baja peligrosidad; y su imagen externa ya no es la misma naturalmente. El hecho de haber estado preso en los Estados Unidos y en Francia por narcotráfico y lavado de dinero, ha hecho mella en su salud y fortaleza. Incluso se moviliza en silla de ruedas, una imagen contrastante con aquel dictador que golpeaba el podio de oratoria con un enorme machete, ante miles de panameños que lo observaban con miedo y odio a la vez. Aún así, a pesar de su solicitud de perdón al pueblo, Noriega tiene que aclarar muchas cosas que mantiene en secreto en su memoria. Por ejemplo, el caso de la decapitación del guerrillero Hugo Spadafora, en 1985; y la desaparición del sacerdote colombiano Héctor Gallego, para citar únicamente dos acontecimientos. En los Estados Unidos estuvo encarcelado durante 20 años; y posteriormente fue enviado a Francia en el 2011. Hoy cumple en su Panamá natal otros 20 años por el crimen de Spadafora. Repetimos, en esta solicitud de perdón es el pueblo el que tiene la última palabra. Una difícil decisión para los panameños que aún le recuerdan vívidamente en sus atropellos de lesa humanidad.


 

Auschwitz


MIRROR-En el mundo de la postguerra han surgido varios grupos que observan los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial, según les parece y conviene. Los hay historiadores –los serios de verdad-; cineastas, que se han enriquecido en Hollywood principalmente, haciendo películas totalmente fantásticas donde los alemanes se comen a los niños y son unos cobardes al ser vencidos fácilmente por los norteamericanos; existen también los revisionistas, quienes pecan de mentirosos estúpidos, pues niegan lo ocurrido teniendo las evidencias en sus propias narices; por ejemplo, dicen que "la Solución Final al Problema Judío” o el genocidio nazi, es una patraña del sionismo y nunca se dio en la vida real, cuando los campos de concentración están a la vista, los testigos, las fotos que la misma SS, guardia de los campos, tomó; e incluso, los films que los hayen cantidades "industriales.” Y, para no extendernos mucho, están los"pobrecitos”, las víctimas, los eternos sufrientes, que andan por la vida repitiendo lo malos que fueron los nazis con ellos y que nunca merecieron tales situaciones de crímenes masivos. Los judíos son estos últimos con ese "cuento” que solo la actual canciller alemana, Angela Merkel, ha incentivado en perjuicio de la salud espiritual y psíquica de los alemanes de hoy.

            En lo personal, no me gusta el sustantivo hebreo "shoa” u "holocausto”, según su traducción al español; pues sugiere "sacrificio” de seres humanos en nombre y en honor de Dios. Prefiero llamarlo de dos maneras que son realistas, terrenales y crudas, como debe llamarse: "Solución al Problema Judío”, tal y como lo denominaron los propios nazis durante y después de la Conferencia en la Mansión de Wannsee, en Berlín, donde se echó a andar la maquinaria de lamuerte; o sino llamarlo también "genocidio”. Y no considerarlo solamente  un asunto que compitió únicamente a los judíos europeos, sino también a los gitanos, enemigos políticos del Tercer Reich, prisioneros rusos, negros del ejército estadounidense, homosexuales y todo aquel que no fuera compatible con la ideología nacionalsocialista creada y ejecutada por Adolf Hitler y su camarilla. Como vemos, el término genocidio nazi es más amplio y tiene que ser justo con la realidad de lo acontecido y la verdad.

            Y como el mundo es una balanza, son dos polos que se anteponen en ambos extremos, según decía Kant… "la tesis y la antítesis”, hay que reflejar con toda claridad la enorme cantidad de presos alemanes que murieron entre 1945 y 1947 en los enormes campos de concentración hechos por los Aliados una vez finalizada la guerra. Más de un millón de alemanes murieron lentamente de frío, enfermedades y hambre, pues así lo decidieron los ingleses, norteamericanos, ruso-soviéticos y franceses, ganadores de la contienda armada. Pero eso es parte de la maldición de las guerras, la inhumanidad que habita en los cuerpos, almas y mentes de los seres humanos, quienes combaten siempre en pos de una quimera, de una utopía tan grande como la misma barbarie que están cometiendo al sostener las armas en sus manos. Porque la guerra es eso… barbarie, estupidez, irracionalismo al poner frente a frente al hombre contra el hombre, para aniquilarse mutuamente.

            Pero "recogiendo el guante” que constantemente nos lanzan los judíos a los historiadores y cronistas de la prensa, tenemos que afirmar que el centro de exterminio llamado Auschwitz, está ahí, en Cracovia, Polonia. Es quizás el museo al aire libre más grande del mundo y el más tétrico. He estado ahí innumerables veces y no sé si por ese morbo tan natural que poseo o porque mi parte de necrofilia así me lo exige; lo cierto es que el sitio es sobrecogedor. Y en uno de sus patios, de manera poco visible, pues es un aparato que se nota fue rápidamente construido y por ello peca de insignificante, está el cadalso donde fue ahorcado uno de los comandantes de Auschwitz, llamado Rudolf Ferdinad Höss. En mi caso, siempre hice un alto ante tal sitio por varios minutos, pues se trata de un personaje que nunca más se va a repetir en la historia de la humanidad, debido al triste papel que le correspondió vivir, ordenando el destino final de más de 2,5 millones de prisioneros.

            Auschwitz tiene un umbral que se puede ver desde lejos y que también impresiona. Es un dintel enorme, con una gran puerta siempre abierta que atraviesan las vías ferroviarias que se internan en los grandes y espaciosos patios del campo de concentración. Ahí, al final, en los andenes, los jefes alemanes y médicos, iban separando mujeres de sus esposos, de sus niños, de sus padres, abuelos y tíos. Unos para trabajar y los otros para pasar directamente a las cámaras de gas. Auschwitz existió y sus vestigios, sus edificios tétricos están ahí, en Polonia, y no nos dejan mentir. Los revisionistas, especialmente suramericanos, dicen que dicho campo de exterminio fue creado por los soviéticos y es una versión tan estúpida, como infantil, descabellada e ilógica. Antes de la contraofensiva rusa, los aviones de reconocimiento de los Estados Unidos, habían fotografiado las instalaciones y guardado esas fotos en los archivos del Pentágono, en Washington. En el momento cuando se tomaron las gráficas, el ejército alemán tenía arrinconados a los soviéticos en las entrañas de su propio país y los rusos no soñaban siquiera llegar a territorio polaco nunca.

            No quiero exculpar a los alemanes. ¿Pues, qué sentido tendría para mí hacerlo? Como tampoco quiero aplaudir a la canciller Merkel, quien se pone de rodillas implorante ante los judíos actuales y de paso, quiere que los alemanes actuales también lo hagan. Pero tampoco quiero repetir ese "pobrecitos”, un adjetivo con el cual se pone en alto relieve a los hebreos, olvidando premeditadamente a las otras víctimas de los nazis y que fueron miles también. Tampoco quiero subrayar que los judíos han sido "blancas palomas”, más aún si revisamos con calma los últimos acontecimientos en Palestina, donde han masacrado a decenas de niños, mujeres y ancianos, con toda la fuerza de su ejército; y, además, han construido un ghetto, muy parecido al de Varsovia, donde están hacinados miles de miles de palestinos, delimitados por un muro altísimo e ignominioso. Ante todos estos hechos macabros, hay que atender a la historia, a la verdadera historia, para que nos enseñe lo que otros tergiversan y nos muestre que el ser humano, con sus crímenes y mentiras, puede ser más salvaje que la peor de las fieras y más malvado que el mismísimo Satanás. Y en honor a la verdad, a esa verdad que hoy invoco aquí, los alemanes, ucranianos, letones y otros colaboracionistas en "la Solución Final al Problema Judío”, ya han muerto, han ido muriendo con el paso de los años y los alemanes que hoy están en el mundo…están exentos de toda culpa, aunque a la canciller Merkel, hija de un Pastor luterano y por ello fiel creyente en la "misión divina del pueblo judío”, según el Antiguo Testamento, se empecine en seguir culpabilizando lo que ya ha sido indultado desde que se convirtió en las nuevas generaciones de alemanes. Y algo muy importante: Israel es el país que es ahora, gracias a la ayuda de Alemania, que les regala armamento, medicamentos, otorga becas a estudiantes judíos a las Universidades alemanas; también les concede maquinaria agrícola, abonos, y un largo etcétera de regalos, incluyendo millones de millones de Euros, con tal de pagar una culpa que no debiera de existir desde la renovación de las generaciones modernas.

            Con toda veracidad, Auschwitz está ahí, sus grandes instalaciones lúgubres y mortuorias están en Cracovia; como también está ahí, la Palestina masacrada y vuelta a masacrar cuando a los judíos les apetece.


La Zaga de Haiyan


MANILA, Filipinas-Los meteorólogos y el gobierno filipino informaron y alertaron con anticipación a su pueblo acerca de lo que vendría en pocos días. Ciertamente, igual a otros casos iguales o parecidos, la población se preocupó como siempre y tomó las previsiones de siempre. Pero… este nuevo tifón no se parecería a los que anterior y constantemente  han pasado sobre estas islas del Pacífico. En esto no hubo culpa de parte de la administración del país, pues actuó responsablemente ante unos ciudadanos que también acataron las indicaciones responsablemente; incluso lo hicieron con optimismo. "Pronto pasará y no será el primero ni el último de los tifones que hayamos experimentado,”  pensaron muchos filipinos antes de que el fenómeno atmosférico tocara sus playas y costas.

            Y llegó… Haiyan, así le llamaron internacionalmente. Traía una fuerza inusitada, infernal, endemoniada,  y no se trataba de un tifón a secas, sino de un super-tifón y comenzó su terrible acción desolando todo a su paso, arrasando casas, edificios, lanzando los barcos y botes hasta las calles de las ciudades, matando seres humanos y animales de crianza aquí y allá. Nadie creía lo que estaba viendo. Ningún lugar era lo bastante seguro para salvarse, pues el monstruo que venía del mar todo lo devoraba con facilidad y crueldad asombrosas. En la voz del cruzrojista español (recordemos que Filipinas fue una de las últimas colonias de ultramar de España, de las últimas en independizarse), Iñigo Vila, conocemos de primera mano lo que significó el fenómeno: "Casi ninguna infraestructura del mundo puede resistir a un tifón como Haiyán. La devastación que ha provocado (…), era difícilmente evitable y el desafío actual es hacer llegar la ayuda humanitaria a esas islas, una operación extremadamente compleja.” Dijo apesadumbrado.

            En un principio, el gobierno de Manila estimó que los muertos se contaron en 10 mil personas; sin embargo, conforme han ido pasando los días y bajo los escombros, han ido apareciendo los cadáveres de madres, sus hijos y decenas de personas.¡Nada se podía hacer! Eso es evidente. Tan mortal y destructivo como lo fue también el tsumani que desoló al Japón meses atrás. Desgraciadamente el ser humano, alrededor del globo terráqueo, no ha encontrado la defensa, el axioma que lo defienda de tales fenómenos naturales, que, ante un planeta mortalmente herido por la acción del mismo hombre, ahora está respondiendo de esta forma inusitada, impresionante y nunca antes vista ni experimentada en el planeta. "Este tipo de fenómenos se pueden seguir fácilmente. Una vez que se confirmó la trayectoria y se supo concretamente por qué zonas iba a pasar, se empezaron a mandar mensajes y se utilizaron absolutamente todos los canales, incluidas lasredes sociales. La radio y la televisión estuvieron constantemente informando.Se habilitaron albergues, pero no tenían capacidad para acoger a toda la población. No ha sido tanto una cuestión de alerta como de las infraestructuras, de los tipos de vivienda que hay en Filipinas; pero incluso en los países desarrollados, no hay ninguna infraestructura que soporte ráfagas de 315 kilómetros por hora. Ha sido un huracán de categoría 5, que se da una vez cada muchos años en una determinada zona.” Explicó el funcionario de la Cruz Roja, Iñigo Vila.

            Es oportuno recordar que 5 es la máxima en la escala Saffir-Simpson, la más aceptada en el mundo, y señala que la intensidad del viento del tifón supera los 250 kilómetros por hora. Incluso hemos dicho en el caso de los filipinos, que ellosestán prácticamente acostumbrados a las llegadas de los huracanes a sus 7 mil islas, que son las que componen a este país insular de Asia. Pero los estudios meteorológicos indican que en los últimos 40 años, el potencial destructivo de los huracanes ha aumentado. Un punto que ya habíamos tocado en las líneas de arriba. El planeta está girando herido, el ser humano lo ha herido mortalmente y estas son sus reacciones. Y no nos referimos al asunto metafórico o prosopopéyico, sino a una realidad tangible, tocable, diaria y peligrosa. La Tierra es un mundo vivo, que respira, se mueve, siente y eso… el hombre parece no haberlo comprendido aún y hoy sufre las consecuencias de esos daños que le ha infringido consciente y criminalmente a lo largo de los siglos.

            Regresando al tema de Filipinas, el paisaje urbano es deprimente, de destrucción total, todo está en el suelo. La UNICEF considera que unos 4 millones de niños pueden estar afectados. La ciudad de Tacloban, en la provincia oriental de Leyte,  ha sido la más afectada por la fuerza del siniestro y casi nada se pudo hacer a favor de su población estimada en 218 mil personas. El nivel de la marea subió más de dos metros, "la tormenta fue enorme, había ventanas estallando constantemente, tejados que salían volando, desperdicios por todas partes. En mi vida no he visto nada igual.” Describió Lynette Lim, cooperante de la ONG Save the Children, al conversar con la prensa internacional llegada a las islas. "La tormenta duró unas seis horas. Cuando salimos del edificio se veían muchos cadáveres por las calles. Las familias volvían a sus casas para ver qué quedaba de ellas, pero obviamente no había nada,”agregó la misma Lim.

            Es así como un día de desgracia puede acabar con siglos enteros de trabajo humano. Las ciudades y puertos que distintas generaciones de filipinos construyeron en el transcurso de los años, han quedado, en una sola tarde, desperdigadas por los suelos, tras el paso del tifón Haiyan (conocido en Filipinas con el nombre "Yolanda”). Ahora, la tarea de encontrar y enterrar a los muertos es dificultosa y la reconstrucción de toda la nación será peor posteriormente. Observaremos la reacción internacional en este sentido, la ayuda que vayan a brindar al país...

 

            Y, mientras los filipinos salían debajo de sus viviendas despedazadas, el tifón se perdía mansamente entre las selvas de Vietnam, donde llegó convertido en una dulce brizna, en  lluvias tranquilas y vientos normales en su velocidad e intensidad. Los vietnamitas aún no sabían cuál había sido la zaga de Haiyan, la desgracia que había causado a pocos kilómetros de tierra firme. Nuestro planeta está gravemente herido. Esto hay que repetirlo, comprenderlo y asumirlo


Han Pasado 25 Años de la Barbarie


BEIJING, China-Los innatos deseos de libertad, que son inherentes al ser humano; los cambios en el mundo que los jóvenes chinos sabían que se estaban dando vertiginosamente (la caída de Muro de Berlín y el bloque de países del Este que se derrumbaba); el cansancio de no tener siquiera lo elemental para vivir y el conocimiento preciso y cabal de que en el poder del país estaba una gavilla de personajes corruptos y criminales, todo eso hizo que miles de muchachos, estudiantes valientes y desarmados, se apersonaran poco a poco en la Plaza Tiannamen, en el centro de esta Capital, para hacer escuchar sus legítimas demandas.

            El politburó chino-comunista creyó que aquello se disiparía tan fácilmente, igual a la niebla de una noche cualquiera, de esas tantas que se dan en las zonas frías y húmedas de este enorme territorio asiático. Pero nó. Se equivocaron de medio a medio, porque los jóvenes seguían arribando a la plaza. Todos pedían en una sola voz, democracia, libertad en todos los órdenes morales, religiosos y socio-económicos. De eso han pasado ya 25 largos años y muy pocos se refieren a aquel hecho que se asemeja mucho a una épica moderna, que hubiese sido imposible de imaginar por el gran Homero, el cronista de la antigüedad.

            Simultáneamente, los blindados del ejército fueron llegando, sus orugas se abrían paso por el asfalto y el cemento que llevaba a la Plaza Tiannamen, donde sus improvisados e inesperados habitantes, los muchachos, hacían fogatas, corrían, reían exultantes, lanzaban vítores al aire, un aire que se veía contaminado por los aviones caza que sobrevolaban amenazadores el lugar. Y aquí viene "la bofetada” al poderoso ejército chino: un joven, cuyo nombre nunca se dio a conocer y su paradero tampoco después de su hazaña, detuvo a la hilera de tanques, mientras el conductor del primero de ellos trataba de eludir al joven manifestante. Una impronta que le dio la vuelta al mundo y que aparece en todas las enciclopedias impresas a partir de los años 90. Era el pueblo, el poder de un pueblo desarmado, que se enfrentaba a un Estado corrupto y militarizado, capaz de efectuar la peor sangría en aras de mantenerse aferrado al mando del país.

 

            Fue hace 25 años cuando los muchachos chinos se negaron a abandonar la Plaza Tiannamen. Los "flashes” de la prensa extranjera tomaban las instantáneas; los reporteros esperaban el desenlace creyendo que aquello no pasaría a más y que el gobierno de la China comunista, el Estado más hermético del mundo, reaccionaría con sapiencia, respetando a las vidas humanas ahí congregadas. Pero nó. Se equivocaron los corresponsales acreditados en el siniestro país. Los blindados comenzaron a disparar, los aviones sobrevolaban más bajo aún; la policía dio paso a la infantería del ejército y comenzaron a barrer toda muestra de vida humana que hubiera en la gran explanada. Los gritos de la juventud pidiendo democracia, se tornaron en alaridos impulsados por el terror; la sangre emanaba aquí y allá. Fue el día cuando el Sol se eclipsó y dio paso a una oscuridad que muchos llevamos aún en nuestro recuerdo. En estos días, en este 25 aniversario, la policía china, la misma de aquel fatídico año, ha prohibido periodistas, fotografías, alusiones, cables de prensa,entrevistas y todo lo que se dé para conmemorar aquella masacre de los estudiantes. Hace 25 años, contaremos a las generaciones venideras, asesinaron a miles de muchachos y con ellos mataron a la democracia en China, a las libertades y a los derechos inalienables del hombre. Hace 25 años, en Tiannamen, el partido comunista instalado en Beijing sonrojó al mundo con uno de los peores genocidios que se hayan dado. Fue hace 25 años. ¡Cómo pasa el tiempo!... Aunque los traumas quedan.

Han Revivido la Imagen de Escobar

BOGOTÁ, Colombia-A las 10 en punto de la noche, estamos sentados frente al televisor mis dos hijos menores y yo, para ver, muy interesados y complacidos, la serie sobre la vida del narcotraficante colombiano Pablo Emilio Escobar Gaviria, caracterizado magistralmente por el actor Andrés Parra. Anuncian el exquisito programa con el apelativo de "novela”; pero más que eso, es una biografía fiel a la verdad, pues los que tenemos más de 50 años y éramos adultos maduros por la década de los 80 y 90, vivimos como testigos de excepción la vida y muerte de este personaje.

            Parra ha sido entrevistado por "griegos y troyanos”, por periodistas de todo el continente, desde los Estados Unidos  hasta Chile, pues su éxito ha sido arrollador. Sus palabras a una periodista colombiana quien reside en Miami, al describir a Escobar, son las siguientes: "(…) es un individuo contradictorio, al que hay que protagonizar con mucho cuidado y dedicación; si fallamos en eso, el personaje pierde intensidad, se cae… En ocasiones le tengo afecto y en otras, me resulta un tipo repugnante. Y es que Pablo era así en la vida real, contradictorio, amado por unos y odiado por otros.” Y esas son las emociones precisas que emite el capo cada noche que vemos y analizamos la serie televisiva. Además, sus sicarios, socios y guardaespaldas llegan a simpatizar demasiado, a pesar de la naturaleza delictiva y peligrosísima de sus actividades con la droga, secuestros y asesinatos. Ese acento colombiano de la calle que causa tanta empatía y sus actuaciones que revelan y describen perfectamente lo que son las gentes de la Colombia de los barrios, es lo que seduce a los telespectadores.

            Y es que la lucha contra el cartel de Medellín fue ardua, de las guerras en las ciudades más cruentas que se hayan conocido jamás en América entera. En el enfrentamiento directo el ejército y sus unidades de élite, contra los narcotraficantes bajo las órdenes de Escobar Gaviria; y en  las selvas los paramilitares contra los guerrilleros de izquierdas de las FARC. También, la impronta de los "pepes” (personajes perseguidos por Escobar, según sus siglas), quienes aparecieron a la vida de Colombia contestando los bombazos terroristas de Escobar y los secuestros, de igual forma; es decir, el terror con el terror.

            Pero esa es historia reciente. ¿Y hoy? ¿Qué acontece hoy en esta Colombia valiente que sigue luchando contra esas gentes mal encaminadas? Persisten los guerrilleros izquierdistas (FARC), dedicados actualmente al narcotráfico; los carteles siguen latentes, pero sin líderes evidentes  que den las caras, quienes mantienen un bajo perfil, seguramente para evitar la tragedia de Pablo Escobar Gaviria. Y en medio, una población culta y de buenos sentimientos, que mira los acontecimientos con la esperanza de que toda esa pesadilla termine. Y combatiendo y sosteniendo la democracia colombiana, unas fuerzas armadas y policía que han perdido decenas de hombres, quienes han dado sus vidas por la patria. Lo llamativo de todo esto, es el argumento dicho por el único hijo de Pablo, quien reside en Buenos Aires, Argentina. Dijo: "(…) llegamos a tal extremo, que estábamos llenos de millones de dólares, pero no podíamos salir siquiera a la tienda de la esquina a comprar algo, porque teníamos miedo mi madre y yo, de que nos mataran.” Como dice en dicho popular, "¿Para qué confites en el infierno?” Hoy, el hijo de Escobar tiene otro nombre… se lo cambió por seguridad personal.

            La madre del capo paga una misa por mes en Medellín, para recordar a su hijo, a quien ama como madre amorosa que es. El templo se llena de un extremo al otro, especialmente por gentes humildes, a quienes Escobar Gaviria ayudó en la supervivencia diaria y que, agradecidos, no olvidan aquel gesto desinteresado del narcotraficante más famoso del mundo. Antes de ingresar a la iglesia, decenas de colombianos de las calles, se agolpan alrededor de la señora y ella les responde con un desayuno generoso a todos. Dos caras de una misma moneda: Pablo, "el patrón del mal” para los políticos y la clase poderosa de su país; y Pablo el benefactor de los pobres y preocupado porque tuvieran techo seguro (casas decentes), trabajo y comida en sus mesas.

            La zaga de Escobar ha quedado en la historia de la bella Colombia, plena de dolor, asesinatos por sicariato, secuestros, atentados dinamiteros y "gatilleros” que disparaban contra los agentes del gobierno. Aun así, Colombia y los colombianos, resistieron, siguen para adelante y ven el futuro con optimismo, porque saben que algún día el bien triunfará irreversiblemente.